A nadie le sorprende que manifieste mi decidida apuesta por las Nuevas Tecnologías, incluso, que apueste por entender que no es posible seguir construyendo el futuro al margen de los avances que la Humanidad está haciendo, al margen de los nuevos lenguajes en los que nos encontramos los pobladores de este planeta que, a la vez que está más dañado, está más interrelacionado.
Por eso, me parece importante conocer unos datos que acaba de facilitarnos el Atlas socioeconómico de Zaragoza, datos que apuntaba el otro día a vuela pluma y que espero ampliar en breve cuando concluya la lectura de este completo informe. Un informe por el cual parece que, en cuanto al uso de las NNTT y penetración de la Sociedad de la Información, nuestra ciudad está por encima de la media española y cerca de la europea.
Es bueno saber que Aragón es una de las comunidades que cumplirán los objetivos de Lisboa 2010 en cuanto a penetración de las TIC en los hogares y en las empresas. En Zaragoza tenemos más hogares con banda ancha que la media europea, cumplimos la media de los hogares con acceso a Internet y estamos por encima de las medias españolas. Es una buena noticia para los que creemos que este es el mejor camino por el que se llega al futuro, un camino construido con muchos esfuerzos y apuestas de todos nosotros y que algunos no entienden, sobre todo, aquellos que no pasan de considerarlo un medio para que no les llamen antiguos. Y eso es evidente, incluso, para los que hacen páginas web al servicio de instituciones o de partidos sin entender que esto ya no es un instrumento, es un lenguaje. Esos -decía una publicación al uso- son ciertamente la rancia antigüedad vestida con chaleco de artesanos de programación.
Con lo que está lloviendo, me parece una frivolidad que un medio de comunicación nacional plantee una encuesta para conocer quién desprende más estilo presidencial, si Obama o Zapatero. Por cierto, que no les sorprenderá si les digo que en el momento en el que la consulté el 88% de los votantes se inclinaban por Barack Obama y sólo el 12% por el presidente del Gobierno de España. Ni que decir tiene que esta encuesta participa también de ese engaño ilusionante que han mantenido ciertos sectores de la población española, a los cuales ya se sabe donde están y que pretenden cuando intentan mantener vivo ese paralelismo entre nuestro presidente y Barack Hussein Obama.
Es bueno recordar acontecimientos del pasado pero, sobre todo, es bueno traer al presente las vidas de muchos hombres y mujeres que han sido protagonistas de la historia aragonesa.
Es conveniente el ir teniendo una idea clara de lo que se avecina en los próximos meses y de lo que se avecinará en los próximos años, sobre todo, si queremos ir luchando contra la grave crisis económica que nos ha tocado vivir.
Un año más, gracias a Dios, volvemos a disfrutar del día que el calendario festivo zaragozano dedica a san Valero, obispo de Zaragoza en el siglo IV, según sabemos por una serie de documentos que nos hablan de su presencia en el primer concilio español o de su apoyo al diácono Vicente, martirizado en la ciudad de Valencia. Pero, además de estos documentos, la importancia de la figura del obispo ha provocado que –allí donde no está la historia- sea la leyenda quien cubra las lagunas. Una leyenda que incluso intenta explicar la razón por la que no fue martirizado en la persecución de Diocleciano, alegando que le salvó su tartamudez pues los romanos eximían de muerte a las personas que la padecían.
Hoy es 22 de febrero y, por tanto, hoy es el aniversario de la publicación del primer número del Diario de Zaragoza, que salió a la calle el 22 de enero de 1797, hace 212 años si no me equivoco. Esa fecha fue importante y así lo quisimos señalar cuando –siendo yo director General de Patrimonio y Cultura del Gobierno de Aragón- publicamos un cuaderno que tenía como portada la del primer diario zaragozano y que se hizo en honor de los periodistas que, por estos días, celebran su fiesta.
Hoy es 22 de enero y Huesca conmemora al copatrón de la ciudad, a san Vicente mártir, un diácono de Zaragoza que nacido en la capital altoaragonesa en el siglo III de nuestra Era acabó siendo martirizado en Valencia de donde es el santo principal.
