Categoría: Oposición constructiva

Oposición constructiva

LA TRISTE HISTORIA DE UNA MENTIRABalance de tres años de Gobierno de Belloch

Cuando se cumplen tres años de la llegada de don Juan Alberto Belloch al Ayuntamiento de Zaragoza, es momento de hacer un breve balance reflexionando sobre lo que ha tenido que sufrir esta ciudad como consecuencia de ese pacto de gobierno PSOE-CHA, por el cual el alcalde se encuentra prisionero de la minoría nacionalista y tiene que abandonar los programas socialistas para ir a remolque de lo que le impone Chunta. La debilidad del alcalde es evidente, al igual que su nula implicación en la vida de la ciudad, de una ciudad en la que no reside y a la que llega todos los días por la mañana, razón por la cual puede subir los impuestos lo que quiera porque él no los paga. Esta razón es clave para entender que, en tres años, los zaragozanos hemos sufrido la mayor y más brutal subida de impuestos de la democracia a cambio de nada porque los servicios públicos no han mejorado, no se han creado grandes infraestructuras y ha disminuido considerablemente nuestra calidad de vida.

Pero además, cuando nos queda un año para llegar al final de su mandato, es evidente que el equipo de gobierno municipal se caracteriza por su falta de talante democrático, cosa que incluso se ha reconocido en una sentencia de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, en la cual condenan al alcalde por no haber cumplido los mandatos constitucionales y por no facilitar la labor de la oposición. Es bien cierto que esto es asunto muy grave. El que la Justicia recuerde esto a un ayuntamiento democrático –presidido además por un magistrado de carrera- es bochornoso para todos, pero además es la demostración evidente de que Zaragoza está siendo gobernada por unos concejales autoritarios, déspotas, poco democráticos, que dan muestra diariamente de que lo que les gustaría es estar en una dictadura. No olvidemos que el señor Gaspar anuncia que la oposición nos enteraremos de los actos de gobierno por la prensa, que se nos niega información en muchos casos y el señor Cavero llega a echarnos del salón de plenos y de una reunión que nos ha convocado el gobierno de la ciudad. En este caso tuvo que intervenir el alcalde, para poner orden, como ha tenido que intervenir para parar errores del señor Becerril que pretendió llevar el Rastro al Parque o ha querido regalar la Torre de Santa Engracia, edificio catalogado y finca protegida como elemento natural que la ciudad tiene en Movera, a cambio de casi nada.

A la debilidad del alcalde y a la falta de democracia en el gobierno de la ciudad, hay que añadir algunas actuaciones lamentables que han protagonizado el tandem Belloch-Gaspar. Cerrar los oídos a las propuestas constructivas de la oposición, eliminar de un plumazo la participación ciudadana, atentar contra los derechos de los policías, de los opositores a bomberos, de los ciudadanos… es una muestra de esta falta de atención a los problemas de la ciudad, de la falta de respeto a los ciudadanos que ven pisoteados sus derechos hasta que los tribunales salen en su ayuda o los informes de la Universidad les dan la razón.

La ciudad sufre una parálisis de tres años, la indecisión de un equipo de gobierno que no ha cumplido casi ninguna de sus promesas electorales, la peligrosa puesta en marcha –sin tiempo y atropelladamente- de todo lo que no han sabido hacer hasta ahora y quieren hacer de manera electoralista. De su propio programa de gobierno han cumplido menos de la mitad de lo dicho, y el alcalde no ha cumplido ninguna de las promesas que fue firmando por los barrios en una acción solamente electoralista, engañosa, falsa. De todo ello se deriva que el balance de la legislatura esté lleno de sombras, de desfases y retrasos en las obras de la Expo, de la mentira del Plan de Barrios que nos han presentado por enésima vez y no han hecho nada, de su política urbanística que ha llevado a que se incremente el precio de la vivienda, de su claudicación ante la DGA provocando pérdidas de dinero y de autonomía a la ciudad de Zaragoza, de sus mentiras para rebozar los fracasos de la Milla Digital que sólo es real en el papel, de su ataque al medio ambiente con esa tala feroz y salvaje de árboles, del cierre de todo lo que suponía acción cultural como el Ballet o los equipamientos…

