Hubo un ministro granadino, poeta y periodista, amante de la literatura griega, que se llamó Javier de Burgos, el cual pasaría a la historia por la división del país en 49 provincias, en 1833, al comienzo del reinado de Isabel II, bajo la regencia de María Cristina de Borbón…
SUGERENCIA 48. MINGOTE Y DAROCA
Tal día como hoy 29 de diciembre, pero en 1961, murió el musicólogo darocense Ángel Mingote Lorente, que era hijo del organista de esa Colegial, que estudió en el Colegio de Infanticos del Pilar y que, al final, acabó siendo profeso
r de solfeo en el Real Conservatorio de Música y director artístico de la editorial Unión Musical Española. Pero, sobre todo, acabó siendo un gran estudioso del folklore aragonés y autor del Cancionero musical de la provincia de Zaragoza. Y además, el padre del gran dibujante Antonio Mingote.
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CINCO AÑOS NO SON NADA
Hace cinco años comenzaba a escribir en estas páginas que se me ofrecían como una ventana al mundo, como un espacio de encuentro en el que compartir sueños y tristezas, ilusiones y esperanzas. Hoy, cinco años después, sigue siendo ese lugar al que acudo cuando la tranquilidad asoma en la madrugada de los ajetreados días, para compartir reflexiones sobre el mañana, recuerdos del pasado y ese abanico de saberes que nos hablan de efemérides, curiosidades e incluso de santorales. Hoy, camino de la primera luna como dirían los señores de las praderas infinitas, estas páginas escritas en la luz del ordenador continúan siendo el compromiso de una persona que cree en la ciudad en la que vive, que quiere ser útil a sus vecinos y que, en el fondo de todo, entiende que construir Zaragoza es una empresa que se hace codo a codo, desde la lealtad a la historia y desde el compromiso con el futuro.
La historia de nuestros cinco años…
Hace cinco años, en la fiesta de los Santos Inocentes del 2005, presentaba este blog como escenario de ese proyecto de vanguardia que –en aquel momento- formaba parte de una apuesta, desde mi ejercicio personal, por la acción política desde la base de entender que un político, como decía Rousseau, debería ser sólo un delegado de sus conciudadanos. Una apuesta que se sostenía en los tres pilares que deberían definir esa nueva Zaragoza como una ciudad creativa, abierta, habitable, cosmopolita y digital. En realidad, apostaba en ese momento, y así lo entendieron los más de cien mil votantes que nos refrendaron, por lanzarnos a la conquista de una sociedad más abierta, más cosmopolita y más global. Hoy, cinco años después, tengo el convencimiento de que ha merecido la pena la andadura y que sólo hemos empezado el camino, aunque ahora lo quiera continuar andando desde ese rico y apasionante mundo, el que va a construir el futuro, de la sociedad civil, alejado del ejercicio directo de la acción política, pues dos períodos en una institución ya son muchos.
Pero eso no es nuevo, llevamos usted y yo reflexionando al margen del compromiso político más de dos años. Y allí vamos a seguir, porque merece la pena y porque tenemos un compromiso con esas más de dos mil doscientas personas que nos han visitado diariamente de media en estos últimos seis meses… Con casi dos millones de visitas que -en estos cinco años- nos han dejado miles de comentarios desde sitios tan dispares como China, Rusia, Israel, Palestina, Alemania, Irlanda, Bélgica, Brasil, Chile, Estados Unidos o Canadá, hasta un total de 37 países que nos han enseñado tantas y tantas cosas, especialmente que vivimos en un mundo global que debemos mantener unido por la libertad y el conocimiento.
Convencido de la importancia de entender que hay un vínculo inalterable entre la creatividad y el progreso, entre la cultura y la construcción del futuro, voy a seguir compartiendo estas cosas con usted, con los que quieran asomarse a esta página que ha ido teniendo hijuelas a lo largo de estos cinco años. Unas fueron institucionales, como la escrita en los casi cien días de esa aventura apasionante y fructífera que fue para Zaragoza la Expo 2008, en aquel momento en mi condición de Cronista Oficial de la Ciudad. Otras han sido producto de mis pasiones por la radio, y allí están las que recogen mis presencias en la COPE, con mi programa “Imágenes de Zaragoza”, o en las Efemérides diarias de Radio Ebro. Y hay alguna que ha nacido de mi pasión por el estudio y la investigación en el medievo, ejemplo del cual es mi blog “Esculturas medievales. Imaginería mariana medieval aragonesa en la Red”, que comenzamos en noviembre del 2009. Sin olvidar que ese rico mundo de Facebook ha visto nacer otros lugares de encuentro, como es “Soy de Aragón”.
