La tarde del martes he estado en la ciudad de Jaca, en esa maravillosa ciudad que fue la primera capital del Reino de Aragón, para participar como profesor en un Curso de los que se imparten este año. Concretamente en el Curso sobre «Conservación y renovación: reflexiones sobre arquitectura contemporánea», que dirige mi buena amiga Mª Pilar Poblador.
He disfrutado mucho hablándoles de la historia de las intervenciones en el viejo monasterio de San Juan de la Peña, de cuando los reyes lo fueron construyendo como panteón real y de cuando el olvido lo fue destruyendo, perdido entre unos parajes fabulosos pero muy alejados del centro político del reino. Les he explicado las etapas que definen su historia y cómo se han ido sucediendo intervenciones de multiples arquitectos. Hemos disfrutado juntos y hemos reflexionado un poco más sobre este paisaje en el que nació y se gestó lo aragonés, en un paisaje en el que comenzó la lucha contra los musulmanes allá por el año 732 y en un paisaje en el que en 1931 se celebró el primer «Día de Aragón» conmemorando el día en el que los automoviles pudieron llevar hasta la pradera de San Indalecio a cientos de gentes. Ha sido el colofón a una visita que han hecho los alumnos del curso con Natalia Juan. Y, por cierto, ha sido el preámbulo a una cena apasionante en la que he compartido mesa con muchos compañeros de la Universidad de Zaragoza y, de manera especial, con el ingeniero Juan José Arenas que es un prestigiado profesional que hace en nuestra ciudad el Puente del Tercer Milenio. Juan José es un encanto de persona, un hombre profundo y reflexivo, un mundo por descubrir. Sobre todo si le acompaña su mujer, en cuyo caso se hace realidad ese dicho que dice que junto a todo gran hombre hay una gran mujer.
Acabo de llegar a Zaragoza, he subido y he bajado, pero ha merecido la pena porque conocer a personas que te enseñan los caminos del conocimiento y que vibran en la onda del respeto y la elegancia personal siempre es importante.
He acabado de leerme el número de junio de la revista “
Hoy, 3 de julio, se cumplen treinta años del nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno de España. Hoy se cumplen treinta años del momento en el que este país comenzó a caminar hacia la democracia, a caminar de la mano de este hombre que nunca dudó que, al final del trayecto, podríamos construir un futuro mejor. Sus esfuerzos, los de todos, hicieron posible aquellas palabras con las que se dirigió por televisión: “la meta última es muy concreta: que los gobiernos del futuro sean el resultado de la libre voluntad de la mayoría de los españoles”.
El diario
Miguel Moliné,
En el último pleno del Ayuntamiento, ayer viernes 30 de julio, todos pudimos ver cómo Chunta no quiso apoyar una moción conjunta -presentada por el Partido Popular y transaccionada en una conjunta del Partido Popular, el Partido Aragonés y el Partido Socialista- que reconocía el gran trabajo realizado por todos los partidos en la reforma del Estatuto de Autonomía, se comprometía a difundir los valores de consenso y lealtad constitucional que han presidido el proceso y pedía a las Cortes Generales -donde reside la soberanía de España- que intentaran reproducir este consenso por lo menos entre los partidos votantes del Estatuto (PSOE, PP, PAR e IU).
No quiero entrar en este tema, que está llevando con acierto nuestro diputado
Hoy, día 25 de junio, la Iglesia católica celebra la festividad de santa Eurosia, la famosa santa Orosia que es patrona de la ciudad de Jaca, de las montanas pirenaícas, de muchas comarcas en Italia y de muchas ciudades en el Nuevo Mundo. Hoy habrá procesionado por las calles de Jaca, acompañada por el fervor de los que estaban allí y de los que estabamos fuera, mientras las gentes de esta tierra altoaragonesa subían en romería al monte de Yebra de Basa. Y habrán ido con ella los danzantes y el clero catedralicio, y los romeros con sus viejos ropones de paño marrón, y los jacetanos de siempre, y quizás hasta algún «espiritado» de los que -hasta hace cincuenta años- acudían a ponerse bajo la peana de la santa en la procesión. Hoy ha sido un día grande, desde que por la mañana hayan llegado mis compañeros de la Real Hermandad a la catedral de Jaca, hasta que mis paisanos serrableses hayan besado la reliquia en Yebra de Basa.
Santa Orosia es una devoción que ha creado -a lo largo de más de diez siglos- toda una cultura que ha suavizado la complicada vida en los valles pirenaicos, en las llanuras de las Cinco Villas o en los caminos de Teruel cuando sueñan el itinerario romano de Báguena y Burbáguena. Santa Orosia es una devoción que ha creado ritos para protegernos del agua desaforada que destruye o para implorar la llegada del agua que salvará nuestras cosechas. Santa Orosia es una figura en torno a la cual se han ido construyendo un rosario de milagrosas intervenciones, en las cuales la desesperación de las gentes de mi tierra ha sido vencida por la esperanza. Santa Orosia es una santa que ha desarrollado una iconografía hermosa desde el medievo, que ha potenciado los bailes del paloteado, con danzantes de sombreros de flores que procesionan golpeando sus palos al son del chiflo y del arpa hueca o chicotén medieval. Santa Orosia es la figura que aparece en el mundo renacentista cuando se crea el Teatro histórico y se habla de la pérdida de España ante los musulmanes…
Pero sobre todo, nuestra patrona es el principal referente para que nosotros, las gentes de los valles de la Jacetania y del Serrablo, nos sintamos parte de una civilización que ha sabido construir el vivir diario de generaciones, en las frías mañanas del invierno nevado o en las largas tardes de la primavera reseca. Eurosia, Orosia, nuestra patrona es una puerta a la esperanza de cada día, una razón más para saber que el mañana siempre es posible, que merece la pena construir un espacio común en el que compartir los minutos. Por eso, desde la distancia física y la cercanía emocionada, quiero dejar constancia de que el día 25 de junio es la fiesta de santa Orosia.
El alcalde ha hecho público que no presentará a la Junta de Gobierno municipal la propuesta de ceder la Torre de Santa Engracia -un hermoso conjunto que es patrimonio natural y patrimonio cultural de la ciudad-, ante las alegaciones presentadas por el Grupo Municipal del Partido Popular. Nos tenemos que sentir felices, puesto que nosotros hemos salvado un espacio precioso de la ciudad, un espacio para disfrute de todos, un espacio para representación institucional de Zaragoza. Y además, pese a lo que diga el concejal de Participación Ciudadana que se ha equivocado, nosotros no nos negamos a que la Universidad privada de San Jorge pueda tener una ayuda municipal en cuanto al espacio en el que se ubiquen sus aulas. Hemos recibido a sus responsables máximos, a los señores Lostao, Escalante y Torres, y se lo hemos explicado con detalle para evitar una vez más las mentiras de algunos miembros del equipo de gobierno municipal PSOE-CHA.