Acabo de publicar en el Heraldo de Aragón un artículo en el que intento aportar mi visión personal, nacida de más de once años de estudio de este tema, sobre el incumplimiento de las órdenes de la Santa Sede para que una serie de obras religiosas retornen a sus parroquias de origen y dejen de ser utilizadas en el nuevo Museo de Lérida como piezas a blanquear, como piezas a cambiar de dueño y de titularidad. Su contenido lo pueden leer a través de este enlace pero, sobre todo, lo que quiero hacerles llegar es tres ideas muy claras:
1º. Los obispos catalanes están desobedeciendo al Vaticano, incumpliendo lo que le ordenan sus tribunales y no haciendo caso al mandato del Derecho Canónico. Esta tomadura de pelo es muy curiosa, máxime cuando se entiende que cualquier obispo tiene que obedecer al Papa, devolver lo que no es suyo y, sobre todo, no mentir. Hay pues una evidente falta de autoridad en la Iglesia y un “cachondeo” manifiesto del clero catalán hacia la Santa Sede.
2º. El Gobierno de Aragón ha hecho la risa en este tiempo, desde el momento en el que el presidente Iglesias apostó por un museo compartido y dejó sin argumentos a miles de aragoneses que pedimos lo nuestro, lo nuestro que no tenemos que compartir agradecidos porque es nuestro. Y al final, la risa es una sonrisa helada cuando el Gobierno de Aragón decide resolver estos problemas por medio de conexiones paranormales con unas monjas muertas hace años.
3º. El presidente Rodríguez Zapatero y su gobierno mandaron hasta las fuerzas de seguridad del estado para sacar, del Archivo de Salamanca, los papeles que Cataluña quería tener. Entonces el Gobierno se mojó y se arrodilló ante las demandas catalanas. Ahora, en este litigo en el que nos asiste a los aragoneses más razón que entonces a los catalanes, ni nos hacen caso. El presidente Zapatero ni entra y el presidente Iglesias ni lo quiere molestar, no sea que se enfade el amable ZP y sea fulminado por tantas razones…
Y acompaño este texto con una foto del Nuncio Apostólico de la Santa Sede en España, Manuel Monteiro que, en enero del año 2006, declaraba en Peralta de la Sal que esperaba que se cumpla lo dispuesto por la Signatura de los Obispos sobre los bienes eclesiásticos de las parroquias aragonesas, para lo que afirma que se va a buscar la colaboración de todos y se va a realizar de la mejor manera. Dos años después, poco ha hecho o poco caso le hacen sus obispos catalanes. En las dos suposiciones, el Nuncio no ha estado a la altura a la que debe estar un representante diplomático de la Santa Sede. Y además, sigue sin hacer nada por estarlo.
Esta noche hemos iniciado la campaña de las elecciones generales, de las elecciones que determinarán la composición de las Cortes Generales del Reino. Vamos a elegir diputados y senadores pero, sobre todo, vamos a elegir el modelo de sociedad que queremos para los próximos años. Y al comenzar esta intensa sucesión de actos, encuentros, presencias y mítines, he tenido que pronunciar unas palabras en mi condición de Presidente provincial del
Ha muerto Mariano Horno Liria, el que fuera alcalde de Zaragoza en la década de los años setenta del siglo pasado, el alcalde que regaló el manto de la ciudad a la Virgen del Pilar en 1972, el alcalde que recibió –en el año 1973- el Tambor de Oro en el Festival de cine de San Sebastián, el alcalde que, en las elecciones de 1977, fue como candidato de Alianza Popular a las Cortes. Ha muerto el alcalde Horno Liria, miembro de una saga de médicos y escritores, de hombres amantes de Zaragoza, de literatos empeñados en salvar del olvido las esencias de lo zaragozano.
El pasado viernes tuve la oportunidad de pasar unas horas en el municipio de Saviñán o Sabiñán, que no voy a ser yo quien tome partido en este debate si se escribe con v o con b por haber sido fundada por un romano llamado Sabinianus. Y en esa mañana, de cielos grises y gotas de lluvia en la cara, pude recorrer sus limpias calles, contemplando primero el recuerdo medieval -en callejones de aire musulmán- y después la pervivencia de esos hermosos casales renacentistas, que convierten en arte las calles de un municipio que ha crecido al amparo de la ermita de San Roque.
El 
Han sentado muy mal en las filas del socialismo el debate interno, el análisis y la reflexión respetuosa que hemos hecho en el seno del Partido Popular sobre el tema del agua y la necesidad de contemplar en nuestro programa las aspiraciones de los españoles, sean de donde sean y siempre partiendo del consenso democrático y del respeto a los territorios que componen esta España que llevamos todos en el alma. Les ha puesto cardiacos que en nuestro programa nacional no vaya la palabra trasvase y que definitivamente allí no aparezca el proyecto del Trasvase del Ebro. Los ha puesto cardiacos en el levante español y les ha puesto al borde del infarto en Aragón, la comunidad en la que hay partidos sin discurso cuya única arma electoral ha sido últimamente acusar al PP de ser un partido insolidario con Aragón y traicionar los intereses de los aragoneses.
Ayer, el Ayuntamiento de Zaragoza aprobó los presupuestos municipales del año de la Expo, del año en el que se celebrará la gran cita internacional y del año en el que hay que acabar las obras que están en marcha y hacer posible que el Ayuntamiento las asuma con una cierta calma y tranquilidad institucional. Y eso es justamente lo que hemos hecho los concejales populares, con nuestra abstención, de acuerdo con nuestro partido y con sus órganos de gobierno, hacer posible que Zaragoza tenga presupuestos nuevos y no tenga que verse abocada a unos presupuestos prorrogados que hubieran puesto en peligro este último tirón económico que necesita la preparación de la Expo.