Categoría: Día a día

Día a día

Avanzamos en la fiesta…

Hoy, lunes, he dedicado los últimos minutos de la mañana a pasear por la feria de la artesanía que hay en la Plaza de los Sitios. He visto a conocidos artesanos de esta tierra, con los que hemos vuelto a hablar de esas preciosidades que comercializan -desde la cerámica de Muel hasta los juegos tradicionales, que son una delicia- y he podido ver que esta tierra está viva y pujante, que nuestras gentes sólo necesitan el compromiso de los que gobiernan para apostar por ellos, por su proyección exterior, por su consolidación. Allí se asomaban a los puestos, además, los alimentos de esta tierra, justo en ese momento del mediodía que hacía un hambre feroz, y el pasear por los puestos y caer en las tentaciones -que es bueno pecar en estas cosas del comer- es una buena experiencia de aragonesismo.

Y, al final del día, después de muchas horas de despacho y de reuniones, el broche ha sido la vitalidad de la Fiesta de la Cerveza que se celebra en el Parque de Atracciones de Zaragoza. Una buena fiesta. Nos lo hemos pasado muy bien y además hemos disfrutado de ver y compartir la alegría de los zaragozanos que allí estábamos. Ha sido una buena forma de cerrar el tercer día de estas fiestas en honor de Nuestra Señora del Pilar.

Día a día

Una tarde apostando por la ilusión

En la tarde de este domingo, 8 de octubre, cuando los últimos rayos de sol iluminaban las torres del Pilar, he asistido a una merienda en la que la Asociación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural de Zaragoza han pedido ayuda para la Asociación Aragonesa de Esclerosis Múltiple. Y lo han hecho con elegancia y con sentido común, invitando a más de doscientas personas a merendar en torno a un desfile de trajes aragoneses.

Nos hemos reunido a ver cómo se nos explicaban las diferentes características y la riqueza de estos trajes, muchos de ellos imitando antiguos, todos ellos bien hechos por mujeres que han trabajado muchas horas bajo la dirección de Pilar Bascuñana. Ha sido muy interesante y, sobre todo, muy emocionante el momento en el que Conchita Lueña, la excepcional presidenta de AMFAR, ha entregado el cheque con lo recaudado a José María Franco, de ADEMA.

Yo he hablado de esperanza, de ilusión, de saber que es posible el futuro para todos, incluidos los enfermos de esclerosis. He hablado de lo hermosa que es esta ciudad que bendice Nuestra Señora del Pilar, nuestra patrona, la que da razón y sentido a estas fiestas que celebramos estos días en su honor. He hablado de alegría y, sobre todo, de apoyo. Y, además de hablar, he podido compartir con gentes de muchas partes de esta provincia unos minutos de estas entrañables fiestas que, aprovechando el post, deseo sean muy felices para todos. Sin lugar a dudas, ha sido gratamente satisfactorio invertir esta tarde en beneficio de esta asociación, en beneficio de las personas.

Gracias a estas mujeres que trabajan sin descanso en torno a Conchita y Milagros…

Día a día

Hay que salvar Valdespartera

En China estoy leyendo el correo de los muchos ciudadanos que me plantean asuntos, desde los graves problemas del ruido a la indefensión que sienten ante el gobierno del equipo de Belloch por sus formas poco democráticas que también ha condenado el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Y, entre ellos, me escribe un zaragozano planteándome los graves problemas que está provocando -el equipo de gobierno de Belloch- en ese proyecto de Valdespartera. En la realización de un proyecto que puso en marcha el Partido Popular para ser ejemplo de cómo se pueden conjugar perfectamente el cuidado del medio ambiente, la salud y la modernidad. Ecología y desarrollo eran las dos claves de este eco-barrio que el equipo de gobierno PSOE-CHA quiere destrozar, aniquilar y convertir en un espacio de confrontación social y de malestar…

Curiosamente, por no decir otro calificativo, mientras el señor Gaspar -virrey del urbanismo zaragozano por la falta de autoridad de un alcalde ausente y vendido a los nacionalistas- convierte Valdespartera en todo menos en una eco-ciudad y realiza viajes al extranjero invitado por empresas para hablar de la moderna concepción de un barrio que él está destrozando.