Hemos perdido tres años, la ciudad ha tirado por la borda sus esperanzas de tres años en manos de un gobierno PSOE-CHA que sólo se interesa por las actuaciones urbanísticas lucrativas y renuncian a los equipamientos que deben llegar a la ciudad… Belloch ha dado la espalda a los grandes problemas y ha abandonando la ciudad a su suerte. No ha sabido ejercer de alcalde ni ha hecho de Zaragoza su objetivo prioritario de acción política. Y, por eso, su gestión es un ejemplo de lo que no debe hacerse con esta ciudad.

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Un Ayuntamiento sin talante pero con mucha tala

El Ayuntamiento de Zaragoza está llevando a cabo un grave atentado ecológico, la tala salvaje de cientos de árboles durante las últimas semanas. Comenzó cortando sin previo aviso la morera centenaria de San José, el mismo mes de junio en el que este ejemplar salía fotografiado en el calendario que había elaborado el Gobierno municipal para 2006 con los mejores ejemplares arbóreos con los que cuenta la ciudad. Después continuaron con la tala de más de un centenar de árboles en la plaza Eduardo Ibarra, con varios ejemplares que se han caído literalmente con las obras de Echegaray y Caballero y, estos últimos días, nos encontramos con que se han vuelto a cargar de un plumazo los árboles que les molestaban junto al Semanario. ¿Dónde ha quedado la sensibilidad medioambiental de PSOE y CHA a la hora de destruir, que no trasplantar, nuestra escasa masa forestal? En el caso de Eduardo Ibarra y Seminario, la destrucción no responde más que al capricho personal del señor Gaspar, un atentado ecológico del que es directo responsable el alcalde Belloch, que no ha mostrado ninguna sensibilidad por trasladar y transplantar estos árboles que se encontraban en perfecto estado de conservación. Un atentado que se realizó a golpe de palas excavadoras con deleite y falta de sensibilidad.

Este es el talante de un Gobierno que tala sin compasión. Quiero recordar también el negro episodio de la calle Verónica, donde amenazaron con cortar los plataneros que dan al Teatro Romano, porque los pájaros que anidan en sus ramas ensuciaban el yacimiento. Una poda salvaje que evitamos los concejales del Partido Popular comunicándole a la concejal de Parques y Jardines que íbamos a ponernos junto a los árboles para defenderlos.

Ante esta sinrazón, sólo la oposición y los vecinos hemos mostrado nuestra más enérgica repulsa. También, y es de agradecer, Emilie Kuczynska, de la Asociación Naturalista y Ecologista de Aragón (ANSAR), se manifestó en contra de tan lamentables actuaciones. Pero, yo me pregunto, ¿dónde están ahora el resto de los grupos ecologistas?, ¿no tienen nada que decir? ¿Por qué no hemos escuchado sus voces estos días? ¿Dónde están las huestes de Chunta que venían a salvar esta ciudad de los salvajes destructores del patrimonio natural? ¿Han sido corrompidas por el poder o están ocultas y avergonzadas de lo que hacen sus áulicos representantes en Gerencia?

Ante su silencio cómplice y amparador del asesinato de los árboles, hay que decir con firmeza que se están equivocando y que son responsables. Y hay que recordarles que nuestro compromiso con la ciudad va mucho más allá. Apostamos por un pacto verde que potencie el medioambiente en toda la ciudad. Apostamos por un mañana en el que nadie pueda tomar decisiones como las que ha tomado el tandem Belloch-Gaspar. Unos taladores con mucho talante.

