Categoría: Día a día

Día a día

Juan Paz en el Museo

En el Salón de Actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, se están celebrando una serie de conferencias de un ciclo, organizado por el Museo de Zaragoza, del Gobierno de Aragón y la Institución Fernando el Católico, que pretende hacer un recorrido por lo que ha sido la Zaragoza romana.

Y, ciertamente, lo va logrando en sucesivos encuentros que han protagonizado Francisco Beltrán (hablando sobre los primeros habitantes), Pilar Galve (repasando el mundo de las necrópolis), nuestro académico conservador Miguel Beltrán (que habló sobre la casa romana), Francisco Escudero (planteando el tema de las cloacas romanas en la ciudad), Isabel Rodá (disertando sobre la escultura en tiempos de Caesar Augusta), y hoy que Juan Paz ha hablado de la antigüedad tardía, dando paso a la última intervención que hará nuestro académico correspondiente Antonio Mostalac, hablando de las novedades que hay en lo referente a la arqueología paleocristiana.

Hoy, hemos podido recorrer los últimos años de Roma y los primeros del mundo bárbaro de la documentada mano del arqueólogo Juan Paz, con anotaciones ciertamente interesantes sobre temas tan singulares como la Columna sobre la que está la imagen de la Virgen del Pilar, o también sobre los problemas de las complicadas construcciones basilicales de Santa Engracia. Es una buena apuesta por la que hay que felicitar a los organizadores.

Y, para poner una imagen a este ciclo, nada mejor que recordar al profesor Antonio Beltrán, miembro ilustre de la Real Academia y Cronista de Zaragoza, entre otras muchas cosas, recordando su ingente trabajo para desvelar la historia de estas tierras:

Día a día

Enrique Asín y los toros

He visitado esta semana, cuando iba camino de una reunión a otra, la exposición La fiesta de los torosque alberga el Palacio de Sástago y que no es otra cosa que la colección que mantiene Enrique Asín, un benemérito aragonés que se ha empeñado en construir una hermosa y rica muestra de lo que es el mundo del toro, una muestra que va de carteles a maquetas, vestuario, juguetes, fotografía, esculturas y reses bravas convertidas en estatuas por acción de la Taxidermia, esa ciencia que está bautizada con un nombre que procede del griego y que significa textualmente arreglo o colocación de la piel en su sitio.

Bueno, hecha esta digresión, podemos recuperar el hilo descriptivo de esta muestra en la que, por cierto, he podido ver un gran cartel sobre corridas de vaquillas en las fiestas de Santa Orosia y San Pedro de Jaca, asunto que me ha llamado mucho la atención pues ya saben que la historia de esa ciudad pirenaica es algo a lo que he dedicado muchas horas de mi investigación.

Y no les voy a decir más, solo invitarles a visitarla por muchas razones pero, sobre todo, porque nuestro paisano Enrique Asín se merece nuestro apoyo y nuestro reconocimiento. Para que no se pierdan, sepan que la primera sala está dedicada al toro bravo, la segunda a la plaza de toros, la tercera a la corrida, y las siguientes salas están dedicadas a los grandes maestros y a la prensa taurina de la época. Merece la pena.

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Domingo Figueras, entre nosotros

El lunes por la tarde asistí, en la hermosa Iglesia de San Miguel de Zaragoza, al aniversario de la muerte de Domingo Figueras, ese zaragozano ilustre que recibió la Medalla de Plata de Zaragoza por todos sus afanes y sus trabajos en pro del mundo procesional que vive y se desarrolla en torno a Nuestra Señora del Pilar, en torno a la Sangre de Cristo y su procesión del Santo Entierro y, por supuesto, en torno a los rasgos de identidad aragonesa.

Se nos fue materialmente hace un año, pero espiritualmente se quedó para siempre engarzado en la carroza del Corpus, en la imagen de plata que hizo Cubeles de la Virgen del Pilar, o en esa vara de mando que portaba en las procesiones y que, al final, fue su mejor cayado para recorrer esta ciudad que amó hasta sus límites.

De todo ello habló y muy bien el padre Miguel Ángel Estella, que celebró acompañado por el párroco de San Miguel, un sacerdote con una amplia preparación humana y una buena formación intelectual al que tuve el honor de darle clase hace muchos años, y por el secretario de la conferencia de los obispos aragoneses, el padre Carlos Pintado, buen amigo desde hace muchos años, desde aquellos tiempos en los que acometió su tesis sobre el sínodo zaragozano.

Y Miguel Ángel recordaba mi intervención en el pleno del Excmo. Ayuntamiento al darle la medalla, una intervención que nunca colgué en mi página –como las otras- y no se porqué razón. Por eso, ahora la incorporo para que quede constancia de las valías de ese gran zaragozano que fue Domingo Figueras.