Creo que ha llegado el momento de comenzar a denunciar el maltrato que están recibiendo de estos responsables políticos de Chunta los futuros habitantes de Valdespartera, unos ciudadanos que no van a vivir en el espacio urbano saludable y tranquilo que les prometieron. Por eso, hoy debemos ser rotundos y avisar a estos dictadores de Chunta y a los ausentes socialistas que, cuando gobernemos, los populares restauraremos el proyecto original de Valdespartera, con su gran parque deportivo que el plan definía como un conjunto integrado de masas arbóreas y jardines, zonas de recreo y juegos, circuitos de pedestrismo y bicicleta… Y el Parque de los Lagos volverá a ser el emblema de una ciudad preparada para ser ejemplo de cómo Zaragoza sabe hacer bien las cosas. Y esto queda escrito porque no tenemos miedo a comprometernos por el bienestar de una ciudad saludable y moderna, porque nosotros no mentimos como hacen ellos todos los días.

Día a día

Promocionar Zaragoza en el mundo

Como ya sabréis, desde hace una semana me encuentro realizando un viaje institucional en la República Popular China, formando parte de una delegación oficial que está compuesta por empresarios zaragozanos y representantes de la Cámara de Comercio de Zaragoza, con su presidente Manuel Teruel al frente, y por representantes de todos los grupos políticos municipales, Blasco del PAR, Nasarre de CHA y yo por el PP, además de por el socialista Juan Alberto Belloch, que la preside en su condición de alcalde de Zaragoza.

La finalidad de este viaje es promocionar a la ciudad de Zaragoza en este complicado mundo de la China del siglo XXI, un país con más de mil millones de habitantes y con una dinámica economía que podéis valorar si os digo que en este país se consume hoy un tercio de todo el cemento mundial. Hemos sido recibidos por los máximos responsables políticos de la República para las relaciones de amistad con otros países, en todo momento bien acompañados por nuestro embajador, y con ellos hemos podido avanzar en tres frentes importantes: la necesidad de potenciar los intercambios culturales entre Zaragoza y China, la conveniencia de poner en marcha operaciones empresariales que introduzcan nuestros productos en este gran mercado y, por último, la búsqueda de lazos de unión a dos proyectos importantes como son la Expo de Zaragoza y la de Sanghai.

Todo ello ha sido acordado y creo que es una buena noticia para muchos sectores zaragozanos, a los que les abrimos el mercado y la cultura china siempre con el acuerdo que se ha logrado cerrar con la poderosa -antaño la que suplía al Ministerio de Asuntos Exteriores- Asociación de Amistad del Pueblo Chino y con el Foro Hispano-Chino, así como con el CCPIT, el organismo encargado de la participación del país asiático en las Expos. Se abre todo un campo de posibilidades que deberán gestionar ya los sectores a los que les hemos brindado –con las reuniones y recepciones oficiales- la posibilidad de entrar en contacto con un mundo que se está convirtiendo en el poder económico del futuro inmediato.

Hoy hemos llegado a Shangai, la ciudad de la luz que dicen levanta un piso de rascacielos por día, y venimos de la ciudad de Yulín con la cual está hermanada Zaragoza, aunque nunca se había visitado oficialmente mientras los munícipes de Yulín ya han venido dos veces a Zaragoza. Es una ciudad que supera los cinco millones de habitantes y que tiene un potencial de crecimiento extraordinario, estando además en el momento de iniciar ese camino lo que favorece a los empresarios que ya han cerrado alguna operación comercial beneficiosa para sus empresas zaragozanas. Allí hemos plantado un árbol como símbolo del hermanamiento y hemos visitado la gran empresa de automóviles que tiene, así como la famosa fábrica de cerámica.

Atrás quedan muchas imágenes de este mundo peculiar y contradictorio, con un régimen comunista en las ciudades del interior y con un emergente mundo capitalista en las grandes ciudades. Hemos visto algunos de los monumentos que conservan, aunque no hemos podido ver otros como las tumbas de los guerreros que estaban fuera de las ciudades en que hemos tenido reuniones, hemos paseado las calles donde hay pobres que piden limosna conviviendo con abundantes coches de lujo, hemos vivido la riqueza de este mundo cultural tan complicado y disperso con tantas minorías reconocidas… China es un descubrimiento permanente, un reto, un espacio muy atractivo con gentes muy simpáticas.