Como ven, en cinco años hemos crecido y vamos a más, hemos llegado a más treinta y cinco mil imágenes vinculadas, a casi cien videos, a más de doscientas cincuenta mil noticias vinculadas entre todas estas herramientas sociales en línea. Todo un sueño, un sueño estupendo que alcanzó, incluso, su reconocimiento en las páginas de las revistas nacionales, que nos han considerado como uno de los blogs importantes del país. Y todo eso es algo que se ha conseguido con usted, gracias a usted, a su cercanía y a su inquietud. Por ello, cinco años no son nada y vamos a por otros cinco. Eso sí, continuamos, pero estrenando una cabecera nueva en la que tiene que pervivir la apuesta por la vanguardia que nos hizo nacer.
Gracias amigos, gracias por vuestra colaboración…
El año del nacimiento de Cristo.
Si nos hemos preguntado por la estrella de Belén, es bueno preguntarse por el año en el que nació Cristo y a eso vamos a dedicar estas líneas. San Lucas, un evangelista que era un médico de amplia cultura helenística y buen observador de la realidad que le tocó vivir, habla del empadronamiento de Quirino, gobernador de Siria, que se lleva a cabo para hacer realidad el plan político de facilitar el control de la población. Este censo, sobre el que se ha discutido mucho, debe situarse en torno a los años 6 y 7 antes de Cristo, es decir antes del que suponemos año cero y por tanto nacimiento de Cristo. Esto nos
llevaría a adelantar en siete años el del nacimiento de Jesús, cuestión que no nos viene mal si aceptamos la tesis de Kepler explicando que la conjunción de los cometas –la causante de la estrella de Belén- aconteció el año 7 antes de nuestra Era. Coincidencia singular que podría llevarnos a aceptar que celebramos el nacimiento del Salvador siete años después del momento en el que debió de ocurrir. Por otra parte, el famoso y perverso rey Herodes murió el año 4 antes de Cristo, cuestión que nos confirma las suposiciones planteadas por los propios estudiosos del tema en el seno de la Iglesia Católica. No
hay que dejar en saco roto la cita de Mateo que habla de que el Salvador nació en el reinado de Herodes. A nadie se le esconde que esta cuestión es ciertamente compleja, pero a nadie debe ocultársele que los propios Padres de la Iglesia han mantenido en el tiempo diferencias notables sobre estos años. Tertuliano pensaba que sobre el año 2 antes de Cristo, Ireneo opinaba que sobre el año 7 antes de Cristo, Eusebio sobre el año 3 antes de Cristo y Clemente Alejandrino sobre el 2 antes de Cristo. Como ve, hay para todos los gustos, pero todos ellos girando en torno a ese año 0 en el que contaban 754 de la fundación de la ciudad de Roma. Como imagen compartimos el Nacimiento pintado por Giotto, en el año 1304. donde pinta una estrella que está inspirada en el cometa Halley que vio en 1301 el propio Giotto. Por cierto, este cometa pasó en el año 12 antes de Cristo, unos años antes de la escena de Belén.
LA ESTRELLA DE LOS REYES MAGOS
Una de las referencias de la Navidad más clásica es esa estrella que guiaba a los Reyes Magos que iban hacia el portal. Pero ¿sabemos algo más de esa estrella? Hoy, en este domingo navideño, quiero compartir con vosotros unos viejos apuntes que conservo de una conferencia sobre la Navidad que compartí hace años con los alumnos y alumnas de las Escolapias de la Mantería, dirigidos por una gran pedagoga como es la madre María Jesús Boned Mozota.
