Categoría: Día a día

Día a día

Añoranza de la Quinta Avenida o San Patricio en Nueva York

Hoy, miércoles 17 de marzo, Nueva York va a vivir un gran desfile por la Quinta Avenida en la que participan multitud de personas vestidas de verde. Todas ellas salen a la calle para festejar el recuerdo de san Patricio, un santo escocés que nació en el siglo IV de nuestra Era y que, apresado por unos piratas, acabó en Irlanda donde llevaría a cabo una labor de cristianización y de organización de la vida de esos territorios, de los que fue obispo.

Y ese desfile, que inundará de verde el paisaje neoyorquino, se convertirá en el eje de una gran fiesta en la calle mayor del mundo, en esa calle que es una delicia pasearla, vivirla, sentirla y añorarla. Y dicen que los inicios de la celebración se remontan al 1762 cuando algunos soldados irlandeses desfilaron por sus calles.

Una marea humana llenará las aceras de la recta y filmada avenida, sus tiendas exhibirán el símbolo de san Patricio, no la recorrerán los bicicleteros convertidos en taxi… Cualquier americano que tenga raíces irlandesas –y dicen que hay más de cuarenta millones entre los que estaba el presidente Kennedy- intentará acudir a la cita. Todo se habrá parado en recuerdo de un hombre santo que, en una recordada ocasión, cuando tuvo que explicar el misterio de Santísima Trinidad, cogió un trébol y habló de tres hojas y una misma planta. Precisamente, por eso Nueva York se llenará esta tarde de recortes en forma de trébol de color verde… que recordarán el color verde de los paisajes de Irlanda en ese entorno de la catedral de San Patricio, cuyas escalinatas se asoman a esta popular avenida.

Desde la distancia, recuerdo con nostalgia esos ratos sentado en la escalinata de San Patricio, viendo pasar al mundo y gozando de los atardeceres en la entrañable ciudad del río Hudson.

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Ramiro, el primer rey de Aragón

Era hijo del gran monarca Sancho el Mayor de Pamplona, el que denominaban las crónicas como emperador de las Españas, y fue producto de la relación del monarca con una noble dama, llamada Sancha de Aibar, perteneciente a una poderosa familia con la que el joven rey (de quince años de edad saliendo de una minoría llena de problemas con los nobles) contó siempre desde esta vinculación tan singular, por otro lado no extraña al siglo XI en el que nos encontramos.

Nacido en el año 1020, su padre lo tuvo siempre en gran estima y muestra de ello es que le encomendó el gobierno del territorio del antiguo Condado de Aragón al que elevó a categoría de reino, al igual que hacia a su hijo Rey de ese naciente estado que se creaba (por su testamento) a su muerte en octubre de 1035. Un año después, casaba con una persona muy influyente: con Ermesinda de Bigorra, hija del conde de Carcasona y de la condesa de Bigorra, que era hermana de la reina Estefanía de Navarra y sobrina de la condesa Ermesinda de Barcelona, en cuya corte había sido educada y criada Ermesinda de Aragón.

Desde su llegada al trono, en 1035, trabajó fundamentalmente en captarse la fidelidad de los clanes que vivían y controlaban la explotación del territorio aragonés, así como la fidelidad de los campesinos a los que el rey veía en sus continuados viajes por los pueblos y monasterios del reino. Un reino en el que tuvo que atender tres formas diferentes de entender el mundo: la de las montañas con un poblamiento desordenado y concentrado en los ríos, especialmente en el Aragón. A este país montañoso, pobre, se añadían las llanuras cerealistas, especialmente la de las Cinco Villas, en las que también se ensayaba –como en las de las llanuras pirenaicas-, el cultivo de viñas porque era de lo más rentable. Y, por último, el espacio de la frontera con el Islám que se convertía en una peligrosa gran zona de colonización. En este conjunto de tierras vive una población que tiene que hacer frente a un proceso de calentamiento del clima, que se plasma en temperaturas muy calurosas y grandes aguaceros de rápida evaporación.

Con todos ellos, el rey Ramiro acometió la empresa de crear un sentimiento de unidad con la corona real, de crear una empresa común en la que todos se vieran representados y que se plasmaba en ampliar sus esfuerzos para conquistar nuevas tierras, que les permitieran mejorar la alimentación y mejorar la calidad de vida. Después de intentar frenar las apetencias de su hermano, el rey de Pamplona, de recibir la herencia del asesinado rey de Sobrabe-Ribagorza (su otro hermano Gonzalo); Ramiro I –veintiún años después de ser nombrado rey– planificó la gran primera acción guerrera contra los musulmanes, la conquista de la Sotonera con la complicidad de algunos mozárabes que fueron castigados duramente por los musulmanes en plazas como Bolea.