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El asesinato municipal de árboles

Hoy quiero volver a recordar un suceso que considero trágico para esta ciudad, para una ciudad en la que hacer crecer un árbol cuesta mucho dinero y mucho esfuerzo, en la que mantener las superficies verdes constituye un reto. Hoy quiero recordar que hace una semana el señor Gaspar, el dictador de urbanismo, hizo posible que se mataran más de cien árboles en el entorno de la Romareda. El y sus gerentes, sus directores de área, sus vicegerentes, sus asesores, su corte celestial,…, no hicieron nada por parar esa agresión al ecosistema, antes bien fueron cómplices por no asesorar adecuadamente y deleitarse en la saña y la rapidez con la que se troceaban más de cien árboles, en una ciudad que tiene 6 metros cuadrados de zona verde por habitante. Pero, no olviden que Valencia tiene 21 metros cuadrados por habitante –más del triple que Zaragoza-, que Barcelona tiene 18 metros, que Málaga tiene 14 metros…

Poco hay que decir más, en todo caso felicitar al señor Gaspar y su equipo por su triunfo como taladores de árboles, como destructores de la escasa masa forestal de Zaragoza. Por una acción que en otros países europeos los haría acreedores del galardón concedido a los asesinos de árboles. Por si no lo saben, recordarles también que dicen los especialistas que la restauración del estado ecosistémico ha demostrado ser muy difícil, que nadie justifica hoy la tala de árboles con promesas y milongas de que se pueden plantar seiscientos mil millones de arbolitos. Quien no respeta lo que hay no puede querer su mejoría.

Y, por cierto, sigo esperando las voces de los que debían defenderlos y, en esta oCHAsión, han guardado silencio cómplice o, quizás, cómpliCHA.

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El equipo de gobierno a remolque de la oposición

El pasado lunes ocurrió una situación curiosa en el Consejo de Gerencia de Urbanismo, que abandonamos en protesta contra las formas dictatoriales, autoritarias y poco democráticas, mantenidas por el Teniente de alcalde, señor Gaspar, que suspende la sesión cuando le conviene y cuando pierde las votaciones porque sus concejales no asisten.

Posteriormente, en la rueda de prensa, NOSOTROS convocamos para el martes a los medios a una visita a las obras del Seminario, con la única finalidad de constatar todos la gran mentira del señor Gaspar y los incumplimientos de los compromisos asumidos por la ciudad. Y el todopoderoso dictador del urbanismo zaragozano no tuvo más remedio que salir, a rebufo de lo que dijimos en la rueda de prensa, convocando una visita urgente para el mismo martes a las diez de la mañana en las obras del Seminario.

Por si no lo saben, conviene aclarar que nos convocó a la visita al Seminario, justo ese martes en que él no podía celebrar la sesión del Consejo de Gerencia. Hemos descubierto una mentira más de este señor, el martes pudo llevarnos al Seminario pero no podía celebrar la reunión.

Y el señor Walker, respetable jubilado que Gaspar presentó como un directivo en activo, sin enterarse de esto.

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La vergonzosa mentira de las obras del Seminario

Como todo el mundo sabe, el Ayuntamiento de Zaragoza está rehabilitando el antiguo Seminario Metropolitano para transformarlo en un centro administrativo municipal, en el que –de acuerdo con las decisiones tomadas por la corporación presidida por el alcalde Atarés- se concentren los servicios municipales para facilitar al ciudadano la gestión en unas dependencias modernas y centralizadas. El actual equipo de gobierno ha tenido que acometer las obras necesarias y aquí ha surgido el problema. Fundamentalmente porque ellos no tienen en cuenta ni los intereses de la ciudad ni el de las personas que la habitan.

Como sólo les importaba sacar inmediatamente los funcionarios de los edificios de la Gerencia, para comenzar las obras de la Romareda, aumentaron los pagos a la empresa que proponía hacerlas en menor tiempo. Como no les importan las personas, nos ocultaron que el edificio tenía problemas de seguridad y que los forjados no resistían el peso de las oficinas, cosa que nos negaron aún cuando nosotros ya lo denunciamos. Como preferían poner en riesgo a todos, antes que poner en riesgo su proyecto de la Romareda, ocultaron la verdad y mantuvieron silencio cómplice.

