Categoría: Día a día

Día a día

El nacimiento del niño

El acontecimiento más representado en la historia, tanto en el mundo de la escritura como en el del color, es el nacimiento de Jesús en las tierras de Belén. Es el origen además de todo ese cúmulo de referencias culturales que construyen nuestra civilización, nuestra manera de entender el mundo. Y, por supuesto, es un momento singular para todos los que somos cristianos desde el convencimiento y el sentimiento. Y este momento, que quizás tuviera lugar más en el espacio de la primavera, pues en las muy frías noches de Belén no es normal que los pastores estén en el monte con sus ganados, tiene una iconografía muy precisa que parte de dos textos claves.

En primer lugar, del propio Evangelio de san Lucas que es el evangelista más cuidadoso en los detalles y en las descripciones, cuestión lógica para un hombre que se dedica a la medicina, a observar, a descubrir… Este discípulo de Pablo, no judío y de educación griego, que conoció a María y con la que pudo hablar del momento del nacimiento del nacimiento de Jesús, nos relata esa noche en las tierras de Belén. Y junto a este texto canónico y oficial, hay un evangelio apócrifo que es el Evangelio del Pseudo Mateo que narra la Navidad y la infancia de Cristo, que debió ser escrito en el siglo VII y que cuenta algunos detalles claves para entender ese nacimiento o Pesebre que organizó san Francisco de Asís, el primer Belén montado en la historia del mundo. Para recrear el texto de ese evangelio no aceptado y que debió de ser una reelaboración latina del Protoevangelio de Santiago, veamos lo que dice:

…” Y una gran estrella brillaba encima de la gruta, de la tarde a la mañana, y nunca, desde el principio del mundo, se había visto una tan grande. Y los profetas que estaban en Jerusalén decían que esa estrella indicaba el nacimiento del Cristo, el cual debía cumplir las promesas hechas, no sólo a Israel, sino a todas las naciones … El tercer día después del nacimiento del Señor, María salió de la gruta, y entró en un establo, y deposité al niño en el pesebre, y el buey y el asno lo adoraron. Entonces se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: El buey ha conocido a su dueño y el asno el pesebre de su señor. Y estos mismos animales, que tenían al niño entre ellos, lo adoraban sin cesar. Entonces se cumplió lo que se dijo por boca del profeta Habacuc: Te manifestarás entre dos animales. Y José y María permanecieron en este sitio con el niño durante tres días… ”.

Día a día

ESTA ES UNA NOCHE BUENA

Ya hemos llegado nuevamente a la noche de Navidad, a esa noche mágica en la que por encima de las chimeneas de mi tierra, las de Serrablo, Gistaín o Santa Cruz de la Serós, entre la nieve y el frío del invierno, nos contaban nuestros abuelos que caminaba la Sagrada Familia en busca de esa posada que esperaba ser el escenario del nacimiento de Jesús. Pero, al calor del hogar donde crepitan los leños del bosque con el musgo seco abrazado a su tronco, los ojos de los niños ya no escenifican la puerta del asombro ante estas tradiciones que se pierden en la noche de la historia. La televisión ha roto ese espacio de la sorpresa y pocos van manteniendo la vieja costumbre de contar historias. La prisa del mundo moderno ha roto los segundos eternos con los hijos sentados en nuestras rodillas, convencidos de que estaban oyendo las pisadas de san José en las losas del tejado.

La realidad es otra y sin embargo tampoco ha cambiado tanto la noche, afuera sigue nevando y hace frío, las chimeneas escupen el humo que se recorta camino del cielo. La realidad es otra pero los protagonistas siguen siendo hombres y mujeres que necesitan la ilusión, el ensueño, el misterio que abre las puertas del asombro. Por eso, porque la realidad es la misma, conviene que mantengamos ese espíritu dispuesto a asombrarse, a ser feliz, a querer llenarse de futuro… Y todo ello con un solo fin: aprender a ser felices con lo que tenemos, con lo que la vida nos ha dado, con lo que tenemos en las manos abiertas y generosas.

