Día a día

Zaragoza y «Los árboles mueren de pie»

Este es el título de una hermosa comedia, escrita por el asturiano Alejandro Casona, uno de nuestros mejores escritores escénicos, que lamentablemente tuvo que abandonar España en plena contienda fratricida de 1936.

La comedia pretende apostar por un mundo de ilusiones, en el que se pueda hacer frente a las miserias y desilusiones del mundo real. Como dice el protagonista, Mauricio, “De los males del cuerpo ya hay muchos que se ocupan. Pero ¿quién ha pensado en los que mueren sin un solo recuerdo hermoso?…” Los árboles mueren de pie, a manos de los que no apuestan por la ilusión de un mundo mejor, por gentes que no se han sentido nunca estremecidos por nada…

En Zaragoza, el Teatro Principal debería inaugurar su temporada -la brillante temporada que nos va a ofrecer con toda seguridad- con esta obra de Alejandro Casona. Pero, por favor, avisen al equipo de gobierno PSOE-CHA que no hace falta que se lleven las hachas, que esto es sólo una comedia que apuesta por construir un mundo mejor.

Cuando llegaron sus verdugos
lo encontraron florecido
con ademán de vientre,
golpeáronlo despiadadamente
en su amoroso verde
y él de vez en cuando
soltaba un pájaro o gemía mariposas.

Nadie lloró cuando alargó
sus raíces, acariciando
aún con vida
la tierra cercana.

Y por el pasillo angosto,
a él, que era alto y ancho,
sacáronlo en tandas.

Sólo sus arterias sollozaron
cuando una brisa.

Oposición constructiva

¡¡Socorro!! Salva los árboles de tu calle

Si hay árboles en tu calle debes hacer inmediatamente una fotografía para que, cuando los enviados del equipo del alcalde los maten, quede constancia de lo que era esta ciudad antes de caer en manos de unos arboricidas. Además, así formaremos una página memorial de lo que Zaragoza nunca debía haber sufrido, una página que colgaremos en breve como denuncia.

Haz la foto, vigila que no aparezcan los enviados de Belloch y de su protegido Gaspar, e, incluso, pon macetas en tu balcón, pues ese será el único vegetal contra el que no podrá atentar este elegante club de leñadores socialistas y de Chunta.

Oposición constructiva

Reunión de concejales para la autopsia del árbol

A las once, he vuelto a pasar por Echegaray y Caballero, donde a las ocho de la tarde había caído un árbol que la empresa adjudicataria de las obras tenía enganchado con una sirga, razón por la que sabía que corría peligro y no tomó decisiones firmes para salvarlo. Y había un brutal atasco de tráfico, porque el paseo del árbol asesinado seguía cerrado tres horas más tarde. Como concejal, he preguntado la razón y me han dicho que estaban los concejales del equipo de gobierno reunidos en el ‘escenario del crimen’ para decidir.

Y me he puesto a temblar, incluso le he pedido a la Virgen del Pilar que los ilumine puesto que éstos juntos son capaces de decidir que se tiren todos los árboles de este paseo ribereño del Ebro. Luego, incluso pueden apostar por comprar algunos de plástico y hacer una gran fiesta popular, reivindicativa, progresista, en la que se celebre la victoria de unos ‘salvajes destalentados’ sobre la masa forestal de Zaragoza.

Y esto ocurre -no dejen de anotarlo- en el distrito que preside la concejal López, responsable de Parques y Jardines, y en una obra que depende del concejal Berdié, dos personas que estoy muy seguro que no apoyan esta salvaje agresión al indefenso árbol zaragozano.

Lo que ocurre es que hay silencios que…

Oposición constructiva

El alcalde ‘leñador’ se cobra otro árbol más

El arbolado zaragozano está que no vive, cada noche respira de una angustiosa amenaza que pretende cercenar su vida. Cada mañana encara el día esperando que aparezcan los enviados del alcalde ‘leñador’ para acabar con ellos, para hacer astillas sus ramas llenas de vida, para separarlo de la tierra, para matarlo.