Cuando el juez suspendió las obras de la Romareda dejó de haber prisa, momento en el que salieron los informes de obra avisando de los graves problemas de seguridad y de los retrasos que no se tenían en cuenta. Como había tiempo, decidieron aceptar la realidad -¿qué hubiera pasado con la seguridad de los ciudadanos si no se paraliza la Romareda?- y dieron seis semanas de ampliación de obra a una empresa que cobró un montón de millones de euros por hacer esas mismas obras en un mes menos.

Hoy ha terminado el plazo ampliado. El señor Gaspar no dice nada de devolver los millones que dio de más por la rapidez. El señor Belloch guarda silencio en su deshabitado despacho de la plaza del Pilar. Todos guardan silencio, mientras los ciudadanos se sienten engañados por este mentiroso compulsivo y por unos gestores que no saben gestionar los intereses de la ciudad. Mientras tanto, el señor Gaspar habrá puesto a trabajar a sus asesores para pensar qué mentiras y falsas interpretaciones hará públicas contra todos para salvar su público y evidente fracaso.

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Belloch y Gaspar han fracasado en el barrio del AVE

Puede ser interminable la lista de despropósitos, de fracasos rotundos que tienen que asumir el señor Belloch y su acólito urbanista señor Gaspar. Pero, si hay alguno especialmente dramático es el barrio del Ave, que ha estado siendo mareado tres años, que ha perdido tres años de trabajo, para convertirse en un ejemplo de lo que nunca debe hacerse en una ciudad que se defina como ciudad del siglo XXI. Después de tres años de fracasos, Gaspar ha conseguido que los precios de la vivienda en la zona se incrementen, que se incrementen las densidades, que se edifique en el Portillo aunque dijo que antes de hacer eso pasarían por su cadáver, que se apueste por un urbanismo más barato y más provinciano. Es decir, tres años para que todo el mundo tengamos claro que lo único que les interesa y les mueve es lo lucrativo, lo que genera dinero, pero que no dan un paso por definir ni los equipamientos ni las zonas verdes, aspectos que como no son lucrativos y además sólo podrían beneficiar a la ciudad y a los ciudadanos no interesan casi nada a este peculiar modo de hacer urbanismo que hace el clan del señor Gaspar. Lo han dicho muchas voces, las mismas voces que denuncian que el gobierno socialista no quiere concluir de poner en marcha la Estación Delicias de Zaragoza, puesto que ese sería el momento en el que todos verían que la obra del Partido Popular fue una apuesta generosa y responsable por Zaragoza. Pero, tranquilícense las huestes socialistas que pueden seguir mintiendo e insultando, dos dimensiones claras de ese talante urbanista que gusta de promover construcciones, incluso de ladrillo pero sólo si son muy caras.

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Réquiem por un árbol de la ribera

Me dicen que han sido dos, pero en realidad el número importa poco. Lo que ha sido tremendo es pasar esta mañana y ver en el suelo uno de esos árboles que han acompañado la vida ciudadana en el Paseo Echegaray y Caballero de Zaragoza.

Por eso, este miércoles es un día triste para mí, un día en el que el hombre y su técnica depurada no han sabido ser generosos con estos árboles que son los testigos de décadas de la vida ciudadana. Un día en el que el hombre sólo ha empleado su técnica para hacer desaparecer rápidamente el cadáver de ese gestor de las sombras y de los sueños de la ribera. Han matado un árbol y lo que me horroriza es pensar que no han hecho más que empezar. Empezar a destruir la vegetación como hemos podido ver con ese caso de la morera que fue talada el mismo mes en el que un calendario municipal la proponía como elemento a custodiar. Muerta con el silencio cómplice de los que alardean de ecologistas y defensores de la naturaleza, justo hasta que otros intereses les atraen más. Y en esta ribera de nuestras preocupaciones, los pelos se nos ponen de punta cuando pensamos que estos cuidadosos responsables -sin pasión por salvar árboles- pronto llegarán a la zona del conjunto de acacias tres espinas que -desde 1870- adornan la acera de este paseo frente a la entrada de San Vicente de Paúl.