Y ya hemos llegado a la gran ciudad del poder económico, a la ciudad autónoma del sur, a la ciudad que controla el mayor volumen de negocios del mundo. Y, después de tener problemas de conexión en el interior por la pobreza de las líneas y la falta de soportes tecnológicos, en el hotel de Shangai podemos conectarnos con el mundo –vía wifi– y haceros participes de esta pequeña aventura que, os lo aseguro, siempre es muy positiva para las ciudades si lo es para su tejido empresarial y comercial. Además una corporación debe estar para facilitar también las relaciones al más alto nivel, máxime en países como este que son tremendamente protocolarios. Este es el camino del futuro, aunque algunos no lo puedan entender por el peso de las anteojeras que llevan justo cuando en el mundo la visión es esférica. Pero ese es su problema.

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Monzón recuerda a Joaquín Costa

Han pasado 160 años del nacimiento de Costa y es reconfortante saber que en la ciudad de Monzón, presidida por ese castillo que encierra tantos momentos de la historia aragonesa, un grupo de gentes se ha reunido en torno al recuerdo de un altoaragonés que supo llenar estos paisajes de palabras de futuro, de denuncias contra los que no querían inventar el porvenir, de hermosas referencias a los que gastaban sus días en la tarea de construir un mundo más justo, solidario, universal… y, sobre todo, real.

Joaquín Costa es la voz que gritó la necesidad de detener los relojes de los campanarios para reflexionar sobre el Aragón que queremos, para comenzar a sentirnos protagonistas de un mundo nuevo, para saber que esta tierra es hermosa y que el agua puede construir en ella un vergel. Noventa y cinco años después de su muerte, cuando caminamos hacia el primer centenario del día que nos dejó en manos de sus escritos y de sus pensamientos, Joaquín Costa es punto de referencia.

Allí, junto a la escultura que hizo ese escultor jacetano y universal que se llama Orensanz, se han dicho palabras hermosas, se ha llenado el aire de cariñosos recuerdos… Y, luego, el buen amigo Eloy Fernández Clemente ha dicho que Costa “tuvo el temor y el respeto de los fuertes, el amor del pueblo y fue símbolo del sabio y del luchador social. Su memoria debe llegar más lejos: a difundir y leer su obra, su entrega por el trabajo y su ansia de justicia, a sentir como sintió él un amor muy grande por esta patria chica, a sentirnos como él españoles, europeos y habitantes de un planeta en crisis, de la que sólo saldremos conjunta y solidariamente”.

Punto y seguido. Nada que añadir a las palabras de nuestro catedrático zaragozano. Costa es eso, Costa es nuestro pensador, Costa es nuestro punto de partida. Y ciertamente que lo es en muchas cosas. Por ejemplo, este aragonés inmortal escribió «¡Jóvenes! Amad el trabajo y el estudio, porque son bienes que jamás se agotan; amadles, porque son amigos inseparables que en la fortuna como en la desgracia, irán siempre a vuestro lado, y derramarán sobre vuestro corazón el bálsamo de la felicidad, de la alegría y del consuelo; ¡ay de aquél que desprecie mis consejos, qué amargas lágrimas de desconsuelo derramará a su recuerdo, pero cuando sea demasiado tarde!». Este hermoso mensaje, lleno de realismo y de sinceridad, es el que yo quisiera brindar a todos los jóvenes aragoneses, especialmente a los jóvenes zaragozanos de nuestro partido.

Joaquín Costa, gracias por hacernos sentir la plenitud de ser aragoneses, la grandeza de sabernos aragoneses. El 14 de septiembre es una fecha de referencia en Monzón y en Aragón. Septiembre, con la cosecha en los graneros, tiene sabores de porvenir, tiene aromas de progreso, tiene palabras que son el mensaje de Costa, tiene esa brisa suave que mece la escuela de nuestros pueblos abandonados, esas escuelas que este aragonés universal señaló como los mejores espacios para construir el futuro. El trabajo y el estudio.

