El pasado jueves, día 19, asistí en Madrid, en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT), a una Mesa -comprendida dentro del evento ‘Blogs. La conversación’– que pretendía abrir una reflexión sobre “Blogs y política: de Howard Dean a los blogs en la política española”, compartiendo turno de palabra con Lourdes Muñoz, Diputada del PSC por Barcelona, y con Ignasi Guardans, Diputado al Parlamento Europeo por CiU, bajo la tutela y la moderación del conocido periodista Juan Varela, autor del blog sobre periodismo y medios: Periodistas21, que recibió el premio The Bobs – Deutsche Welle al Mejor Weblog Periodístico en Español 2004. Tengo que reconocer que estoy muy agradecido a Octavio Isaac Rojas Orduña, Antonio Fumero y Fernando Polo…, a todos los que han hecho posible este encuentro y han sido tan amables invitándome a participar.
Fue un rato estupendo el entrar en contacto con algunos de los autores de ese libro releído sobre “Blogs. La conversación en Internet…”, el compartir conversación e intercambiar ideas, además de lo que supone poder comunicar una experiencia personal apasionante, que al final coincide con ese proceso que relata Juan Freire cuando habla de la creación de ese itinerario que te lleva al blog. Mi aportación -además de esa dimensión personal de cómo llego al ordenador, al mundo de Internet, al blog- fue el relato de cómo fuimos trabajando en el Partido Popular de Zaragoza por la creación de un espacio de comunicación construido desde la colaboración, desde la suma de la fuerza de muchos y el conocimiento abierto.
Este diálogo social, en el que nos involucramos todos los días, es el camino de ir limitando los espacios del poder y ampliar los espacios de la política. La aparición en escena de una gran masa de personas participando, opinando, cooperando, deliberando, constituye una innovación y es garantía de mayor eficacia, al mismo tiempo que asegura una mayor participación de los ciudadanos en las cuestiones públicas desde la tranquilidad y la intimidad de su casa, de su mesa, de su ordenador.
Pero no sólo hablé del pluralismo participativo de vanguardia, puesto que expliqué cómo se puede desde el blog apoyar un movimiento ciudadano, al mismo tiempo que apostaba por la necesidad de mantener la libertad y la generosidad en este mundo del blog. De muchas maneras, llegando incluso a prohibir (quizá a no leer) que los políticos hicieran blogs sólo cuando están en campaña o en puertas de ella. Casos de esta lamentable perversión los tenemos y muy cerca, por ejemplo cuando una formación nacionalista aragonesa pone en marcha blogs para todos sus cargos en puertas de campaña, iguales y sin la credibilidad que debe tener esta apuesta que es -antes que nada- personal.
En esta línea, me parece muy bien la critica que nos hace Adolfo Estalella cuando dice que “los de derechas escriben para los de derechas, leen los blogs de derechas, y enlazan a los blogs de derechas, y los de izquierda hacen lo propio. ¿Es esto un espacio público?, más bien un yo con los míos”. Yo intento que no sea así, pero esta bien que vayamos avanzando en la búsqueda de construir una nueva sociabilidad -real, tolerante, democrática- a través de las nuevas tecnologías, tema por cierto de la tesis de este doctorando catalán que apunta un camino en el que profundizar para ampliar los escenarios del debate político.
Como se puede ver, una jornada apasionante seguida por muchos cientos de personas desde los lugares más dispares del espacio iberoamericano. Un punto de encuentro que pretende ser un punto de partida para mejorar lo existente. Un punto y aparte, puesto que comienza una nueva era en la que, como dijo Juan Valera, la blogosfera comienza a ganar espacio en el mundo de las comunicaciones.
Más información: Entrevista y resumen del evento en MobuzzTV, vídeo de mi intervención en la Mesa y álbum de fotos en Flickr.com.
Ahora que han pasado unos días y todos hemos vuelto a la frenética actividad diaria, me apetece hacer un pequeño balance de estas jornadas en las que hemos practicado algo tan importante como la cercanía, el encuentro, la sonrisa. Las fiestas en esta tierra, celebradas después de que los graneros estaban llenos para asegurar la comida del invierno, siempre han sido un espacio de convivencia y de tolerancia. Por eso, me gusta vivirlas en la calle, buscando la complicidad de los encuentros, de las sonrisas, de las miradas… con todos esos amigos y amigas con los que no puedes festejar el tiempo libre el resto del año.
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¿Qué más se puede pedir a unas fiestas bendecidas por el cielo con el buen tiempo? Poca cosa. Objetivo cumplido y vivido desde el momento del 
Ya está amaneciendo, pero no es un día cualquiera, hoy es el día en el que todos los zaragozanos festejamos a Nuestra Señora del Pilar, le agradecemos el haber guiado la historia de esta ciudad y le pedimos por el futuro, por el mañana, por todos los que han querido construir su mundo a orillas de este viejo y querido río que se ha hecho jota y pasión en el corazón de todos nosotros.
No hay derecho que muchos meses después de comenzar las obras en el paseo Echegaray y Caballero, unas obras por cierto singulares, pues en ellas hemos padecido desde la caída de árboles hasta la ausencia de operarios, las cosas vayan a peor y ahora nos anuncien que los técnicos municipales han hecho un informe detallando las deficiencias constructivas de esta vieja pared… Y haciendo 59 fotos para demostrar lo que ellos no vieron y todos sabíamos.
Hoy, lunes, he dedicado los últimos minutos de la mañana a pasear por la
En la tarde de este domingo, 8 de octubre, cuando los últimos rayos de sol iluminaban las torres del Pilar, he asistido a una merienda en la que la
Yo he hablado de esperanza, de ilusión, de saber que es posible el futuro para todos, incluidos los enfermos de esclerosis. He hablado de lo hermosa que es esta ciudad que bendice Nuestra Señora del Pilar, nuestra patrona,
Siempre se espera que los poderes públicos mantengan los mismos criterios de control y de supervisión, de apoyo y de castigo, cuando actúen en espacios propiedad de las instituciones. Si no se cumple esta unidad de criterio no hay autoridad moral para castigar y limitar a los ciudadanos de a pie, a los ciudadanos de la calle que ven como a ellos se les castiga mientras, por los mismos actos, a los poderes públicos se les trata con deferencia y sin exigirles responsabilidad.