Categoría: Día a día

Día a día

Cuenca y su pincelada sobre Miguel Fleta

Hemos hablado del Homenaje que ha organizado el tenor zaragozano Sánchez Jericó a Miguel Fleta, razón por la cual también conviene hablar un poco de este tenor aragonés. Para ello, además de recurrir a las enciclopedias al uso y a los libros que han escrito grandes especialistas, como el doctor Solsona, hoy les propongo que se metan a navegar por la página de José Antonio Cuenca Campillo, un médico zaragozano que ha dedicado sus afanes a la medicina militar y a potenciar el Camino de Santiago. Yo no creo que le conozca personalmente, pero si conozco su actividad en la red y le he leído textos sobre Sancho Ramírez o sobre Fleta que me parece cumplen su papel para acercarnos al personaje. Fleta es un buen ejemplo y por ello no vendría mal que navegaran hacia ese rincón donde también se cuentan algunas curiosidades de su vida.

Como invitación, les pongo la casa en la que vivió Miguel Fleta en Albalate del Arzobispo y les dejo a la búsqueda de lo que nos cuenta en su página este médico zaragozano…

Día a día

Cara y cruz del homenaje a Miguel Fleta

El pasado martes, 20 de enero, el Teatro Principal se llenó hasta la bandera para dar calor al homenaje que se le hacía a uno de nuestros aragoneses universales, a Miguel Fleta, en el LXXI aniversario de su muerte. Miguel Ángel Santolaria, tenor lírico y Presidente de la Asociación Amigos de la Música, nos dio unas pinceladas sobre lo que supuso la figura y la voz de este tenor oscense, con gracia y con toda la solemnidad que el acto merecía, para dar paso a la segunda parte en la que oímos al tenor Santiago Sánchez Jericó, a la soprano María de Félix, al barítono Luis Romero, al pianista Juan Antonio Álvarez Parejo, al Coro del Colegio de Médicos y a dos parejas del Ballet folklórico “Raíces de Aragón”. Dos horas intensas en las que no faltaron las imágenes que nos recordaban la figura de Fleta, su mundo y las personas que lo hicieron posible. Dos horas en las que su voz volvió a oírse en este espacio hermoso de la ciudad de Zaragoza, como lo hizo en la Expo2008 con ocasión del Día de la Comarca del Cinca.

Tengo que decir que disfruté y que no pueden faltar actos como este, en el que los aragoneses seguimos manifestando nuestro respeto por la memoria de nuestro tenor de Albalate de Cinca. Pero, también debo decir que me acerqué al teatro para acompañar a otro tenor zaragozano, a Santiago Sánchez Jericó, que lleva treinta años de profesión a la espalda desde que debutó, en 1979, en el Teatro Colón de Buenos Aires. Para acompañar y ayudar a un ilustre académico que se me quejaba en una carta, escrita hace pocos días, de no haber tenido ningún apoyo por parte del Área de Cultura del Ayuntamiento y haber tenido que hacer el concierto con el sólo apoyo de los ciudadanos que sacamos las entradas pagando 10 euros. Es decir, que este tenor –que dice ser el único tenor profesional que hay en Aragón ahora mismo- tuvo que alquilar el teatro como nos cuenta en una entrevista reciente.

No se entiende bien que muchos de nuestros artistas, como este tenor de larga trayectoria, no tengan ni el más mínimo apoyo de subvencionarles la ridiculez del programa de mano cuando a otros artistas, generalmente de fuera, se les da cobertura muy amplia. No es buen camino dejar de apoyar a los nuestros, porque ese es el primer paso para lograr que Aragón no tenga una intensa actividad creadora propia, nuestra, que nos defina, que nazca de nuestra propia civilización. Es lamentable que, además de muchos otros, hayamos olvidado que Goya ya tuvo que marcharse de aquí hace más de dos siglos.

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Angustiados por hacer

El trabajo compulsivo es propio de las máquinas que no tienen capacidad de razonar, por lo que es muy peligroso el caer en esa dinámica puesto que, a quién sucumbe, eso le aparta de la excelencia y lo coloca en la falsa alegría de exhibir la cantidad.

Marcial nos dejó, en sus Epigramas, una sagaz reflexión sobre esta angustia de los más inútiles por hacer y hacer sin pensar ni razonar, apuntando que –a lo peor– quién persigue a la gente exigiéndole trabajar es que está dominada por el virus de la vagancia.

