En agosto del año pasado estábamos todos a vueltas con el grave atentado que se estaba haciendo contra la solera del Puente de Piedra, que se rompía y se destrozaban unos restos del siglo XVIII en nombre de la conveniencia de navegar por el Ebro. Esta operación estaba protegida por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza, especialmente por los dos hombres de confianza de Juan Alberto Belloch, que no paraban de insultar y de negar las evidencias que todos los zaragozanos estaban viendo.
Por un lado, se le hacía decir al infortunado Director General de Patrimonio que no quería enfrentarse con sus jefes socialistas, la estupidez de afirmar que podíamos estar tranquilos puesto que “el proyecto de navegabilidad, es una obra que no perjudica en absoluto al puente, sino que le aporta mayor seguridad y lo enriquece”. Cómo puede decirse esto estando en su sano juicio, sabiendo que no están cumpliendo con la Ley que protege a los BIC y que además se está haciendo con su consentimiento. Increíble que nos diga esto, cuando además unas semanas después Radio MAI ofrecía fotos en las que se veía cómo los troncos dieciochescos que sustentaban la solera del Puente (los que dijo iban a guardar y a estudiar) eran cargados en camiones con los lodos y piedras para tirar.
Y, por otro lado, desde el Ayuntamiento, el señor Gimeno anunciaba que tenían todos los permisos necesarios para hacer lo que estaban haciendo y para navegar el río, cosa que no cuadra puesto que este mes de julio del 2008 –un año después- anunciaba que ya les iban a dar el permiso para navegar por el Ebro. O mentía hace un año o miente ahora. Al mismo tiempo se produjeron acampadas bajo el puente para defenderlo y se hizo un encadenamiento simbólico en la arboleda de Macanaz contra la tala de árboles que se hacía en las riberas. Acampadas que fueron levantadas por la Policía Nacional y que algunos partidos denunciaron como forma de acabar con el debate, como muestra de la obcecación del equipo de gobierno como herramienta de actuación política.
Y, en tercer lugar, vivimos las declaraciones de la empresa privada que tenía la concesión de navegar por el Ebro, concesión que –al parecer- se la dieron en el ámbito de la Expo por don Jerónimo Blasco. Todos vimos que una vez concedida la explotación, la empresa concesionaria comenzó a incumplir el pliego y a usar barcos de mayor calado de lo que permitía el río. Los miembros de APUDEPA lo denunciaron, cuando señalan que la empresa está provocando que se hagan agresiones al río y a sus monumentos –el Puente de Piedra es Bien de Interés Cultural desde el 2002- pues partiendo de la información de la propia empresa (que el calado oscila entre 20 y 40 centímetros) se preguntan cómo va a poder compatibilizarse la navegación con el mantenimiento integral de la arquitectura del Puente de Piedra, “teniendo presente que, según se desprende de informaciones periodísticas el calado de los barcos “oscila entre los 75 cm del Félix de Azara y el metro del EbroBus”.
Por cierto, que el director técnico de la empresa Turismo Ebro Fluvial llegó a afirmar –aunque dudo que él no supiera que eso era imposible- que “el transporte fluvial de Zaragoza será el primero de Europa en calidad, ya que ninguna otra ciudad tiene en estos momentos un servicio en sus cauces que no consuma ni una gota de petróleo”. Brillante afirmación de un señor, del mismo que decía que el dragado del Ebro “es una obra menor, afecta únicamente a dos o tres puntos de bajo calado, ya detectados en el propio pliego de condiciones del concurso y no presenta ningún tipo de problema”. Por ahora, es el primero en Europa que no puede remontar un río, que se para en medio, que hace la risa, que insulta a una Expo que se celebra para proteger a los ríos… Claro, que uno ya piensa que en esa carta de protección deben estar todos menos el río Ebro porque no han dicho ni mu.