Las gentes de Belloch, las empresas que contratan ellos mismos, se están convirtiendo en un peligro público para esta ciudad pues han decidido acabar con los árboles. Primero la morera que, además, para mayor escándalo, estaba catalogada. Luego los árboles de La Romareda; después los de Echegaray y Caballero; más tarde los del Seminario; posteriormente los de la plaza Carlos V; ayer uno más en Echegaray y Caballero; hoy en cualquier sitio…

Estos concejales socialistas han permitido que tanto las empresas como el señor Gaspar, ‘califa’ de la cooperativa de la Gerencia de Urbanismo, hayan acabado con más de doscientos árboles. Doscientos árboles asesinados. Y con tan brutal atentado ecológico, no he oído ni una palabra de condena al señor gerente de la Expo2008, Jerónimo Blasco, que en la legislatura anterior, como portavoz socialista, bramaba contra cualquier agresión que sufriera un árbol. Palabras que permanecen escritas en los libros de actas de los plenos de este Ayuntamiento.

Tiene mucho que pensar, muchas cartas del árbol que puede releer ahora, muchas críticas que hacer a sus compañeros del partido socialista. Pero, si quiere hacer algo por esta ciudad, lo que debe proponerse es quitarle el hacha al alcalde ‘leñador’, porque directa o indirectamente él es el culpable.

Día a día

Ha muerto un trabajador de la Expo

En la mañana zaragozana y a orillas del Ebro, cuando el calor todavía no aprieta mucho, un accidente se nos ha llevado a la eternidad a Freddy Alberto Arenas, un trabajador de la construcción, un hombre que –lejos de su Colombia natal- ha empleado sus saberes y su ilusión en colaborar a construir ese gran proyecto que se llama Expo2008. Su muerte nos ha dejado helados y nos ha invadido la tristeza y la impotencia, la brisa del río ha sabido a dolor, la mañana se ha quedado vacía para esa gran familia de la empresa López Navarro que siente un profundo pesar.

Todos hemos perdido. Su nombre queda engarzado a ese espacio internacional, su nombre abre una lista que no queremos que crezca, que queremos que se cierre con él. Por eso, es tiempo de aumentar los niveles de seguridad si cabe, tiempo de reflexionar, tiempo de comprometerse con la vida. Y, mientras tanto, es tiempo de que la familia de este colombiano nos sienta cercanos, dispuestos a ayudarles, empeñados en construir cercanías para los que necesitan de una palabra amiga, de una mirada comprometida.

Y como homenaje a la memoria de Freddy Alberto Arenas, voy a recordar esos versos del gran poeta colombiano Carlos Martín, titulados “La voz sobre el olvido”, que dicen así:

“… Soy la oscura mitad de tu existencia,
Fruto de llanto abierto en la penumbra,
alondra vegetal que se acostumbra
a la rama con sangre de tu ausencia.

Sombra de una memoria sin presencia
bajo la noche que tu llanto alumbra,
abierto corazón que no vislumbra
su cielo derrumbado a tu sentencia.

Colmena de ceniza, dispersado
palomar de la nostalgia, voz tardía
de nocturno rumor, atribulado
fuego de soledad y de agonía

donde la muerte con su musgo helado
cubre la rama de la ausencia fría”.

Oposición constructiva

La indigna cobardía de Rodríguez Zapatero

Como ocurrirá en veintidós ciudades de España, nos convocan para el miércoles 12 de julio en la Plaza de España, en Zaragoza, a las ocho y media de la tarde. Nos convocan para que con nuestra presencia confirmemos que seguimos cercanos a los familiares de los asesinados por los etarras. Nos convocan para que digamos públicamente –en silencio y con todo respeto- que el presidente socialista Rodríguez Zapatero está traicionando al Estado, está traicionando el sufrimiento de miles de personas, está vendiendo cientos de muertos con el tiro en la nuca.

Nos convocan para que hagamos público a esta sociedad que todavía hay gente que no quiere mancharse con la sangre que llevan en las manos los etarras, en esas manos que –con las prisas de un niño caprichoso- quiere estrechar y besar el señor Rodríguez Zapatero, el amigo de los terroristas, el enemigo de las victimas, el que ha traicionado a todos, el que apesta a cobardía. Yo no sé qué paz quiere firmar porque no había guerra, no sé cuál es la razón por la que quiere vender Navarra a los etarras, no entiendo a qué tiene miedo.