Día a día

Las dos caras de la vida humana: bodas y entierros

Hoy, 8 de septiembre, cuando celebramos la festividad del Nacimiento de la Virgen los pueblos de nuestra tierra, desde hace muchos siglos, se han vestido de gala para festejar que las cosechas ya están en los graneros y, sobre todo, para hacer un alto en el camino y que todos nos sintamos comunidad en la fiesta y en el ocio, en el compartir y en el vivir. Y este viernes septembrino, referencia en la cultura popular de las fiestas de la gratitud a la Virgen, yo he tenido que asistir a dos momentos importantes que marcan ese arco humano, tan sencillo como complejo, de la alegría y del dolor.

Al mediodía, cuando las campanas del Santuario del Pilar daban las doce, me ha tocado como concejal casar a un primo mío, Antonio, con Silvia, y festejar con una parte de la familia lo que supone de alegría este matrimonio, el que dos personas decidan compartir el tiempo, el color y el calor. Decidir que amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección. Han sido unos minutos intensos, llenos de alegría y de nervios, llenos de futuro. En familia, en la Casa de la Ciudad, hemos hablado de lo que eso significaba y, ante todo, de lo que eso suponía para los dos. Y los hemos despedido, con el calor de nuestra mejor sonrisa, deseándoles «que la generosidad inunde vuestras manos y vuestros ojos. Que la vida os sea próspera y que seáis felices. Que todos nosotros podamos compartirlo y que ese sentimiento comience a ser realidad cuando ahora salgáis de esta Casa de la mano, de la mano de vuestro amor».

Y concluida la ceremonia, firmados los papeles que demanda el registro, hemos salido a la Plaza de las Catedrales y he comenzado un corto paseo que me ha llevado a la Iglesia de Santa Isabel, ese escenario cargado de historia en el que descansan algunos prohombres del viejo reino y en el que la Semana Santa se ha hecho paisaje de emoción entrecortada y de esperanza de primaveras, de la mano de la Hermandad de la Sangre de Cristo que -sin duda- es uno de los verdaderos referentes históricos de la generosidad zaragozana. El escenario era otro y otros eran los rostros que allí habían acudido a rendir memoria a un hombre que se nos ha ido, a Gonzalo García-Belenguer. La homilía ha sido preciosa, sencilla y sentida, llena de referencias humanas, de recuerdos de cosas cotidianas porque lo mejor de la vida lo construimos en el día a día, a pie de calle, con los amigos, con los que comparten nuestro escenario vital, en las cosas sin importancia.

Pero, como en la boda, la palabra que ha construido el homenaje a la memoria de nuestro buen amigo ha sido la del amor. Y he pensado que esa entrega generosa que él supo hacer realidad, esa pasión por ser útil a los demás, esa decisión de ver todo con los ojos del afecto, es lo mejor que puede guiar nuestros amaneceres y nuestros atardeceres.

Hoy, desde la boda al funeral, he descubierto que, en el amanecer de una nueva andadura o cuando se pone el sol de la vida, cobra una importancia extraordinaria el sabernos seres generosos, cercanos, amables y sinceros. Y, por eso, permitidme que cierre con una idea que me parece muy poderosa: el amor que regalamos es el único amor que conservamos.

Día a día

El gobierno socialista tendrá que explicar muchas cosas ante el titular de ‘El Mundo’

Hoy, al ver el titular (portada en pdf) que pone el periódico El Mundo, me he quedado paralizado. Lo trascribo para las personas que no lo hayan leído: “Soy una victima de un golpe de Estado encubierto tras un grupo de musulmanes”.

Ciertamente, el titular es de impacto y, además, abre una nueva vía de interpretación a lo que ocurrió en el atentado del 11-M, de ese atentado que el gobierno socialista -con Pérez Rubalcaba a la cabeza- ha querido silenciar y evitar que se investigara hasta el fondo. Hoy, si tienen dignidad, al leer las declaraciones de Suárez Trashorras los socialistas tendrán que plantearse llegar hasta el fondo y tendrán que darse cuenta que somos muchos los que comenzamos a dar crédito a lo que denuncian algunos periodistas y muchos medios de comunicación.