Sobre el paisaje helado, desolado, sin capacidad de crear otra cosa que imagen, os coloco el epigrama LXVII del poeta bilbilitano que triunfó en Roma:

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San Sebastián en la fiesta de Tabuenca

La alcaldesa María Ángeles Lanzán me ha vuelto a invitar, un año más, a los actos que, en honor de san Sebastián, se celebrarán en la hermosa localidad de Tabuenca, que se ubica en las primeras estribaciones de la Sierra del Moncayo. Y se lo agradezco mucho, aunque no podré asistir, pues siempre me ha parecido muy interesante el acercarse a este rincón aragonés –de tierras ocres y rojas– en el que podemos disfrutar de la topografía urbana y de los notables testimonios del patrimonio histórico-artístico. Y, entre los gratos recuerdos, me viene a la memoria la ocasión en la que asistí al IV Congreso de Cofradías que se celebró allí y que nos reunió a un buen número de investigadores de la historia eclesiástica, junto a muchos responsables de las cofradías de la Sangre de Cristo.

Pero, en esta ocasión, el protagonismo de esta población se debe a la celebración de las fiestas de san Sebastián, esas fiestas que son tan típicas de las tierras aragonesas y en las que abundan las hogueras en torno a las cuales se reúnen las gentes de la comunidad para luchar contra el frío del invierno en torno a las llamas purificadoras, bailando alrededor de ella y cantando viejas estrofas en honor del santo patrón. Por eso, la víspera, el lunes 19, no se olviden si quieren vivir un momento muy clásico en la cultura aragonesa, en la población de Tabuenca tendrán patatas asadas y buen vino en torno a la hoguera y podrán escuchar la cantinela del clásico:

«San Sebastián como era tan galán
su madre le hacía camisas de lán
san Severino como era tan fino
su madre le hacía camisas de lino
Chimilindrón, dron, dreras,
uno aquí, dos allá,
la media vuelta así se da».

San Sebastián fue soldado
San Sebastián fue soldado
de la guerra capitán
de la guerra capitán
y en Tabuenca lo tenemos
y en Tabuenca lo tenemos
como un Santo General… «

Y, en estas fiestas, también podrán ustedes ver, como cuenta Albika en su blog, “el «Tirurí», un acto realizado desde hace décadas en el que vienen los gaiteros de Estella y tocan diferentes canciones. Primero hacen un pasacalles por el pueblo, y luego se aposentan en un salón donde tocan y cantan canciones de actualidad, para pequeños y mayores”. Pero, además de disfrutar con fotos del lugar en esta página, pueden acudir a otras muchas en busca de la historia del santo de origen francés, hijo de padres ricos y nobles, que se alistó en el ejército romano y estando al servicio del emperador Diocleciano se descubrió su condición de cristiano y se vio sometido a tormento, muriendo martirizado en el año 288.

Estamos hablando de un santo que, de manera especial, tuvo enorme importancia en la historia europea puesto que ha sido invocado universalmente como protector contra la peste. Así lo hace constar la inscripción de su sepulcro: «A Sebastián, mártir y campeón de Cristo, defensor de la Iglesia, terror de la peste». Como se ha dicho, la naturaleza de las infecciones por la Muerte Negra que azotó a Europa durante el siglo XIV, hizo a la gente comparar los ataques «al azar» de esta peste con los ataques de las flechas y, por ello, dicen que acabaron considerándolo el santo protector contra las pestes. Su extendida devoción nos lo testimonia el que sea Patrón de un gran número de poblaciones españolas, así como de otras de Hispanoamérica e, incluso, de Filipinas y, en concreto, de nueve lugares de la provincia de Zaragoza.

Como ven, acercarse en este mes de enero a las fiestas de Tabuenca es un motivo para repasar muchos elementos que han definido la cultura occidental: desde su miedo a la peste hasta el valor purificador del fuego, el papel que tuvieron las fiestas de los santos para unir a las gentes en torno a la lifara e, incluso, la dimensión patrimonial en esculturas, iglesias y procesiones. Felicidades a la alcaldesa, gran persona y profundamente implicada en el desarrollo de su pueblo, y felicidades a las gentes de este hermoso paisaje del Moncayo que seguro que ya tiene las perlas blanca de la nieve.