Porque, en esta noche, allá en el Pirineo aprendimos de pequeños, generación tras generación, que lo único que es nuestro, lo único que tenemos es aquello que compartimos. Que la noche os ilumine y que la felicidad inunde, especialmente, aquellos hogares en los que corre peligro de apagarse la esperanza. Hoy es un buena noche para abrir las manos y pedir esperanza para todos, esa esperanza que nos trae a la memoria el belén que recibía al Niño en la nochebuena, el vino quemado con los orejones y las naranjas, el turrón de toda la vida… Las risas y las sonrisas, las ganas de vivir.

Imagen de Guillermo Lobera Temes

Día a día

Salvada la biblioteca Antonio Ubieto

Quizás, el concepto con el que empezaba estas líneas no sea el adecuado, puesto que estamos hablando de una operación que ha tenido como finalidad el lograr que la biblioteca reunida por el profesor Ubieto, a lo largo de toda su vida, permanezca íntegra para el futuro. Y, ese logro, se ha podido hacer por la generosidad de sus hijos, que han querido –además de preservar su unidad- ponerla a disposición de los investigadores con el apoyo del Patronato Cultural de IberCaja y en su espacio propio: el Centro de Documentación IberCaja que se ha creado en el Palacio de Larrinaga de Zaragoza.

Además, el pasado viernes –en la última reunión del Patronato– pudimos asistir a la presentación de un libro, escrito por Mª Isabel Ubieto Artur, en el que nos analiza este “fondo generado y enriquecido a lo largo de su extensa vida académica como catedrático, cuyo grueso lo forman temas de ámbito medieval de interés excepcional para completar las investigaciones que se realizan en el Centro de Documentación con los fondos procedentes del Archivo de la Corona de Aragón y del Archivo Histórico Nacional”.

Para los estudiosos de la historia aragonesa y para los medievalistas, les adjunto la ficha catalográfica del libro, que es un trabajo de Isabel Ubieto muy de agradecer, un trabajo que nos va a ser muy útil a todos y que, en realidad, es un hermoso testimonio de cómo sus hijos han sabido conservar vivo y fecundo el legado intelectual de uno de nuestros más grandes historiadores. Mis felicitaciones y mi gratitud a todos ellos por seguir manteniendo viva esa referencia de la cultura aragonesa que se llama Antonio Ubieto Arteta, y digo que se llama porque es una referencia de presente con mucho futuro.

Ubieto Artur, Mª. Isabel (2007). Los Centros de Documentación Histórica y las Bibliotecas especializadas. La biblioteca de Antonio Ubieto Arteta, medievalista aragonés del siglo XX. Zaragoza: Ibercaja. 312 p.

Día a día

Los sótanos de la Real Casa de Aduana

El otro día, concluida la sesión del Consejo de Expoagua en la sede actual del Ministerio de Economía y Hacienda, la Subsecretaria de Hacienda, doña Juana Lázaro, nos invitó a los asistentes a visitar los sótanos de la antigua Aduana del Reino, testimonio notable de acontecimientos excepcionales de nuestra historia y espacio en el que ha sucedido el día a día de un Ministerio que ocupa el gran edificio -de la Calle Alcalá- desde el año 1845.

Ciertamente, es muy de agradecer a la Subsecretaria su atención, máxime, porque nos permitió hacer un recorrido documentado y bien explicado, pero lo que más le agradezco es el obsequio de una hermosa e interesante publicación en la que se nos invita a una Visita Guiada a la «Real Casa de Aduana”, a sus colecciones y a su historia.

Esta es una publicación que todos podemos leer y utilizar desde la propia red para lo cual les invito a que accedan a ella desde aquí.