Bueno, oídos estos señores que ya han quedado claramente definidos por sus palabras, no logrando el amparo de la Fiscalía a la que acudimos desde el Partido Popular para que nos ayudara a hacer cumplir la Ley de Patrimonio, quedando denuncias pendientes de resolver en organismo europeos y siendo notorio que la empresa ha fracasado totalmente, nos tenemos que hacer algunas preguntas y comenzar a pedir responsabilidades a los autores de esta agresión al río Ebro, a los salvajes que han autorizado las excavadoras que han destrozado amplias zonas del cauce, a los impresentables que pretenden comprarles entradas a los explotadores de los barquitos para asegurarles negocio…
Como dijo el señor Catalá, en una de sus declaraciones, el no apoyar esta operación de una empresa privada era “una visión alicorta y pueblerina y esta ciudad tienen 600.000 habitantes”. Y acertó, sólo que al revés, porque lo que es pueblerino y alicorto es el espectáculo que están dando los barquitos de esa empresa, que invitará seguramente a algunos ciudadanos a preguntarse quien tienen detrás puesto que le están permitiendo mucho. Los barquitos, un mes y medio después de inaugurar la Expo hacen travesías de risa, de escándalo, quedándose parados en medio del río durante dos horas, obligando a los pasajeros a ponerse el salvavidas, empujando los barcos con empleados suyos…
Lo único cierto de esa declaraciones es que esta ciudad tiene 600.000 habitantes que son los que tienen que pagar los déficit económicos que tenga esa empresa de barquitos, puesto que las ganancias son todas para ella. Es un negocio redondo, que invalida al que lo firmó puesto que actuó en contra de la economía de la ciudad y de los intereses de todos los ciudadanos. Por eso, podemos comenzar por obligar a pagar las pérdidas al preclaro instructor de ese convenio contra Zaragoza y además declararlo persona non grata para la ciudad a la que carga con cargas que no le corresponde. Por ahora, este fracaso rotundo sólo está empañando el éxito de la Expo2008, está incumpliendo el pliego, está navegando con un transporte que no es ecológico, y encima pretende que las instituciones públicas le compren entradas –para que suban los horrorizados ciudadanos- y le paguen además las pérdidas.
Por ahora, estamos salvados puesto que no nos han pedido a que les paguemos las vacaciones a todos sus dirigentes. Aunque si lo piden, ya sabrán a quien tienen que hacerlo porque los ciudadanos no queremos apoyar este escándalo que está dejando a Zaragoza a los pies de Europa, convertida en el hazme reír de todos los que entienden que los barcos se deben adaptar al río y no como quieren estos ilustrados señores de que el río se adapte a los barquitos. Por lo tanto, hagan testamento antes de subir y piensen que subiendo apoyan una actuación lamentable. A pesar de que lo más lamentable es que el alcalde no haya bajado a tierra y se haya dado cuenta de que este río es mucho río para someterlo por la fuerza.
Aunque estos días tengo que dedicar más atención a la Crónica de la Expo, que visitáis muchos de los que navegáis por este blog personal, no quiero dejar de compartir con vosotros una preocupación que llevo denunciando desde hace un año. Me refiero a la trágica agresión que –en nombre de la navegación- se está haciendo al río Ebro. Estoy hablando de ese empeño inexplicable del equipo de Belloch que no podemos entender muchos ciudadanos. Estoy denunciando el fracaso de un proyecto que nos va a costar mucho dinero a la ciudad, a los vecinos de Zaragoza, a los que pagamos impuestos en esta ciudad pensando que servirán para mejorar la ciudad.
Ayer nos reunimos en Zaragoza 40 alcaldes, portavoces y concejales del Partido Popular de las localidades incluidas en el “Plan de abastecimiento de aguas a Zaragoza y los municipios de su entorno”, un plan que contempla la traída de agua de calidad desde el Pirineo para los más de 800.000 aragoneses que vivimos en los 39 municipios afectados. Allí volvimos a denunciar el maltrato que estamos sufriendo por parte del Gobierno de Rodríguez Zapatero, que es capaz de ejecutar en seis meses una tubería de 60 kilómetros que cuesta 180 millones de euros, pero no ha querido gastarse en Aragón 10 millones de euros para poner en marcha una obra de abastecimiento que está finalizada desde 2004 (y gestionada por gobiernos del PP). Nos están negando un agua de calidad que nos corresponde y a la que tenemos derecho.
Volveré sobre este tema del trasvase a Barcelona, que los aragoneses no debemos de dejar enfriar, puesto que en él nos estamos jugando la defensa de nuestro mayor motor de progreso. Pero, antes de entrar en materia, quisiera dejar claro mi estupor, mi asombro, mi vergüenza como aragonés, por la indignidad con la que actúa el presidente de la Comunidad Autónoma, al que comienza a ser difícil mantenerle el respeto más allá del que se le debe por haber sido elegido por las urnas.
Ante la celebración de la festividad del Día de San Jorge y el primer aniversario de la entrada en vigor del nuevo Estatuto Autonomía de Aragón, los Concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza manifiestan que:
1.- El Decreto del Consejo de Ministros del pasado viernes, 18 de abril de 2008, que permite ejecutar de forma inmediata el trasvase del Ebro a Barcelona supone una clara vulneración del Estatuto de Autonomía de Aragón, aprobado por las Cortes de Aragón y por el Congreso de los Diputados con el consenso político de Partido Socialista, Partido Popular, Partido Aragonés e Izquierda Unida.