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La esclavitud del Nazareno y sus doscientos cincuenta años

Hemos comenzado el año 2009 y en él se van a celebrar una serie de centenarios que nos permiten recuperar momentos de nuestra historia particular, de esa andadura humana que compartimos como vecinos de la vieja capital del reino aragonés. Y una de esas conmemoraciones tiene como protagonista a la Muy Ilustre y Antiquísima Cofradía de la Esclavitud de Jesús Nazareno y Conversión de Santa María Magdalena de Zaragoza, a una gran familia nazarena que cumple sus doscientos cincuenta años de vida llena de salud y comprometida con seguir construyendo ese futuro de piedad, de cercanía y de compromiso, que la ha caracterizado en tan larga y fructífera andadura desde 1759.

Se abre para ellos un tiempo de celebraciones, de recuerdos y de apuestas para el mañana, todas ellas vividas en los ecos de esa pasión nazarena que uno entiende muy bien cuando oye ese CD que editaron hace unos años. Celebrarán un Congreso, muy bien coordinado por José Antonio Martínez Vázquez, y editarán algunas aproximaciones a lo que es esa piedad al Nazareno, llena de misterio y de capacidad de realizar milagros. Celebrarán todos los días en hermandad y, al final, harán lo que todos esperamos: sacar desde la iglesia de San Miguel su sagrada imagen por ese Coso romano, medieval y renacentista, que centra la historia de Zaragoza. Allí, asomados a las aceras de todos los siglos, estaremos muchos esperando ese instante mágico, ese segundo en el que se inicia el diálogo con Dios, ese minuto en el que las palabras no pronunciadas hablan de sentimientos y de gratitudes.

Mientras tanto, desfilarán los hermanos con sus túnicas moradas, los faroles iluminarán la cara de Jesús Nazareno, los cansados pies de los devotos que lo acompañan rascarán el suelo para convertir el sonido en oración, la noche se hará una partitura silenciosa de paces y aleluyas, el cierzo de la vida estará atareado llevando plegarias y acumulando necesidades. Y todo será especial porque estas gentes que cumplen más de dos siglos de vida son especiales y se merecen que este año sea inolvidable para ellos y para nosotros, inolvidable en los perfiles de esa serenidad que preside el rostro de Cristo.

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Los epigramas de José Verón de Calatayud

Pepe Verón pertenece a ese escaso número de gentes que siempre te alegra encontrarlas, a esas contadas personas que viajan por la vida con la bondad por norte y la reflexión por compromiso. Por eso, es también gozoso el recibir en tus manos un libro de este amigo bilbilitano, con toda la intensidad de sus palabras, con la belleza de su prosa, con esa fina ironía que debe ser herencia de esa tierra bilbilitana si recordamos al inmortal Marco Valerio Marcial. Y este aragonés ilustre y trabajador, Premio nacional de fotografía y Medalla de oro de las Cortes de Aragón, nos ha ido regalando una importante producción narrativa y poética que conviene releer con frecuencia, sobre todo aquella obra que testimonia su vocación de epigramista.

Por eso, mientras caía la escasa nevada que pudimos disfrutar, volví a coger de mi biblioteca un apasionante libro, que tengo dedicado por él, en el que el ilustre cronista de Calatayud nos regala más entregas poéticas, en esos “Epigramas incompletos” que publicó la Institución (2007) y que recoge la mayor parte de los breves poemas epigramáticos de José Verón, de esos poemas en los que nos habla de la humana condición y sus miserias, nos hace participes de una lección moral en la que sigue a rajatabla el propósito de Marcial: “parcere personis, dicere de vitiis”, es decir: no perjudicar a las personas sino tratar de los vicios.

Y, como reclamo para su lectura, quisiera transcribir uno de ellos, que viene muy bien para reflexionar sobre algunos discursos erróneos que el tiempo colocará en su debido lugar. Se titula “Modernidad” y dice así:

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Santa Teresa nos habla del día a día

Estoy releyendo la prosa de la primera mujer que fue nombrada doctora de la Iglesia. Estoy disfrutando con el conjunto extenso de la obra de Teresa de Jesús (1515-1582), patrona de los escritores españoles y copatrona de España hasta que los partidarios barrocos de Santiago Apóstol lograron arrebatarle ese título.

Y lo hago, entre otras cosas, por la cantidad de ideas que mantienen una clara actualidad y, especialmente, ese amplio elenco de consejos que nos ayudan a enfrentar los problemas del día a día, colocando a cada cosa en su sitio y reconociendo lo que ciertamente es importante de lo que no lo es. Y a dos de ellos voy a hacer referencia, sobre todo, para incitarles a su lectura y porque a estas horas de la noche, después de estar estudiando algunos momentos de los primeros tiempos del Reino de Aragón, viene bien compartirlas con aquellos que puedan sacar utilidad de ellas, máxime en ese tiempo del sueño en el que dicen los médicos que se fijan muchas cosas en nuestro cerebro.