Pero, después de esa operación, vio que el peligro real estaba en el Oriente y en las alianzas de los condes catalanes que allí vivían, razón por la cual decidió entrar en ese escenario justificándolo como una gran ofensiva contra las Taifas musulmanas, de Lérida en la Baja Ribagorza y contra la de Zaragoza en el Somontano de Barbastro, a partir de 1058. Para ello, Ramiro I decidió casar a su hijo Sancho Ramírez con Isabel de Urgel y a su hija Sancha con Ermengol III de Urgel. Con ello, intentaba frenar a su rival el conde de Barcelona y ajustar el pacto con el conde Ermengol, que se convirtió en yerno del aragonés. En 1062 conquistó Benabarre y el 8 de marzo de 1064 (ayer hicieron 946 años) fue asesinado en el asedio de Graus, luchando contra los ejércitos de la taifa zaragozana ayudados por los castellanos. A su muerte, por sorpresa, la sucesión estaba garantizada en la persona de su hijo Sancho Ramírez (quien, tal día como hoy -en el año 1071-, cambió la liturgia hispana o mozárabe por la liturgia romana en la iglesia aragonesa) porque todos entendían que el futuro de ese conjunto de tierras y de gentes estaba vinculado a la voluntad de una familia, la familia de los que pronto serían conocidos como los Aragón.

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EL DIA CINCO DE MARZO

Hoy cinco de marzo en Zaragoza recordamos, con la fiesta de la Cincomarzada, el fracaso del ataque de los carlistas a la ciudad en las contiendas que se suceden con ocasión de la Primera Guerra Carlista. Y relacionada con la reina Isabel II, contra la que los carlistas se habían levantado pues consideraban que no podía gobernar, está la segunda efeméride del día y es la concesión a Sevilla, el 5 de marzo de 1847, del Privilegio de feria que abría la posibilidad de que se creara la Feria de Abril. Y en los orígenes de este magno evento, celebrado en el barrio de los Remedios, dos personas fueron las que jugaron el papel de inspiradores: el vasco José María de Ybarra y el catalán Narciso Bonaplata, quienes, de acuerdo con ganaderos y agricultores, ponen en manos del Ayuntamiento de la ciudad el proyecto de la feria más famosa de España. Y nunca mejor dicho, de España y diseñada por gentes de las tierras de España… Treinta años después de crearse, llegaría a sus puertas la propia reina de España acompañada por el alcalde Ybarra.

Hoy también es el día de san Piran de Cornualles, al que celebran los cómicos del mundo, y el día del Misionero en Tahití.

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SAN CASIMIRO, PRINCIPE DE POLONIA

Hoy os quiero hablar del santo del día, quizás porque hoy no plantea tantas contradicciones el asunto. En este jueves debemos hablar de San Casimiro, hijo del rey de Polonia, que aunque no llegó a cumplir los treinta años (1458-1484) tuvo una vida llena de trabajos para luchar contra la pobreza y su empeño fue la extensión del cristianismo por tierras polacas, un logro que consiguió convirtiendo esa nación en un espacio profundamente cristiano del que incluso saldría un papa tan singular e importante como Juan Pablo II. Su nombre significaba “el que impone la paz”.

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ALUMNOS ESCOLAPIOS SOBRE UN ESCENARIO

Compartía con vosotros la vivencia de la conferencia, sobre el peregrino jacobeo, que esta mañana impartía, dentro de una Semana Cultural cuyas fotos podeis ver. Y ahora quiero dejar constancia que, esta tarde, he podido asistir a la puesta en escena de la obra “El camino a Compostela”, creo que se titulaba así, que han construido con espontaneidad y gran acierto los alumnos del Colegio escolapio de Cristo Rey, en Zaragoza. En el Salón de Actos del Centro Río Ebro, en la calle Zambrano, a las siete y media se ha levantado el telón con una música de fondo, en vivo, que nos ha acompañado y muy bien toda la puesta en escena. A ese espacio, con decorados bien trabajados y muy sintéticos, se han ido asomando los alumnos y alumnas que han dado vida a unos peregrinos que compaginaban su tiempo vital con el recuerdo de las obras de Shakespeare. Ha merecido la pena compartir esa hora y media de espectáculo, como estoy seguro que pensará usted si asiste a la sesión de las siete y media en el mismo sitio, mañana jueves 4 de marzo. Detrás de ese logro hay mucho trabajo, esfuerzo de los protagonistas, y sobre todo una decidida apuesta por hacer realidad estas actividades. Hoy son tres las personas que merecen citarse en primera línea: Yolanda, María Jesús y Casilda. Y detrás toda la comunidad educativa del colegio encabezada y muy bien liderada por el director Antonio Iguácen, un buen docente, al que hay que felicitar efusivamente.