No se puede permanecer impasible ante este hecho, no se puede permanecer callado ante la situación de peligro que viven los conjuntos arbóreos de la acera del río Ebro. No importa si han sido uno o dos los árboles caídos, los árboles velozmente sacados del escenario del crimen ecológico, lo que importa es que lo han hecho y que además los responsables no han dado la cara, han preferido el silencio cómplice.

Por eso, esta noche quiero copiaros unas palabras del alcalde Belloch, en el prólogo del libro «Árboles singulares de Zaragoza», para que podáis daros cuenta de lo que se dice de la ciudad y lo que ocurre en la ciudad. Dice el alcalde que «este catálogo era una asignatura pendiente de Zaragoza, como también lo era la decisión misma de cuidar y mantener el arbolado monumental de la ciudad… Forma parte de una política activa para lograr una ciudad sostenible, donde el respeto al patrimonio (y el natural lo es por derecho propio) tenga todos los mecanismo de protección». Me gusta tanto este texto que he decidido imprimirlo, y este fin de semana iré a donde estaban los árboles que se han llevado por delante las obras municipales y lo depositaré en el suelo, como homenaje a ese divorcio entre lo que se dice y lo que se hace.

Lo único que siento es que esos dos árboles que se han llevado las recién creadas brigadas de limpieza de los destrozos ecológicos municipales, no estarán allí para constatar que lo que dice el alcalde se cumple. Por mucho que silben a la vía, los árboles no estarán allí y el papel de lo que dice el alcalde Belloch será papel mojado. Y en esta ribera dará ya mucha risa el recordar que este alcalde ha dicho que hay que protegerlos para que sigan «escribiendo la historia de nuestra ciudad». Aunque pensándolo bien, ¿no será que lo que quiere el equipo de gobierno es evitar que algunos escriban la desastrosa historia de su gobierno caótico, cuestionado por la Justicia y terriblemente caro para los ciudadanos?

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El insulto como defensa de los fracasos de la Gerencia

Estamos a un año de las elecciones y los responsables del gobierno municipal, los concejales socialistas y sus amigos de Chunta Aragonesista, van sumando tal volumen de fracasos que no saben cómo hacer frente al drama en el que concluye su nefasta acción de gobierno. Sólo les queda el viejo recurso de insultar, de decir que las culpas las tienen otros, de señalar que todo son herencias envenenadas como hace el señor Gaspar que, desde su puesto de responsable de urbanismo, ha puesto en marcha una manera de gestionar la ciudad en la que no hacen falta ni informes técnicos, ni valoraciones, ni nada. Sólo inspira los expedientes su capricho y además, como hoy se ha denunciado en el Consejo de Gerencia, cuando son asuntos políticos los informes los firma el Gerente, cosa que no deja de sorprender porque lleva a preguntarnos ¿no quieren firmar los funcionarios esos informes tan singulares?.

Es muy grave lo que está ocurriendo, incluso hay pronunciamientos judiciales que hablan de posibles y supuestas violaciones de la legalidad por parte de estos señores. Todo vale en su modo de gobernar, todo vale si además les beneficia a ellos, todo vale si rompemos el juego democrático. Pero, ese todo vale les está llevando a una enciclopedia de los errores y de los horrores, a un largo itinerario de despropósitos.

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LA DEFENSA DE LA AUTONOMÍA MUNICIPALEl Gobierno de Aragón mete mano en las arcas municipales

Estamos viviendo unos momentos graves para la autonomía del municipio, unos momentos en los que vamos viendo como el Gobierno de Aragón pretende quedarse con todos los recursos que hacen posible que la ciudad de Zaragoza se autofinancie, provocando que en el futuro sean los bolsillos de los ciudadanos quienes asuman en su totalidad los costos de mantener la ciudad. Todo ello, mientras los responsables del Gobierno de Aragón, que quieren controlar este territorio como si fuera su huerta, se convierten en auténticos mandarines de esta tierra. Unos responsables que, por cierto, nunca los ha votado ningún ciudadano y no cuentan con más respaldo que el de haber sido nombrados a dedo.