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El Camino de Santiago

El pasado miércoles, día 18, asistí a una conferencia, en el Centro de Exposiciones de IberCaja, que dio el cronista oscense Vicén d’O Río y en la que habló de muchas cosas, entre las que yo destacaría su mención a las specula que los peregrinos iban cosiendo a sus ropones, como símbolo de su paso por determinados santuarios y, en especial, algunos elementos recordatorios de su paso por la capilla de la Madona del Pilar, como le gustaba llamarla a Machado.

Los amigos zaragozanos del Camino de Santiago nos permitieron pasar un rato agradable con este académico correspondiente de la Real de la Historia en Huesca, que lleva varios años trabajando y publicando sobre estas materias en el amplio conjunto de los caminos de las llanuras de Huesca. Una labor que ha permitido, incluso, hacer reproducciones de estas medallas de peregrino, cosa por la que solamente Vicén ya se ha hecho acreedor de nuestro reconocimiento.

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Cantata a Agustina de Aragón

El pasado día 15 de octubre, dentro de la programación del Auditorio de Zaragoza con ocasión de celebrar las Fiestas en honor de Nuestra Señora del Pilar, tuvo lugar un concierto de la notable mezzosoprano Pilar Márquez, acompañada al piano por Mariano Ferrández, actualmente profesor en la Academia de Música de Bruselas. En su trascurso se estrenó la “Cantata Agustina de Aragón” sobre un texto que yo escribí, atendiendo a una sugerencia de Pilar Márquez y contando con el ofrecimiento del maestro Ferrández para ponerle música.

En la Sala Galve tuve el honor de escuchar, por primera vez, el magnifico resultado de conjuntar la voz y el quehacer pianístico de estos dos prestigiados artistas que me habían regalado el honor de trabajar sobre un texto mío. Un texto que incluyo ahora, en formato PDF, tal y como aparecía en el magnifico programa que editó el Auditorio para este concierto del ciclo “Música Clásica”.

Ni que decir tiene, fue un momento en el que lograron arrancarme el compromiso de completar la serie de cantatas sobre las heroínas zaragozanas que, por cierto, estoy concluyendo. Hoy, con la distancia que da poso a las cosas, les agradezco el que pudiera vivir aquel momento con los intensos y largos aplausos del abundante público que asistía al concierto.

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Jordán Tejedor habló con su violín

El pasado 14 de abril pudimos asistir -en el Auditorio de Zaragoza– a un concierto excepcional, organizado por la Sociedad Filarmónica de Zaragoza y en el que actuó magistralmente al piano el propio director del Auditorio, Miguel Ángel Tapia. Hoy sólo quiero dejar constancia de esa maravilla musical, de ese excepcional violinista aragonés cuyo único problema es ser aragonés, puesto que si fuera de alguna otra Comunidad vecina ya estaría en pleno camino del triunfo.

Jordán Tejedor es un gran músico, un violinista magnífico, un profesional entrañable, un mago del sonido que alcanzó cimas de perfección en “Tzigane” de Ravel o en ese final de la “Lejanía” de García Abril, que logró hacérnoslo sentir y perderse en la lejanía. Tejedor Saralegui merece todo el apoyo de las instituciones aragonesas, merece el calor de los amantes de la música, merece el compromiso de los aragoneses para colocarlo donde se merece.

Espero que lo sepamos hacer y lo podamos conseguir. Yo os invito a cerrar filas en torno a este excepcional músico zaragozano, que ha cumplido treinta años, y a trabajar para que se le reconozcan sus méritos, esos méritos que construye día a día en los paisajes musicales de Alcañiz.

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Hoy es San Jorge

… y, por eso, es un buen día para disfrutar de esta tierra que nos ha visto nacer, de este Aragón al que tanto debemos, de esta comunidad que tanto ha aportado al mundo;

… pero también es un buen día para comprometernos con la defensa de lo nuestro, para dar nuestra palabra de que –en cualquier ocasión en que podamos– lucharemos contra las mentiras que algunos vecinos intentan convertir en realidad;

… por eso, hoy día de San Jorge es un buen momento para revalidar nuestro compromiso con nuestra tierra, con el patrón de la Corona de Aragón, tal como suena y pese a quien pese, con el Reino de Aragón que es el territorio que aportó el título real, a pesar de lo que quieran hacer creer algunos, con la memoria de los reyes de Aragón que eran reyes desde que eran coronados en la Seo de Zaragoza y no en otra catedral…

Hoy es San Jorge y, a pesar de que quizá no sea un personaje documentado por la historia, en él nos encontramos los que amamos esta tierra que apostó antes que nadie por Europa.

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Mosen Regino Alastrué y el Valle de Echo

Hacía una mañana preciosa y en las carreteras –a pesar de que era temprano- ya se veía el trasiego propio del sábado, incluso ya había mucho movimiento en la Panadería de Ayerbe, allí donde se pueden comprar esas buenísimas tortas de calabaza, tan sabrosas y típicas, y por supuesto las torticas de Ayerbe, esas mismas que comprábamos en la estación cuando subía a Sabiñánigo con el Canfranero.

