Ayer, sábado 9 de febrero, se presentó el programa que el Partido Popular propone para las elecciones de marzo del 2008. Con ello, se cierra una larga travesía en la que todos los populares aragoneses hemos estado trabajando, a las órdenes de nuestro presidente regional, para conseguir que el programa nacional que llevará a Mariano Rajoy al gobierno de España sea un espacio de encuentro, y no un desencuentro entre Comunidades. Con el fondo del tema del agua, se ha trabajado seriamente para apostar por una Cultura del Agua que nada tiene que ver con el modelo socialista, que sólo piensa en el agua como excusa para insultarnos y excluirnos del juego político.
El agua, por el contrario, es para los populares un elemento fundamental para mantener la vida y un medio evidente de construir progreso, siempre dentro del marco del consenso y del acuerdo, del respeto a los derechos que tienen los territorios que recorren los ríos, del acatamiento a las leyes nacionales y a cada uno de los Estatutos autonómicos. Y con estas ideas, aceptadas por la Conferencia Europea de las Regiones y por todos los organismos internacionales que se ocupan de este bien escaso y necesario, ya tenemos un programa electoral que traerá beneficios importantes para Aragón. El programa de Mariano Rajoy recoge explícitamente la conclusión de las obras del Pacto del Agua y el derecho prioritario de los aragoneses a disponer de los recursos hídricos contemplados en el Estatuto de Autonomía. De esta forma, deja sin su único discurso político a los socialistas de Iglesias o a los paristas de Biel, al no incluir el trasvase del Ebro (que es, por cierto, una idea socialista, puesta en marcha por el ministro socialista Borrel y aplaudida en el pasado por el presidente Iglesias, cuando Felipe González nos acusaba a los aragoneses de estar sentados encima del botijo).
No diré nada, sólo quiero transcribir dos textos rescatados de dos entrevistas de hace pocos años. Primero, unas palabras del periodista Luis del Val que, entrevistado en “El País”, decía: “Creo que la mayoría de las personas sensatas saben que los aragoneses no estamos sentados encima de un botijo, de la misma manera que no creo que nadie piense que los valencianos vayan vestidos de falleros, excepto en fiestas patronales”.
Y, después, otras palabras del recordado Manuel Giménez Abad, a quien citaban en un trabajo publicado en “elmundo.es”, explicando que “Cuando gobernaba el PSOE y Borrell presentó su plan hidrológico… Iglesias era un firme partidario de los trasvases, y más concretamente del trasvase del Ebro. Eso hay que recordárselo al señor Iglesias, porque no se puede cambiar permanentemente de opinión en función de que uno esté en el Gobierno o en la oposición».
En el “
Escribo estas notas en el silencio de la noche de Reyes, contemplando por el ventanal las luces de colores que todavía iluminan la calle, oyendo a los últimos viandantes que la recorren riendo y hablando, y a alguna sirena que rompe la paz de la noche.
Hoy es dos de enero y la Virgen no luce su manto, tampoco lo lucirá el 12 de octubre por ser la fiesta del Pilar y el 20 de mayo que es la fiesta de la coronación canónica, puesto que este es el día en el que según la antigua tradición -recogida en el siglo XIII en un manuscrito del Cabildo zaragozano- tuvo lugar
Lo decía nuestro programa electoral, quizá porque estamos convencidos que es la gran clave sobre la que tiene que construirse la sociedad del hoy. Y lo seguimos diciendo todos los días, sin duda, por considerar que esa es la razón más importante que nos anima a seguir en política, pero en la política como servicio, como compromiso, como ilusión por construir un mundo mejor.
Entramos en un año importante, en el año en el que nuestra ciudad va a protagonizar un evento nacional de primer orden, entramos en el año de la 

El pasado día 4 de diciembre me llegó la primera felicitación de estas navidades, un tarjetón que reproduce un hermoso dibujo del
Esta madrugadora felicitación me ha hecho recordar el origen de las tarjetas de navidad, tema sobre el que hace unos años me documenté por curiosidad. Y no me resisto a compartir lo que recuerdo del origen decimonónico de esta arraigada costumbre que comenzaron los repartidores del Diario de Barcelona, en 1831, aunque la persona que la crea –tal y como la entendemos ahora- es el inglés Henry Cole, que también fundó el núcleo museístico que acabaría creando el Victoria and Albert Museum de Londres.