El Gobierno de Rodríguez y su ministro Pérez Rubalcaba quieren que todo se concluya dando carpetazo al asunto. ¿Tienen miedo? ¿Acaso quieren que no se descubra si otro tipo de gentes pudieron estar implicados en la preparación de la masacre que -según leemos- algunos sabían que iba a ocurrir, e incluso que no se conozca si se ha hecho o no desaparecer papeles en algún ministerio? A la verdad no hay que tenerle miedo y si le tienen miedo es que hay algo muy grave e ignominioso que ocultar.

Lean la serie que este periódico comienza esta semana y no dejen de comentarla con los españoles que les rodean, con los españoles que tienen derecho a saber la verdad ante la sospecha de tener un gobierno mentiroso. Den publicidad a este asunto, que todos puedan leer estas declaraciones y que obren en libertad, dándoles el crédito que quieran que para eso estamos en una democracia. El mismo periódico recuerda una frase de Chou En Lai que decía “incurrir en el pecado del silencio cuando se debiera protestar hace cómplices y cobardes a los hombres” y a las mujeres.

Para convencerles de esa lectura, vean cómo comienza el artículo de Fernando Múgica en el dominical de hoy, trascribiendo unas palabras del que considera uno de los personajes claves relacionados con los atentados del 11-M: “Soy una víctima de un golpe de Estado que se ha tratado de encubrir detrás de las responsabilidades de un grupo de musulmanes y de los confidentes, cuando estaba todo perfectamente controlado por los Cuerpos de Seguridad”.

Sin comentarios, pero muy preocupado por lo que parece leerse entre líneas.

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Lecturas de un verano (II): DEL CATEDRÁTICO A LA MONJA PINTORA

Junto a la novela de Agustín Sánchez Vidal, profesor de nuestra Universidad, y a otras novelas históricas de ambiente medieval -incluso con espías y asesinos, venenos y monjes detectives- también he dedicado tiempo a ir leyendo, en esa paz del atardecer de las tierras del Huerva, en la que el cielo estaba limpio con ese cierzo del Moncayo que nos ha convertido algunos días agosteños en pre-otoñales, un libro que me regaló Isabel Guerra, la famosa monja pintora. En esas páginas de reflexión, compartidas por esta creadora genial, se va haciendo lo que esta benedictina ha bautizado como “El libro de la paz interior” y que se organiza con mensajes y reproducciones de sus pinturas. En cada línea de su libro y en cada imagen de su pintura está ese sueño por la luz, la búsqueda de la paz, el mensaje de tolerancia que ella quiere plasmar en cada pincelada, en cada trazo.

Como apunté en el discurso de contestación -que me tocó el honor de hacer en nombre de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis-, con ocasión de su nombramiento como Académica de Honor, estoy convencido que esta monja, además de una excepcional pintora (lo que piensan incluso los que la critican por la envidia y el papanatismo de no tolerar que sea monja), es una gran comunicadora. Su paz sale de su mirada limpia y bondadosa, de su fragilidad física y de su grandeza intelectual. Y este mundo está muy necesitado de paz, de tolerancia, de convivencia, de afecto, a todos los niveles y en todos los rincones.

Por eso, está bien leer algunas meditaciones de la monja pintora, leer cómo anuncia la llegada de la luz “para hacer nuevas todas las cosas”, cuando dice que “seremos los habitantes de una ciudad sin noche, donde ya no será necesario mantener nuestra lámpara encendida”. Al final de todo, invita a “lanzarse ya a recorrer, sin temor ni nostalgia, el camino de la eterna novedad; un camino hecho en la arena de la nada, sin huellas ni senderos”.

Y, debe tener razón, en estos inicios del siglo XXI debemos saber descubrir que hay una nueva apuesta por el camino de la eterna novedad: el camino que nos lleva a trabajar y luchar por las personas. Y es que los seres humanos es quizás el destino de nuestros afanes, como cristianos y como ciudadanos, la razón más importante para nuestros sueños de construir un mundo más justo y feliz.

Disfruten, mientras tanto, con esa reproducción de dos obras suyas: donde dos jóvenes sueñan un mundo mejor acariciadas por la brisa del Universo, engrandecidas en la Luz que da razón a todo.