Si él no tiene valor para defender el Estado que se vaya, que se marche a las praderas a pastar su cobardía. Y allí, rumiando su pánico, que sueñe con su paz, con una paz que él quiere construir anulando leyes, perdonando asesinatos por la espalda, convirtiendo a los presos etarras en funcionarios del estado, pidiéndoles perdón, acallando a los jueces, vendiendo a los navarros, amenazando a Francia (donde no paran de reírse en la prensa de su atrevimiento), insultando al pueblo vasco con el que no negocia, rindiéndose a una panda de asesinos que –a buen seguro- se estarán riendo de su cobardía. Quien se rinde ante los asesinos y disculpa los delitos de sangre es que tiene miedo. Quien tiene miedo no puede gobernar un país. Esto es lo que debería meditar mientras lee lo que dicen los que no son su corte de bufones y mientras veranea en un paraíso de privilegios, que también lo han hecho posible los sacrificios de los asesinados por sus amigos etarras.

En la Plaza de España el miércoles a las ocho y media de la tarde, se construirá un paisaje más de esta España que no quiere estar en manos de un cobarde, a merced de un traidor que no recuerda que se comprometió a defender el Estado democrático de derecho y la Constitución. Y por si no sabe a dónde va, que vuelva a leer la editorial de Pedro J. Ramírez sobre el duque de Orleáns para saber el futuro que se le espera.

Oposición constructiva

Chunta define desde las Cortes su lamentable política municipal

Me sorprende mucho el balance que han hecho en las cortes los de Chunta Aragonesista, criticando el gobierno Iglesias-Biel y denunciando la grave situación de deterioro en el que han colocado a esta comunidad sus siete años de pactos y repartos. Pero, tengo que deciros que me sorprende mucho más por la doble utilidad que tiene, puesto que oyéndolos no sé si se refieren al Gobierno de la Comunidad o al Ayuntamiento de Zaragoza, institución que gobiernan ellos junto al Partido Socialista.

Dicen cosas como que este gobierno ha inventado “no ya la coalición sino el bigobierno, esto es, dos gobiernos en uno”. Correcto. Acabo de descubrir que hablan del señor Gaspar que hace lo que le da la gana, mientras el señor Belloch se calla y se pone en posición de aguantar cualquier envite.

Más datos. Dicen que es un gobierno débil, puesto que está “permanentemente al albur de las necesidades partidistas, sometido a vaivenes, especialmente por el socio minoritario, al que le encanta usar las instituciones como si fueran su cortijo”. Se deben referir al pabellón “Príncipe Felipe”, donde con todo descaro anuncian por carta a sus militantes que pueden pasar a recoger las entradas que quieran gratis, o quizás a la gerencia de urbanismo donde nos ocultan información, o tal vez a la Casa Amparo que vive graves situaciones provocadas por su concejal responsable, o lo que se está haciendo en la Azucarera a espaldas de todos los bibliotecarios del Ayuntamiento que no tengan carnet de Chunta… Se refieren sin duda a las áreas que controlan los de CHA en el Ayuntamiento, desde las cuales se atacan a las que ocupan los concejales socialistas que han aprendido a mirar al cielo y esperar que les salude la lluvia de oro de sus queridos socios.

Y, por último, lean lo que dice de esta coalición municipal que no ha logrado sacar el dinero necesario para la Expo en Madrid, que se arruga ante el Gobierno de Aragón, que no cumple lo que prometió en campaña, que miente mil veces cada día y que ha sido condenada -por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón- por no cumplir las normas democráticas en la gestión del día a día municipal. Vean la claridad con la que lo definen los líderes de CHA en las cortes, denunciando que son “un Gobierno que se pliega ante Madrid. Una coalición con muy poco perfil reivindicativo. Se trata de un Gobierno que no cumple. Asistimos a un sistemático incumplimiento de compromisos parlamentarios e incluso de programa electoral. Resulta más cómodo imponer la mayoría, negarse a estudiar alternativas y excluir a los afectados del diálogo y de los acuerdos”.

Lo han dicho el Presidente Nacional de CHA, Bizén Fuster, y su portavoz, Chesús Yuste. Nada más que añadir, sólo pedirles que comiencen por poner orden en las políticas erráticas que denuncian ahora, en lo que llaman un proyecto agotado y que es el de su coalición municipal.