La ruta me llevaba hasta la población de Siresa, hasta el mismo espacio de su iglesia parroquial que es el ámbito en donde nació el condado de Aragón allá por el año 833. Y allí estaba, como siempre y con la amabilidad de siempre, mosen Regino Alastrué Campo que custodia y atiende con mimo y con verdadero sentido evangélico estas tierras que protagonizaron los orígenes de Aragón. Es un placer y un lujo recorrer la iglesia de San Pedro, el viejo monasterio carolingio edificado sobre una iglesia visigótica cuyos restos duermen bajo el suelo de la actual, con este cura de la diócesis de Jaca, licenciado en Derecho Canónico, al que hay que reconocerle su dedicación y su amor por Siresa, por Echo, por Urdués.

En su retina se han construido los últimos años de este peregrinar diocesano en el valle del Aragón, pero a punto de cumplir sus setenta años –ocasión en la que sus parroquianos deberían festejar la alegría de haber podido compartir con él tantas alegrías y tantas tristezas-, seguro que en su corazón todavía queda un rincón entrañable para esos recuerdos de Castiello de Guarga, en tierras mozárabes de Serrablo, en la frontera de tantas culturas y tantos hechos históricos. Y es que su vida ha estado realizada en paisajes con mucha historia, con muchas carga de identidad para esta tierra nuestra, para este país de nuestros mayores.

Por eso, creo que es justo dedicarle unas líneas de reconocimiento por tantas cosas buenas hechas en silencio, máxime cuando él pertenece a ese colectivo de mosenes que han cuidado el patrimonio, que lo han defendido, que han hecho posible que hoy lo podamos disfrutar. Los curas parroquiales, los párrocos de esta diócesis, los mosenes altoaragoneses deben contar –si queremos ser justos- con nuestro reconocimiento. Y después de ver cómo atendía con mimo a los visitantes que entraban en el templo, fue un placer, como colofón de esa visita, el poder fotografiarme con él y además es un honor compartir esa foto de mosen Regino con todos vosotros.

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Carmen París en Zaragoza

Celebrando ese día de la mujer, que quiera Dios que algún año deje de celebrarse por haberse logrado todo lo que significa, he tenido la oportunidad, yo diría que el placer de compartir un buen rato con la voz, las letras y el talento de esa cantante excepcional que es la Paris, la Maricarmen de su madre, una de nuestras artistas más significativas. Y quiero dejar constancia de su presencia en el escenario del Auditorio zaragozano, puesto que su actuación, además de confirmarnos una vez más su talento musical, sus dotes como artista o el poderío vocal de su privilegiada garganta, nos demostró que sobre todo Carmen Paris es una mujer muy inteligente y bien preparada, una de esas mujeres a las que hay que escuchar con atención, una de esas artistas que nos hace pasar un buen rato mientras nos abre puertas a la esperanza y senderos al pensamiento.

Fue todo un lujo y en ese lujo de atardecer no hay que dejar de señalar que allí estuvo David Angulo, un músico de los pies a la cabeza, un buen cantante y percusionista, pero sobre todo un hombre zaragozano que va camino de ser el rey del ritmo por el modo con que acompaña la música con el movimiento.

Como leí hace unos meses, decía una admiradora de esta cantante tan nuestra, tan de la tierra, “aunque el Zaragoza esté en segunda, siempre nos quedará la Paris”. Pues no le falta razón, porque Carmen Paris es mucha Carmen Paris, y como dice la canción:

“… ¡ay!, ¿por qué será, será?
¡madre mía, “virgencita” del Pilar!”

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Basilio Boggiero Spotorno

El otro héroe es el escolapio Basilio Boggiero Spotorno, nacido en el pueblo italiano de Celle –el año 1752– y que se consolidó como un destacado teologo, de brillante oratoria y afamado pedagogo del colegio escolapio en el que fue maestro del general Palafox. Durante los Sitios, el general lo convirió en su principal consejero y a su pluma se deben las mejores proclamas que escribió Palafox a los ciudadanos de Zaragoza. Boggiero significa uno de los aportes más importantes de la pedagogía del siglo XVIII, sobre todo si recordamos su «Plan de Educación», lamentablemente inconcluso y en el que contestaba a Rousseau en numerosas cuestiones. Murió a los 57 años y con su muerte los franceses quisieron acabar con uno de los símbolos de la resistencia zaragozana. Como recuerda la web de la Fundación 2008, “Tras la rendición de la ciudad, fue asesinado junto a Santiago Sas el 22 de febrero de 1809, rompiendo así Lannes su promesa de respetar la vida de los rendidos. Tras sus asesinatos tiraron ambos cuerpos al río Ebro desde el puente de Piedra por orden de los franceses, donde hoy existe una cruz recordando dichos sucesos sobre el puente”.