Sobre esta estrella que nos ocupa investigó el astrónomo Johannes Kepler en el año 1606, para llegar a la conclusión de que esa estrella era la rara y triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el Sol pasando por Piscis. La dificultad de este lenguaje científico, concreto y especial, nos hace pensar en ese peculiar ir y venir de planetas y constelaciones en el universo creado por Dios. Así se veía el asunto a principios del siglo XVII, en un mundo barroco cuyos científicos nos decían también que esta conjunción –a la que hacía referencia- ocurrió en un momento concreto de la Historia de la Humanidad, ocurrió en el año 7 antes de Cristo.
Así de sencillo y así de complicado. De pronto la estrella que guiaba a los Magos se había convertido en el resultado de ver en el mismo grado de longitud a los planetas, de modo que a ojos de una persona que lo observe desde la tierra se presentan como una sola estrella muy brillante. Esa es la estrella que ven los magos que viajan –como era habitual en un mundo de clima tan singular- al atardecer, una conjunción de planetas que era visible desde Persia y Mesopotamia. La cuestión es asumible si recordamos que como venían del Sur la tenían ante ellos. Ya escribía san Mateo que “la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos”. Por cierto, en el siglo XX ocurrió un descubrimiento que daba nuevos argumentos a esta teoría. Una curiosa y extraordinaria revelación arqueológica se encuentra contenida en una tablilla acuñada en caracteres cuneiformes en el Museo estatal de Berlín. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.
EL DIA DE NAVIDAD Y LA HISTORIA
Muchas veces nos preguntamos cuándo se origina la fiesta de la Navidad, y es bueno que repensemos este asunto en este entorno de los días navideños. Por eso, vamos a compartir algunos datos. La primera mención de la Navidad la tenemos en el año 354, momento en el que la Depositio Martyrum, uno de los calendarios más antiguos conocidos, recoge alrededor de 23 fiestas de santos y además la fiesta de la Navidad. Está claro pues que estamos ante una fiesta que desde el siglo IV se celebra, invariablemente, el día 25 de diciembre. Atrás quedaba la vieja tesis que ponía como fecha del nacimiento de Cristo el día 6 de enero, aunque amplios sectores de la Iglesia oriental siguieran celebrando el 6 de enero como fiesta natalicia de Cristo. La decisión de fijar la noche del 23 al 24 ha estado apoyada por el papa Liberio (que morirá el año 366) y en ella ha pesado especialmente la conveniencia de cristianizar este tramo del calendario solar. Poco después, el gran pensador y obispo san Agustín (354-430) dirá –con ese sentido común que siempre le caracterizó- que los creyentes deben dedicar ese día “no al Sol, sino al Creador del Sol”. Es claro y trasparente el mensaje del gran hombre que creó el concepto de la historia cristiana.
El calendario cierra su ritmo de celebraciones, fija sus fechas claves, y todos los reinos de la tierra comienzan a adaptar sus vidas a ese tiempo que se hace universal. Son cosas de la Navidad, en realidad de esas fechas que las Cortes de Monzón en 1511 declararon festivas a todos los efectos. De un periodo en el que la justicia aragonesa no ejecutaba a nadie, puesto que la gran tregua del nacimiento de Cristo fomentaba el regocijo y la vida en común. Mandaba el calendario y mandaba en clave de alegría.
El día que asesinaron al Justicia de Aragón
No es un título de novela, es la cruda memoria de lo que ocurrió en esta ciudad de Zaragoza el día 20 de diciembre del año 1591, en el momento en el que los zaragozanos -salvo contadas excepciones- escondieron su cobardía tras los ventanucos de sus casas para dejar decapitar a un jóven que sólo había cometido un delito: intentar defender los derechos de esos cobardes. Y los mancho conscientemente con el tufo de la cobardía puesto que no la tuvieron para lograr, poco antes, que pudiera escaparse el causante de todo este embrollo: el secretario Antonio Pérez, acaso instrumento del irascible rey enlutado Felipe II. A ese sí y a este no, al de fuera si al de casa no. Todo suena a actual. Hoy su escultura la enmarcan dos filas de banderas, pero su monolito está levantado sobre la cobardía de los que escriben la historia. Por eso, seamos serios y no politicemos a este pobre mártir. Menos floripondios, menos caras teatrales de dolor y más autoreflexión, no sea que pasen las mismas cosas quinientos años después… Y esto seguro que al bueno de don Juan no le gustará.