Es un escándalo que ellos, desde el autoritarismo cuasi franquista del Boletín Oficial, decidan lo que hay que hacer en los pueblos y ciudades de Aragón, dejando al margen de esas decisiones a los concejales que han sido elegidos por los ciudadanos. En este ataque a la autonomía de la ciudad y de los ciudadanos, hecha en nombre de la autonomía que ellos defienden, es decir en nombre de su propia dictadura, vamos viendo como la ciudad pierde protagonismo, como se intenta destruir la España de las ciudades que es la mejor garantía de la democracia.

Además, en este disparate hay gente que colabora desinteresadamente, como es el caso del alcalde de Zaragoza que está encantado de regalar recursos de la ciudad, dinero que tendría que venir a las arcas ciudadanas, a los gobernantes de la DGA que -hay que decirlo- no invierten en Zaragoza. Este buen señor, el señor Belloch, que gobierna la ciudad de Zaragoza, incluso llega a renunciar a los aprovechamientos que nos da la ley para complacer a sus señoritos del Gobierno aragonés.

Espero, por lo menos, que a él le compensen en cariños y en afectos, ya que la ciudad recibe tan mal trato y está siendo empobrecida por este desmedido y cuestionable meter la mano en las arcas municipales que hacen los gobernantes autonómicos. Ejemplo de este metafórico meter la mano es lo que ocurre con la renuncia que hace el señor Belloch a los aprovechamientos que la ciudad tiene reconocidos por ley en actuaciones como PLAZA o el Polígono del Reciclado. Dos casos concretos en los que el gobierno aragonés se ha hecho con dinero que debía venir a servir a los ciudadanos. Dos casos en los que el alcalde Belloch ha demostrado que Zaragoza le importa muy poco.

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Van a destrozar Valdespartera

Me parece importante que traiga a estas páginas una idea que, día a día, cobra mayor entidad. Y que además la centre en unos casos muy concretos que demuestran que en Zaragoza se ha quebrado el modelo de ciudad. Se ha roto en el abandono al que se ha condenado al Centro Histórico durante tres años, para al final poner un documento sobre la mesa que no deja de ser una declaración de intenciones para salir del paso. Se ha destrozado la ciudad en esa zona del barrio del AVE que demuestra que lo único que les interesa al equipo de gobierno del señor Belloch es la construcción de viviendas lujosas, que disparan los precios y que se miman mientras no se hace nada por resolver los beneficios que la ciudad debe recibir en equipamientos, espacios verdes o ingresos.

Ahora, en esta escalada del disparate permanente, se ha incorporado un nuevo destrozo que se está cometiendo en el barrio de Valdespartera, en la ecociudad que ha dejado de ser «eco» puesto que se cambian -entre otros disparates- 13 hectáreas de parque verde por 14 hectáreas de cemento. No olvidemos que además se coloca en ella el ferial sin contar con los estudios necesarios, todavía no hay soluciones al pasillo de impacto sonoro y -aquí viene lo más grande- se ubica un campamento de caravanas para los que no tienen domicilio fijo. Pero, no dejen de saber que estas caravanas se colocan en una zona de escurrantías, en el camino que han seguido de siempre las aguas del barranco de la ermita de Santa Bárbara… Espero que lo hayan hecho por no haberse dado cuenta de lo que cuentan las curvas de nivel, por no conocer los estudios geográficos y por haber hecho las cosas sin prestar la atención que se debe.

Era una hermosa idea la de la Ecociudad de Valdespartera, hasta que los socialistas y su urbanista soviético -el señor Gaspar de Chunta- decidieron acabar con ella. Si quieren reírse un poco observen lo que dice el equipo del señor Gaspar sobre muchas cosas, por ejemplo, de los equipamientos pues «la urbanización contempla un amplio conjunto de equipamientos lúdicos, deportivos y culturales que no sólo redunden en beneficio del sector sino del conjunto de la ciudad». El problema es que sólo los contemplan, porque a este equipo de gobierno PSOE-CHA no le interesa las cosas que benefician a la ciudad.