Al acabar los días de diciembre, todo a nuestro alrededor nos invita a hacer balance, a reflejar los acontecimientos más importantes del año que concluye.
Y, al hacer este inventario, a mí me vienen a la memoria un sinfín de escenas en las que viven esas personas que se han ido para siempre, que nos han dejado su recuerdo, su ejemplo moral y su trabajo bien hecho.
Se han ido, pero yo los recuerdo…
- …detrás del mostrador de la Farmacia Pérez-Aramendía del Coso, siempre atento y demostrando ser un buen profesional, como Jesús;
- …detrás de un atril hablando de la necesidad de las comunicaciones por el Pirineo Central, como esa extraordinaria mujer que fue Loyola de Palacios;
- …en esas largas charlas para aprender esta tierra, como las que compartí con ese gran humanista que fue mi profesor Antonio Beltrán;
- …en esas cenas de casa Marisa Bailo, conociendo un mundo de saberes por las palabras de ese excepcional intelectual y gran persona que fue Juan José Carreras;
- …en esas tardes que recorría el Serrablo, hace más de veinte años, gozando de ese amor por el Patrimonio que nos enseñó Julio Gavín;
- … y, también, pienso en Pilarín Andrés, la aragonesa que ha enseñado más sobre la voz que ella dominaba como los ángeles, y que acaba de llegar –ayer mismo- a ese mundo en el que tienen que sonar las voces de la armonía, en el que se tienen que conocer los grandes interrogantes de la historia y en el que el aire está lleno de felicidad.
Y, como estos son sólo un ejemplo mínimo, en ellos quiero plasmar que todos debemos tributar a los que se han ido, en especial a los que lo han hecho en el silencio, nuestro recuerdo y nuestro afecto.
Y recordar que, como dijo Robespierre, «la muerte es el comienzo de la inmortalidad».
Me ha parecido atractivo poner esta fantástica imagen de una casa, rodeada de nieve y convertida en un foco de luz en el paisaje del atardecer, para sugeriros la misteriosa esencia de estas fiestas navideñas, soñadas en el frío con el calor, pensadas en la soledad con el encuentro, vividas en la sobriedad desde el lujo. Navidad es una palabra llena de contenido, que nos abre los mejores recuerdos de la infancia, que nos llena los ojos de recuerdos de los que ya no están, que nos hace más humanos pero que nos hace vivir la contradicción.
Estamos en la noche más importante de la Historia
Apenas hemos avanzado unos días en el calendario y ya se puede ver la utilidad de las
El pasado 29 de noviembre, en puertas del mes de diciembre, viví uno de esos momentos que a todo político le gusta sentir. Un momento en el que -las personas que estamos empeñados en la cercanía y la defensa de la libertad- quisimos hacer una clara apuesta por el futuro, abrir las puertas del compartir y lograr el apoyo y la dedicación de un grupo de personas (artistas, profesores, representantes vecinales, tecnólogos, inmigrantes, empresarios, ecologistas, abogados,…), que representan a gran parte de los sectores sociales y económicos de nuestra sociedad. Como señalé en el propio acto de presentación, vivimos el gozoso momento de ver cómo representantes de la sociedad civil se ponen a trabajar juntos por una Zaragoza del bienestar, por el futuro soñado, para que los zaragozanos puedan eliminar la palabra “necesidad” de su vocabulario.
Una vez más, la quinta, y con total éxito -a pesar de la lluvia y el frío-, la