Hoy hemos estado muchos miles de españoles en Madrid, convocados por el Foro de Ermua, para testimoniar en la calle que la sociedad de este país está viva, que el gobierno socialista no ha logrado matar su lucha por la libertad y que los asesinos terroristas no pueden ya acallar la voz del pueblo español que pide justicia. Como dijo Mikel Buesa, lo importante fue «restablecer aquí la unidad de todos los españoles contra el terrorismo, esa unidad en la que se encarnó el espíritu de Ermua, que dio lugar al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y que puso a ETA en el borde de la derrota».
La gran mayoría hemos recorrido mucho trecho, algunos desde los lugares más recónditos de la geografía española, para andar las calles de Madrid y oír la palabra de los que saben lo que es el terrorismo, de los que no pueden entender como los asesinos se convierten en héroes buscando la paz, buscando su salida personal sobre la sangre de los asesinados.
Y, al final, antes de que sonara el Himno nacional, Mikel Buesa ha dicho algunas cosas que merecen ser recordadas durante muchos días, que hay que mantenerlas vivas porque en esas palabras reside la mejor apuesta por la verdadera paz, por la paz que da entregar los asesinos a la justicia.
Ahora quiero destacar una, proponerla para ser pensada y repetida, como la hemos repetido los hombres y mujeres de Zaragoza, mientras volvíamos en nuestros autobuses, con la emoción de sabernos parte de una gran nación, de un pueblo que no tiene miedo a proclamar que quiere ser libre, vivir en paz. El actual presidente del Gobierno nos la debiera contestar, y es:
«¿Por qué este presidente ha tenido que ser el primero que se ha negado a liderar la resistencia de la sociedad civil frente al terrorismo?»
El
Esta tarde, iniciando el mes de febrero,
En el pleno del pasado viernes, día 26, 
No podemos consentir que se discrimine a los discapacitados porque, si lo toleramos, nos estaremos cargando la sociedad democrática, estaremos matando los valores que la hacen más habitable y, por encima de todo, estaremos colocándonos al servicio de la injusticia.
Un compañero de la blogosfera me indica, comentando mi post de felicitación del nuevo año, que espera los comentarios sobre la triste noticia del atentado del sábado y me da las gracias por estar el otro día en la Plaza del Pilar. Le quiero decir a Fernando que no hace falta que me de las gracias porque él, yo y todos los que estábamos allí pensábamos en testimoniar nuestro apoyo a las familias que han sufrido en su seno el desgarro terrorista. Que nuestra presencia era un acto de apoyo total, un alinearse con ellos, con los que saben que este drama afecta a todos los partidos constitucionales, y que sólo se puede construir desde la falta de democracia de los terroristas etarras. Un momento, por cierto, en el que no estuvo ningún concejal socialista ni de Chunta, aunque sí había entre el público algunos ciudadanos militantes socialistas, cosa que hay que decirla porque es verdad y porque ellos son los que tienen más derecho a hacer la valoración de la lamentable ausencia del alcalde Belloch y sus concejales.
Al acabar los días de diciembre, todo a nuestro alrededor nos invita a hacer balance, a reflejar los acontecimientos más importantes del año que concluye.