Día a día

El maravilloso ejemplo de la Fundación Benito Ardid

El viernes por la mañana, dentro de mi agenda de visitas a las entidades e instituciones que protagonizan la labor asistencial de esta ciudad, acudí a las instalaciones de la Fundación Benito Ardid, en el barrio de las Fuentes, para ver su residencia y los talleres que allí tienen en funcionamiento. Y lo que era una visita de una hora, dejó de ser una visita para convertirse en una convivencia de más de dos horas en las que estuve con los protagonistas de esta hermosa aventura, con los hombres y mujeres que van trabajando para que las limitaciones y las exclusiones comiencen a ser un relato del ayer.

Fue un tiempo precioso, un tiempo en el que me sentí feliz de poder estar allí, compartiendo, disfrutando con ellos, aprendiendo lo que es trabajar por los demás. José María López Gimeno -un hombre que merece el respeto y apoyo de todos nosotros- y sus gentes (mujeres como Teresa, María Pilar, la gerente…) son un extraordinario ejemplo de servicio y de compromiso, un compromiso sincero que se muestra en la sonrisa cómplice y la entrega continuada con que van haciendo posible el milagro del día a día, el milagro de lograr que este puñado de zaragozanos -junto a Miguel el de Azuara que estaba orgulloso del jardín que cuida- puedan ser felices, puedan gozar de los días del verano y de las tardes invernales.

Es muy importante que todos los zaragozanos tomemos conciencia de la maravillosa e impagable labor de estas organizaciones que atienden a los disminuidos, en todas sus vertientes, desde las educacionales a las laborales, pasando por las residenciales. Por cierto, era evidente que ahora hay que generar más apoyos –de todos- y levantar una residencia para que los padres que se han hecho ancianos puedan seguir viviendo con sus hijos discapacitados. A esta tarea que hace la residencia, en la que no debemos olvidar que también se acogen personas que no tienen familia, se suma el centro ocupacional –que ayuda a la maduración- y los centros especiales de empleo “en los que el minusválido es un trabajador más con su salario, seguridad social y relación laboral”, tal como lo explican en su web.

Es un mundo que todos debemos conocer, con el que todos debemos estar comprometidos, del que todos debemos hablar porque ese es el mejor homenaje y apoyo a los que lo hacen posible. Yo no sé si los ciudadanos querrán encomendarnos el gobierno de Zaragoza, pero nunca he tenido más claro que si es así, esa misma noche habrá que ponerse a trabajar para que –en esta ciudad que es la mía, la que quiero y en la soy feliz- las personas que más apoyo necesiten sean los primeros protagonistas de nuestras políticas de desarrollo personal muy reales.

Y además, después de estar dos horas en la Fundación Benito Ardid, os tengo que decir que la verdadera dimensión de este problema no es que ellos nos necesiten, el trasfondo de todo es que los necesitamos nosotros. Y los necesitamos mucho para saber lo que es hacer gestiones realistas, sensatas, eficaces, generosas, justas. Y además tenemos necesidad de ellos para no perder la dimensión de lo humano.

Mientras avanzamos por este camino, les debemos desear buen verano en ese maravilloso pueblo de Isín que han reconstruido ellos –con más bien poco apoyo de las instituciones tratándose de la obra que es- en ese valle del Aurín que fue el paisaje en el que pasó muchos veranos Ramón y Cajal. Un paisaje cargado de historia y de historias que con este grupo de zaragozanos logra ser también un paisaje cargado de humanidad. Gracias a todos vosotros.

Día a día

Cuando tiraron al abad por la ventana…

He hablado de la importancia del real monasterio y panteón de San Juan de la Peña, monumento nacional desde 1889, pero no quiero dejar este tema sin referir una anécdota inmensa que protagonizó el abad Francisco Cassis, al que los monjes no querían mucho, quizá por ser siciliano.

Este abad fue encerrado por Alonso de Aragón, el arzobispo de Zaragoza que gobierna la sede episcopal y es regente del reino a principios del siglo XVI, en las mazmorras que tenía en su palacio -debajo de donde hoy está la zaragozana plaza de San Bruno- y, como no sabía cómo librarse de él, ordenó que lo pusieran en medio del río Ebro -con una barca- para que siguiera la corriente y se fuera del reino. No obstante, el abad decidió escaparse y volver a su monasterio esperando encontrar apoyo, y así abandonó el río y se presentó en San Juan de la Peña.