Acompañados por Juana, que ha estado muy pendiente de la Expo y de controlar los gastos de la misma, cosa que debemos de agradecerle, entramos en la hermosa y magnífica Biblioteca del Ministerio construida en tiempos del ministro don Cristóbal Montoro (el año 2002) y bajamos a los sótanos que construyó el arquitecto Sabatini para almacenar los productos de la Real Aduana y protegerlos de la humedad con un segundo sótano. En él se expone el testimonio de su uso como sede de la Junta de Defensa de Madrid a partir de 1936, así como una curiosa exposición “Crónica gráfica 1852-2004” que nos habla de cómo ha ido construyéndose esta parte del Madrid más castizo y singular, el entorno de la Puerta del Sol. Es curiosa y, además, merece la pena, por lo menos la lectura del trabajo publicado en el año 2005, siendo Subsecretaria Juana Lázaro.

Día a día

Luis Miguel Gracia Iberni. En recuerdo

En este comienzo de diciembre se ha cumplido un año de la muerte de este importante musicólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, al que ustedes conocerán como Luis Iberni, que tal era su nombre de guerra en estas lides de la crítica musical -que realizó con precisión desde sus importantes colaboraciones en la prensa nacional- y en los afanes de la importante gestión cultural que le hizo convertir a Oviedo en un espacio de referencia musical. Hasta tal grado lo logró que su alcalde decía que “sin él, la ciudad no sería hoy la capital musical que es”, mientras el diario “La Nueva España” de Oviedo despedía a este zaragozano diciendo que “Se va una de las inteligencias musicales españolas, pero también un hombre generoso y un maestro querido por los alumnos” y anunciaba que la ciudad asturiana había decidido que las Jornadas internacionales de piano pasarán a llamarse «Luis G. Iberni».

Me ha parecido justo recordarle en su aniversario, un año después de su viaje a la libertad y a la paz. Justo cuando en Oviedo siguen cuidando y mucho su memoria, justo cuando sus obras siguen siendo punto de referencia para conocer la música del siglo XIX, a Pablo Sarasate o a Ruperto Chapí, ese compositor al que le dedicó su importante tesis doctoral, un trabajo puntero en esa intensa actividad universitaria desarrollada en sus cuarenta y tres años de vida. Pero, Luis Iberni, Luis Miguel, Luismi para los amigos, también tiene historia zaragozana y hay muchos programas del Auditorio que tienen sus textos introductorias, muchos momentos suyos vinculados a la calle de San Vicente de Paúl, e incluso hay gentes que le recordamos como alumno. Miguel Ángel Tapia le dio clases de música en el campo del piano y yo mismo lo tuve como destacado alumno en mis clases de Historia, en el Instituto Pedro de Luna. Aunque quizás, lo recuerdo con más nitidez por haber trabajado en ese grupo de investigación con el que ordené el Archivo Diocesano de Jaca, durante los fines de semana de varios años, junto a otros compañeros suyos que hoy son en su mayoría reconocidos historiadores y notables directores de archivo.

Pero, por encima de los recuerdos que nos lo traen como un buen alumno, debemos recordarlo como un zaragozano que triunfó en el difícil mundo de la Musicología y que ha logrado que su nombre siga vivo tras su muerte. Como decía una profesora de musicología de Oviedo, Celsa Alonso, Luis era “personal y profesionalmente rico en matices y en contrastes: mediático pero sencillo, pragmático y soñador, desordenado pero muy trabajador, un erudito con aspecto informal, mundano y castizo”, que imprimió huella en muchísimas personas como crítico, gestor, profesor e investigador. Sobran motivos. Zaragoza le debe el homenaje a su memoria, porque su biografía ya ha quedado fijada para siempre en el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana.

Día a día

ColorIURIS, una empresa zaragozana galardonada en FICOD

El pasado día 26 de noviembre, una empresa zaragozana fue galardonada, en el Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD) 2008, con el Premio a la Innovación por su contribución a la protección de los derechos de propiedad intelectual con la creación de una herramienta de autogestión de derechos de autor.