2.- La aprobación de un nuevo trasvase del Ebro incumple el Artículo 72.3 del Estatuto de Autonomía de Aragón por el que la comunidad autónoma aragonesa debe realizar un informe preceptivo ante cualquier propuesta de transferencia de aguas de la cuenca del Ebro.
3.- El Artículo 19.3 del Estatuto de Autonomía de Aragón obliga a los poderes públicos aragoneses a velar para evitar cualquier trasvase que pueda afectar a los intereses de los aragoneses en el presente y en el futuro.
4.- El trasvase del Ebro a Barcelona va a ejecutarse sin haber resuelto las obras hidráulicas del Pacto del Agua comprometidas en la Disposición adicional quinta del Estatuto de Autonomía de Aragón.
5.- Pactando bilateralmente con la Generalitat de Cataluña, el Gobierno de España ha infringido el principio de unidad de cuenca que debe imperar en la gestión de un recurso hidrológico como el río Ebro.
6.- Dicho acuerdo entre el Gobierno de España y la Generalitat presta un trato desigual a las demás comunidades autónomas españolas y frustra cualquier intento de diálogo hidráulico entre las mismas, alimentando un nuevo enfrentamiento entre comunidades.
7.- El pasado 25 de enero de 2008, todos los Concejales del PP en el Ayuntamiento de Zaragoza y los del resto de formaciones políticas, nos posicionamos unánimemente en Pleno en contra de cualquier trasvase del Ebro.
8.- La ciudad de Zaragoza y otros 50 municipios de su entorno metropolitano reclaman desde hace años el abastecimiento con agua de calidad del pantano de Yesa, cuya infraestructura se encuentra finalizada sin que el Ministerio de Medio Ambiente haya impulsado su puesta en marcha, vulnerando otro derecho que contempla nuestro Estatuto de Autonomía de Aragón.
9.- El Partido Socialista Obrero Español y el Presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, han incumplido el compromiso político y legal que adquirieron con la comunidad autónoma de Aragón y con los aragoneses para rechazar el trasvase del Ebro.
10.- La actitud del Presidente aragonés rompe la unidad política lograda frente al trasvase del Ebro entre todos los partidos políticos aragoneses.
Por estas razones, los Concejales del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza mostramos nuestro más profundo desprecio a la humillación que supone para Aragón y para el resto de las comunidades españolas el acuerdo bilateral suscrito entre el Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña. Creemos que el Presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, no ha estado a la altura y no ha cumplido con la responsabilidad que le fue encomendada (y que él mismo asumió en su último debate de investidura) de defender los intereses de Aragón en materia de agua mientras no se hayan cubierto las necesidades presentes y futuras de los aragoneses.
Por eso, porque el Gobierno de Aragón ha actuado contra el Estatuto de Autonomía de Aragón y porque está tolerando un trato discriminatorio hacia nuestra comunidad autónoma, comunicamos públicamente al Presidente aragonés que no deseamos acompañarle durante el Acto Institucional que se celebrará el próximo 23 de abril, Día de San Jorge, en la Sala de la Corona de la Sede del Gobierno de Aragón. De la misma forma, animamos al resto de los Concejales del Ayuntamiento de Zaragoza y, especialmente, a nuestro alcalde Juan Alberto Belloch, a que tampoco participen en dicho acto.
Por último, exigimos a Marcelino Iglesias que adopte las medidas políticas y jurídicas a las que está obligado como Presidente de la comunidad para frenar el trasvase del Ebro y recuperar la unidad política aragonesa frente al trasvase. Le reclamamos, igualmente, que requiera al Gobierno de España la misma celeridad administrativa que ha dado al trasvase del Ebro para la ejecución de las obras de regulación contempladas en el Pacto del Agua y en nuestro Estatuto de Aragón.
La mañana de ayer, sábado 5 de abril de 2008, estuve en Garrapinillos para asistir a una reunión con algunos vecinos de este barrio que también es parte de Zaragoza. La habían convocado el día anterior los vocales populares de la Junta después de que les dieran permiso para usar el local municipal y anunciar que también asistía a ella la concejal Cristina Melendo, en representación del Grupo Popular del Ayuntamiento de Zaragoza. Hasta aquí, todo normal, como corresponde a una democrática gestión de Participación Ciudadana cuyo Teniente de Alcalde es, precisamente, vecino de Garrapinillos. Sin embargo, cuando yo llegué al barrio por la mañana para sumarme a la reunión, me encontré con todos los vecinos, los vocales y la concejal en la calle. Estaban a las puertas del local municipal sin poder pasar porque, el día 4 por la noche, el alcalde del barrio dió orden concreta de no permitir el acceso a este espacio público a los responsables del Partido Popular y a los vecinos. Ayer, todos decían que llueve sobre mojado con este señor.