SUGERENCIA 47. NACE DURÁN GUDIOL EN 1918.
Hoy, unos días antes del día que recordaremos su cumpleaños, mañana martes 21, quiero hablar del que fuera y será siemrpe mi maestro en estas lides de la Historia. Por eso, completando que hemos hablado en otras ocasiones de muchos historiadores de esta tierra, incluso hemos
hecho mención de aquellos que hicieron posible el avance de nuestra investigación, que plantearon nuevas teorías y explicaciones sobre el origen del condado y del reino de Aragón, ahora vamos a referirnos a uno de esos autores claves, nacido en tierras de Vic, el 21 de diciembre de 1918. Me refiero a don Antonio Durán Gudiol, Historiador medievalista y sacerdote, oscense de hecho y corazón desde 1947, cuando ganó por oposición la plaza de canónigo archivero de la catedral de Huesca. Allí, en la torre donde estaba el viejo archivo secular, fue descubriendo la historia medieval eclesiástica altoaragonesa y los orígenes de los condados de Sobrarbe, Ribagorza y del reino de Aragón. Publicó sus documentos y su primer estudio versó sobre «La fábrica de la catedral de Huesca» y pronto comenzó intentar explicarnos también la historia de los santos oscenses como Lorenzo, Odón, Félix, Nunilona y Alodia, Eurosia… Pero, entre todas su obras, destaca su sintesis De la Marca superior de Al-Andalus al reino de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, Z., 1976, que fue nada más y nada menos que Premio «Menéndez Pelayo» del CSICen el año 1967, y que no se publicó entonces por descubrir que su autor era un cura tenido por rojo en la Huesca de aquellos años del régimen franquista. A partir de entonces recupera el siglo XI como espacio de estudio y en especial la historia del primer rey aragonés, de Ramiro I, y dedica muchas horas a estudiar el Arte altoaragonés de los siglos X y XI (1974) y Las iglesias mozárabes del Serrablo (1976) en los que postuló la existencia de un presunto arte mozárabe en la comarca de Serrablo que él recupera del olvido. Cuando muere en Huesca el 6 de noviembre de 1995, ya es una referencia para la historia de todos los aragoneses que le han dado el premio Aragón.
SUGERENCIA 46. ASESINATO DEL JUSTICIA LANUZA EN 1591.
Hemos hablado en otras ocasiones de este pobre joven aragonés, miembro de una poderosa familia que iba ocupando el cargo de Justicia de Aragón y que se vio inmerso en los graves problemas que se derivaron de la huida de la corte del secretario Antonio Pérez, acusado de un crimen que había ordenado ejecutar el propio rey Felipe II. Antonio Pérez, como descendiente de aragoneses se acogió al derecho de ser juzgado por el Justicia de Aragón y se liberó de las manos de la justicia real que querían acallar a un testigo de algunos manejos singulares del rey Felipe II. En consecuencia, este rey de Castilla y Aragón se encoleriza por la decisión del Justicia de cumplir con el derecho aragonés y no dejar que juzguen los castellanos al huido Antonio Pérez. Y se encoleriza mucho más al saber que los zaragozanos se han amotinado y han liberado al susodicho Antonio Pérez. Por ello, decide invadir con sus ejércitos Aragón, lugar del que era rey, y le sale a defender nuestras fronteras el justicia de Aragón que llevaba pocos meses al frente del cargo. Lo derrotan y lo apresan. Y ya saben como terminó. Lo mataron en la plaza del Mercado de Zaragoza, donde hoy está el Mercado central, ante el silencio cómplice y cobarde de las gentes de esta ciudad que no supieron ni quisieron defender al XXXIV Justicia que moría decapitado por haber pretendido defender los derechos y libertades de los mismos ciudadanos que aquella triste mañana del 20 de diciembre de 1591 se escondían cobardemente en sus casas. Cosa que no hicieron con el secretario del rey Felipe II al que habían liberado y ayudado a huir a Francia e Inglaterra, desde donde crearía la Leyenda Negra sobre España.