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Recorrer y descubrir la Milla del Milenio de Londres

La visita de Londres me lleva a la orilla sur del río Támesis, a una zona en la que se produjo una de las más importantes transformaciones con que los ingleses quisieron simbolizar y recibir el tercer milenio. Se bautizó a este itinerario como la Milla del Milenio (Millenium Mile) y que supongo les suena porque la idea la intentaron copiar en nuestra ciudad.

Pero, de lo que prometieron como Milla Digital a lo que es, no hay nada que ver. Antes era una preciosa apuesta por la vanguardia y hoy se limita a cosas secundarias. Además, frente a la anchura de miras y a la generación de recursos, lo que hacen en Zaragoza se limita a la pasión por poner antenas en los edificios o por poner lucecitas de colores en los pasos de semáforo, como el anuncio televisivo del té… Y, además, tres años de no avanzar en este tema a pesar del interés del concejal zaragozano que se ocupa de la Milla… O, bueno, tendremos que decir que intenta defender la Milla ante los ataques programados de Chunta desde la Gerencia y el equipo de gobierno.

La Milla londinense es un itinerario cultural y social de primer orden, un espacio en el que se incorporaron las tecnologías punteras, un paseo hacia el futuro entre el Puente de Westminster hasta el Puente de Londres, como el nuevo Cine IMAX (que tiene la pantalla más grande de toda Europa), el complejo Vinópolis (donde se pueden tomar degustaciones y conocer los secretos de la industria vitivinícola), la nueva Galería Tate de Arte Moderno, restaurantes, exposiciones al aire libre y el Puente del Milenio… Ya lo ven, todo un sueño de futuro que ha convertido a Londres es una referencia de presente. Lo demuestra esa fila de gentes que esperan subir al London Eye, esa noria gigantesca que permite contemplar la más fascinante imagen de la capital inglesa.

Cuentan que la levantaron, con una rueda de 135 metros de altura como ya les conté, como un reto para los ingenieros, como un símbolo de la rotación de los tiempos, como un icono del tercer milenio compitiendo con la Torre Eiffel… Y, desde ella, en el centro del mundo, sobre el meridiano cero de Gremwich, hay que reconocer que la Milla del Milenio londinense si que es una milla en toda regla, una milla que construye economías de futuro

Día a día

La sana envidia de recorrer el Támesis

Estoy pasando unos días en la ciudad de Londres, disfrutando de esa escasa semana real de vacaciones -no se puede alargar más tal y como está la libra- que preparas con cariño porque es el tiempo en el que estás sin reloj con toda la familia. Además, es un tiempo que nos conviene a todos, puesto que no hay nada más provechoso y formativo que conocer mundo y saber lo que hacen en otras partes del mundo ante problemas similares a los nuestros.

Y es cierto que he querido contemplar la ciudad de Londres desde el Támesis, puesto que dicen las guías que es una de las formas más interesantes de conocer la capital inglesa. Es impresionante, da envidia contemplar cómo tienen cuidado el río y cómo han intervenido en él de manera seria y profunda, no con lavados de cara como se quiere hacer en nuestro río Ebro.

El Támesis es el espacio de ocio más importante de Londres, el lugar en el que contemplas algunos de los edificios más notables de la ciudad, como la Torre de Londres, el cauce donde puedes visitar un buque de la II Guerra Mundial, donde asombra ver el nuevo edificio del Ayuntamiento (acorde con los tiempos y las necesidades de los ciudadanos) y el lugar de ubicación de esa noria -de 135 metros de altura- con cabinas de cristal en la que van 25 personas, que levantaron en el año 2000 para celebrar el inicio del tercer milenio.

La verdad es que los ingleses siempre hacen cosas pensando en el futuro, cosas que marcan progreso, que provocan admiración… y turismo, ingresos económicos y trabajo para sus ciudadanos. Londres es, principalmente por eso, una ciudad envidiable. Cuando has acabado de recorrer el río, surcado continuamente por barcos de pasajeros, sales convencido que el éxito de las ciudades depende sólo de la capacidad de inventar el futuro que tienen sus dirigentes, de la capacidad de sentirse comunidad que tienen sus habitantes. Y, por ello, inevitablemente acabo imaginándome como construir progreso en la ciudad de mis sueños, en Zaragoza. Y estoy convencido que, entre todos, lo vamos a lograr.