Esa empresa es la conocida ColorIURIS, un proyecto liderado por Pedro J. Canut, que conforma un sistema internacional de registro, gestión y cesión de derechos de autor con efectos legales en 25 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Honduras, Inglaterra, Irlanda, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay, y Venezuela), garantizando, a través de un contrato legalmente celebrado entre dos partes, que de darse una indebida utilización de los contenidos objeto de la cesión, su titular tendrá una herramienta legal ante un proceso judicial.

Y, de esta manera, está prestando el servicio de fehaciencia y custodia para el «perfil del contratante» en, entre otras instituciones, la Universidad de Castilla La Mancha o el Ayuntamiento de Zaragoza, e implementado, también, en Red.es y Aragón Radio 2. Así como, por supuesto, los miles de bloggers que utilizamos, desde hace ya tres años –en mi caso–, sus acuerdos de licencia para la reserva de los derechos morales sobre las anotaciones de nuestras bitácoras.

Sin duda, una empresa que contribuye a proteger derechos, como son los de propiedad intelectual, que tantos quebraderos de cabeza están causando actualmente, debe ser reconocida, como así ha sido. Pero, además, hablamos de una empresa zaragozana, la única de nuestra ciudad e, incluso, de Aragón, en ser distinguida en tal evento, por lo que nuestra alegría debe ser mucho mayor, y debemos felicitar a sus integrantes, liderados por el Sr. Canut.

Pero no podemos olvidar al resto de galardonados que acompañan a ColorIURIS, integrando este sector emergente de la economía nacional, que son: ADN Stream, ALT 1040, Bluevista, Bubok, CMY Multimedia, Digital Legends Entertainment, Donkey Xote, Electronics Arts, ENNE Entertainment Studios, Merlin, Microsiervos, OrbitaMax, Tog, Tuenti y Yes.fm.

Felicidades a todos ellos, deseando que continúen haciendo fuerte este sector contribuyendo a fortalecer la economía, a través de las nuevas tecnologías, de nuestras ciudades y, por ende, de España.

Día a día

La ahijada de Goya

Me manda a casa, cosa que le agradezco y mucho, su último libro el amigo Jaime Esain, conocido crítico de arte y buen investigador de ese campo de la belleza, de ese querer leer la belleza en las obras de los humanos. El libro es apasionante porque es la reconstrucción de la relación llena de ternura y candor que tuvo el anciano Francisco de Goya con Rosarito, una niña que era hija de la gobernanta de la casa del pintor, de la famosa Quinta del Sordo, y que pasó a la historia como María del Rosario Weiss. Es apasionante el ir navegando por este libro y descubriendo sentimientos y tristezas de este genio universal, pero sobre todo es interesante el poner escenario para la vida de las pocas personas que le acompañaron en esos últimos años de su vida abandonado y fuera de España. Merece la pena leer este estudio, merece la pena adentrarse en el conflicto de dos mundos –liberales y absolutistas- que construye el paisaje de la España del principio del siglo XIX. Felicidades pues y por ello, a nuestro académico Jaime Esain. El libro se titula “Rosario Weiss, la ahijada de Goya”, (Zaragoza, Editorial Aqua, 2008).

Entre 1814 y 1843 se sucede la vida de esta niña que algunos piensan era hija de Goya y que otros consideran como una buena maestra de dibujo, pues ese cargo ejerció con la reina Isabel II. Una joven que vivió en el más puro romanticismo, que se identificó con la moda francesa y que siempre acompañó a su madre Leocadia Zorrilla, tras el fracaso del matrimonio de esta.