Pero los monjes, sabedores de la medida del regente de expulsarlo del reino, también decidieron librarse de él y no pensaron mejor cosa que hacerlo tirándolo por una ventana. El porrazo debió de ser monumental pero estaba claro que al abad defenestrado sólo le quedaba una salida: correr y correr, magullado y dolorido, para huir de este reino. Y así marchó a Roma, dispuesto a denunciar estos atentados ante el propio papado, pero allí, después de escucharlo con atención, le aconsejaron que sólo había una solución a su problema: no volver nunca más a ese reino que no lo había querido.

La historia es curiosa, incluso un buen punto de partida para una narración novelada que yo les brindo en esta noche de julio, justo cuando estoy recogiendo en la carpeta las notas de la conferencia que escribí para Jaca.

Día a día

Las etapas de San Juan de la Peña

En el post sobre mi participación en el Curso de Verano, que ha montado y culminado con éxito la doctora Pilar Poblador -dentro de las importantes presencias de la Universidad de Zaragoza en Jaca-, comentaba que había reflexionado sobre la historia del monasterio de San Juan de la Peña a lo largo de los siglos y su referencia como identidad aragonesa.

Ahora, atendiendo a los ruegos que me han llegado de algunos lectores -los cuales agradezco-, quiero precisar un poco más y haceros llegar -para comentarlas entre todos y compartirlas- las etapas para entender cómo se convirtió este monasterio en la clave de Aragón.

Primera etapa.- Desde el siglo XI -como panteón de los reyes de Aragón- se convirtió en el espacio que custodiaba la memoria de las hazañas del reino, el recuerdo de los reyes que habían hecho posible este estado pirenaico. Y este empeño fue mantenido durante el medioevo, mientras los reyes dejaban de visitar el monasterio porque se habían ido a vivir a la costa e, incluso, al Mediterráneo.

Segunda etapa.- A finales del siglo XV, los cronistas zaragozanos comienzan a escribir que en este paisaje de San Juan de la Peña se proclamó al primer rey de Aragón, dejando claro que antes que el rey fueron los aragoneses, dando razones a los nobles que estaban muy enfrentados con los monarcas que les querían limitar su poder. Ese es el momento -incluso durante los siglos XVI y XVII- en el que se explica que García Ximénez es tan héroe como Pelayo, el líder asturiano que se sublevó en Covadonga.

Tercera etapa.- En el siglo XVIII los monjes se van a vivir a un monasterio nuevo, el de la pradera de San Indalecio, y cómo no pueden trasladar las tumbas reales deciden protegerlas. El rey Carlos III comienza a construir un nuevo panteón en 1770, que los franceses respetarán en 1809 y al que acudirán los viajeros románticos. Estos poetas, seducidos por la muerte y los panteones, llegan en la primera mitad del siglo XIX atraídos por estas tumbas que son «la cuna de la monarquía española, hasta las sepulturas de los primeros conquistadores cristianos», tal como escribe Gustave d’Alaux en 1838.

Cuarta etapa.- A finales del siglo XIX, en 1889, el oscense Pedro Claver y Bueno vincula -por primera vez- San Juan de la Peña con la cueva asturiana de Covadonga, y, a principios del siglo XX, el periodista Mariano de Cavia denuncia que se haya dado mucho dinero al santuario de Covadonga (con ocasión de sus mil doscientos años) y San Juan de la Peña esté «en el olvido más triste, en el abandono más inicuo», destruyéndose solo y abandonado. Cuál es la clave que hay que lograr para salvarlo: pues conseguir que una carretera permita llevar a miles de personas hasta allí para verlo y admirarlo. Y eso se logra en 1931, tras el empeño de Primo de Rivera, cuando llegan hasta el monasterio por primera vez los automóviles y los primeros autobuses. Ese es el momento en el que el monasterio para a ser un espacio para el turismo, para disfrute de los aragoneses. El momento en el que este conjunto de dos monasterios y paisajes hermosos se convierten en cita turística, para todos los que quieran apreciar la belleza del románico y el valor de los escenarios en los que nació Aragón.