La primera la pongo sobre una imagen del claustro carmelita del convento de las Fecetas de Zaragoza, del siglo XVII; la segunda, sobre la imagen de la celda que tenía la santa:

Día a día

Santa Teresa de Jesús y el sentido común

Hace unos días visitaba el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas de Santa Teresa, fundado por Diego Fecet en el siglo XVII, y tenía la oportunidad de compartir con sus monjas un rato navideño muy agradable en el que hablamos de todo pero, sobre todo, volvimos a hablar de lo que ciertamente tiene importancia, porque muchas veces nos ocupa preferentemente lo superfluo, lo que tiene menos valor. Y, además, volví a ver la magnifica talla de Gregorio Fernández, descubierta, estudiada y publicada en un magnífico trabajo por mi mujer, una imagen que invita a hacer un alto en el camino y apostar por valores como el sentido común, el realismo y el tacto. Apostar por esos valores que caracterizaron a la santa contemplativa pero comprometida en la acción, organizadora capaz, maestra del sentido común, el tacto, la inteligencia y el humor. Esta Teresa de Jesús, proclamada doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970, es la autora además de un largo conjunto de escritos que los estudiosos de la literatura española consideran como una “obra maestra de la prosa española”.

Y, al hilo de tantas cosas, de tantas historias, de tantas evidencias, podemos sacar buenos motivos para pensar en estas vísperas de Reyes, recuperar magníficos textos que nos asombrarán por su actualidad. Y lo quiero hacer como un regalo propio de estas fechas en el que todos nos proponemos mejorar, aunque no quiero negar que –en el fondo– sólo pretende ser un humilde homenaje a una de nuestras santas de verdad, identificadas con la santidad como servicio y generosidad. Por eso, en vísperas de la noche de la ilusión, meditemos un poco sobre una idea que defendía la santa avulense cuando elegía novicias, a las que antes que la piedad les exigía inteligencia. Es decir, quería encomendar el trabajo de construir un mundo nuevo a personas equilibradas y maduras, porque sabía que es más fácil adquirir la piedad que la madurez de juicio. Mientras admiramos la inteligencia de la santa carmelita, meditamos sobre lo que escribe, y siempre habrá hombres y mujeres que podrán aprender de sus recomendaciones, quizás hasta llegar a comprender que la humildad es una de las mejores compañeras de viaje.

«Una persona inteligente es sencilla y sumisa, porque ve sus faltas y comprende que tiene necesidad de un guía. Una persona tonta y estrecha es incapaz de ver sus faltas, aunque se las pongan delante de los ojos; y como está satisfecha de sí misma, jamás se mejora «

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Segundo Mesado y la Peña Oroel

Me envía desde Jaca, mi respetado amigo Segundo Mesado, una magnifica foto de la Peña Oroel nevada y con ella me hace llegar sus mejores deseos para el año que comenzamos, con esa elegancia humana y esa bondad que siempre acompaña a este devoto y estudioso de nuestra santa Orosia.

Y, al hilo de este regalo de un buen amigo, vuelvo a hablar de este horizonte jacetano. No es la primera vez que hablo de esa especial atracción que siento por ese emblema del Viejo Reino, por esa mole que impresionó a Miguel de Unamuno y cautivó al recordado Juan Lacasa, por esa proa que preside la historia de esta ciudad de Jaca. Y, por eso, por ser para mi una de las imágenes más entrañables del paisaje de mi tierra junto con la montaña de Santa Orosia, quiero reseñarlo y agradecerle al amigo Mesado que haya tenido la amabilidad de hacerme el mejor regalo que podía hacerme: hacerme llegar esa imagen nevada de un paisaje en el que los verdes prados soñados se recostan al sol, mientras la roca de la peña custodia con cariño los pinos que la recubren.

Esa imagen ya preside mi biblioteca, porque esa imagen será la ventana abierta a la ilusión cuando agobie el trabajo o cunda el desánimo. Pero, como lo mejor es compartir las cosas hermosas como esta imagen, os quiero desear con ella lo mejor para este año que hemos comenzado y especialmente que Dios os devuelva con creces solamente el bien que hagáis. Y eso, en bien de la Humanidad.