Se lo recomiendo, porque encontrarán otro Goya que nada tiene que ver con esas visiones tan fuera de la realidad que se han dado del pintor aragonés. Un ejemplo que se analiza en el libro, la película que hizo últimamente Saura, que dice Asiain trata de “Goya en Burdeos” pero sin Burdeos pues se rueda en Madrid, Aranjuez y Fuendetodos…

Día a día

Algunos amigos que se han ido en este otoño: Raquel Noguera, el padre Valero y José María Royo Sinués

El otro día compartía con vosotros mis sentimientos de tristeza al despedir a ese gran zaragozano que se llama Domingo Figueras, y utilizo el tiempo de presente, digo que se llama porque sólo les vence la muerte cuando abandonamos a nuestros muertos en manos del olvido. Hoy, quiero traer algunas despedidas más, las de esas personas que se han ido a la eternidad en este mes de noviembre, en este mes que recibe al frío viento en esos amaneceres que iluminan los recoletos cementerios de nuestras tierras altoaragonesas, de esos cementerios que miran altivamente al cielo desde la altura; que vigilan en silencio a una tierra que, abajo en el valle, a sus pies que se va cubriendo de hojas llenas de color que vuelven a la tierra. Con esta imagen del cementerio que custodia la memoria de los hombres y mujeres que han vivido en tierras de Oliván, allá en el Serrablo, quiero rendirles un homenaje sincero a tres buenos amigos, con los que he tenido la suerte de compartir horas de una vida apasionante, a tres buenos amigos en los que simbolizo a otros muchos que seguro que me dejaré. A tres amigos que se han ido en muy pocos días.

Primero a Raquel Noguera, una mujer de empuje y siempre ávida de aprender, de estudiar la vida, de compartir el pensamiento mirando la centenaria carretera de Aurín, que ya camina por el cielo del Serrablo, por encima de esas pequeñas iglesias románicas que tantas veces visitamos. Después quiero recordar al padre Antonio Valero, que seguro que recorre los senderos del sentimiento entre Barbastro y Peralta de la Sal, cuya entrañable imagen me recuerda los tiempos en los que comenzábamos a estudiar el bachillerato, cuando comprábamos los cuadernos de examen en los escolapios de Zaragoza. Y al final, quiero pensar que José María Royo Sinués ya está hablando con los escultores que labraron esa maravilla del patio de la Infanta, ese testimonio en piedra de la conveniencia de que el banquero zaragozano se casara en esa fecha porque los astros lo aconsejaban. Su libro ha cerrado las tapas y María Pilar, una auténtica señora, seguro que irá ordenando las últimas fichas de esa pasión por investigar que tenía este lector empedernido.

Y, con ellos, recordemos todos a muchos de los nuestros que han pasado la línea del silencio donde dicen los poetas que quizás sólo exista la sonrisa y la paz. Y no me preguntes la razón por la que abro esta ventana al recuerdo, seguramente es este noviembre funerario y luminoso. Pero, al final, hay que recordar lo que decía Amado Nervo en su poema “Oda a la Vida”:

“… Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”

Día a día

Domingo Figueras Jariod ya es historia de Zaragoza

Hoy hemos estado mucha gente, de diferentes procedencias y sentimientos, en la iglesia de San Cayetano en el funeral de un buen amigo, en el funeral de una gran persona, en el funeral de un zaragozano de los de verdad, de los auténticos. Y, como siempre, hoy también nos ha hecho correr a los concejales, incluida su admirada Dolores Serrat, porque hasta tenía que morirse en medio del debate de la ciudad. Pero, no podíamos faltar a la cita, a la despedida de Domingo Figueras. Y allí –a la derecha de su féretro, cubierto con el negro paño de su amada Hermandad- me venían a la mente mil recuerdos, mil imágenes, mil palabras, esas llamadas a cualquier hora del día sólo para decirme que estaba allí, como siempre, cercano, afectuoso desde esa aparente dureza, que sólo sostenía ya el cachirulo que se lo ponía como Dios.

Y se me ha llenado el alma de tristeza, cuando me he dado cuenta que se nos había ido, que ya no podría presumir más de esa Medalla de Zaragoza que llevaba prendida no en la solapa sino en el corazón. Y me ha producido un nudo en la garganta ver llorar a sus nietos, la infinita tristeza de su hija apoyada en su marido, la mirada humedecida de muchas gentes anónimas, la entereza de su viuda desconsolada, de Paca, de una mujer ejemplar donde las haya. Y he sentido la soledad que nos invade cuando se va un amigo, la rabia que nos inunda cuando se diluye en la historia un cascarrabias que logra poner cariño en los duros paisajes de todos los días.

Hoy, Domingo Figueras estaba callado, yo creo que por primera vez y, sin embargo todos lo recordábamos hablando sin parar, fumando sin parar, trabajando por nuestras procesiones sin parar… Todos echábamos en falta su voz, pero todos estábamos convencidos que este zaragozano ejemplar no había sucumbido a la muerte, porque la muerte es el olvido y a este baturro de la ribera no se le puede olvidar. Bienvenido a la eternidad, bienvenido a la historia de esta ciudad que ha dado sentido a tu vida, bienvenido a nuestro recuerdo. Y especialmente bienvenido porque nos has enseñado muchas cosas sin pretenderlo, sin hacerlo. Una de ellas me sigue pareciendo una preciosidad y yo quiero compartirla hoy, desde mi tristeza y mi afecto, con todos vosotros. Es el final del Pregón de la Semana Santa que hizo Domingo Figueras en el año 2005, un final que es toda una llamada a comenzar una vida más útil y más entrañable. Decía en la Plaza del Pilar, en ese momento mágico en el que cae la tarde por encima de las murallas romanas, que:

“…Solo soy un cofrade zaragozano, a veces de apariencia adusta, que muchas veces os abre y cierra las puertas de nuestro San Cayetano. Un cofrade que con cariño y sinceridad, os acaba de abrir las puertas de su corazón y que desde aquí os dice: “ Dios bendiga a quien aún pudiendo criticar, guarda silencio.”

Hasta siempre Domingo, de tocayo a tocayo te diré que la Semana Santa no será igual, que la ofrenda de frutos tampoco, que el Rosario de Cristal se ha quedado sin pilas, y que la mesa de la cuestación del Cáncer en la Calle Alfonso nos entristecerá. Y sabes porqué, pues porque los ojos se nos humedecerán y entonces te volveremos a echar en falta. No sé como lo haces, pero acabas protagonizando la historia de esta ciudad bimilenaria que hoy –más que nunca- es tuya.

Día a día

Teatro en el Principal de Zaragoza

Estos días está ofreciendo el escenario del centenario Teatro Principal, el teatro municipal de la ciudad de Zaragoza, la representación de una obra que está catalogada como una tragicomedia en la que se adentra el autor en el misterio de la mente y en el análisis de esos pilares de la vida que le permiten abordar su reto humano, desde el mundo de las apariencias, las adicciones y la mentiras.

Juan Carlos Rubio ha escrito un texto que ha merecido el Premio de la Sociedad General de Autores, en su modalidad de teatro el año 2005, y que ya ha asido publicado. Juan Luis Galiardo y Kivi Manver ponen voz y gestos a un matrimonio que se ha instalado en la apariencia. Para prepararles, sepan que la obra cuenta la historia de Luis Balmes, quien lleva dos décadas viajando por el mundo y ayudando a todo el que pague por ello a librarse de la adicción al tabaco. Su terapia le lleva hasta la ciudad (en este caso dicen que es Zaragoza) en la que reside su ex esposa, Ana, periodista a quien desea confesar su gran secreto: nunca ha dejado de fumar. Juntos, las verdades y las mentiras van saliendo a flote. El pasado y el presente se van tejiendo en torno a dos personajes que se enfrentan a su amor y a su drama de vivir en la apariencia, de aparentar para sobrevivir…

Merece la pena verla, sobre todo, por lo que nos hace pensar cuando salimos del Principal.