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EL ESPACIO ESCOLAPIO DEL COLEGIO CRISTO REY

Hoy miércoles por la mañana he tenido el placer de compartir unas horas con algunos profesores y alumnos del Colegio “Cristo Rey” de los escolapios, una orden a la que me siento profundamente unido por muchas razones que arrancan desde mis primeros estudios –gracias a Dios, hechos en sus aulas- y pasan por organizar exposiciones sobre su historia, por apoyar al querido y admirado Padre Dionisio Cueva a publicar su Historia de la Orden en Aragón, y por participar en los inmensos beneficios espirituales que me aporta la Carta de Hermandad que me concedieron. Hoy, además era un día especial, era la primera vez que entraba en un espacio escolapio después de que me concedieran el honor de nombrarme Historiador Oficial de la Provincia escolapia de Aragón. Una tarea que es un apasionante reto y que me vincula más a mi querida orden escolapia, a la que debo desde esa letra escolapia que nos enseñó el Padre Pedro Díez –ahora camino de los altares y con una Plaza dedicada en Zaragoza– a esa inquietud por el arte que aprendimos de la mano del Padre Antonio Roldán, un hombre al que Dios concedió el don de la palabra hecha arte y belleza, sentimiento y cercanía. Por todo ello, ha sido una mañana hermosa que quiero compartir contigo, igual que la he compartido con los alumnos a los que he hablado del Camino de Santiago por tierras de Aragón, dentro de una Semana Cultural que es una gozada y que demuestra la vocación y el buen hacer de sus profesores, con su director al frente. Por cierto, con exposición incluida y con un “Pasaporte del peregrino” que yo lo tengo porque me lo han regalado ellos. Gracias hermanos de la gran familia escolapia.

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SANTA EULALIA DE BARCELONA Y LA NIEVE

Y digo de Barcelona, para que todos sepamos que cuando las cosas son verdaderas hay que recalcarlas y aceptarlas, mientras las falsedades merecen nuestra crítica. Pero hoy no hablamos de la Corona de Aragón, hoy recordamos a una santa barcelonesa.

Cuentan las tradiciones más antiguas que el 12 de febrero del año 304, en la entonces colonia de Barcino, hoy ciudad de Barcelona, fue clavada en la cruz una jovencísima muchacha que se había declarado cristiana en plena persecución del salvaje Daciano –cuya memoria confundan los tiempos- en el gobierno del emperador Diocleciano. Pero, sin entrar en la veracidad de este relato martirial, en estos días en que ha vuelto la nieve a posarse sobre los campos de España, es bonito recordar que la leyenda de su muerte nos cuenta que, como estaba clavada desnuda en una cruz en aspa, para preservar su intimidad le crecieron los cabellos y comenzó a nevar copiosamente, de tal manera que una cortina blanca impedía ver la desnudez de esta joven que quizás no hubiera llegado a los quince años cuando murió crucificada. Y mientras los cielos derramaban la nieve, una blanca paloma, la que lleva la iconografía de la santa, salía de su boca hacia el cielo como si fuera el alma.

Ahí está el relato y lo que importa es la hermosa vinculación de la muerte de esta cristiana con la nieve, en una tarde de febrero, cuando los caminos de España estaban recorridos por el miedo y la muerte. Justo en los comienzos del siglo IV de nuestra era, para demostrarnos que la violencia y la brutalidad es patrimonio de todos los tiempos, puesto que quizás erradicarla del todo es la asignatura pendiente de los españoles desde el principio de los tiempos… Felicidades a las Eulalias y felicidades a las mujeres que se llaman Laia, que no es otra cosa que una adaptación de ese nombre de Eulalia que, en el idioma de los clásicos del Egeo, no significa más que “la bien hablada”.

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Otro pico en la cabeza…

Por cierto, que hablando del asesino de Trotsky, me ha venido a la memoria una escena de un capitel conservado en el claustro de San Juan de la Peña, en ese espacio privilegiado donde se puede sentir el aire que inspiró los primeros momentos de la andadura del Reino de Aragón. Es un capitel que siempre se ha vinculado a la representación del asesinato de Abel en manos de Cain, en este caso como consecuencia del pico que le clava en lo alto de su cabeza sin contemplaciones. Aunque hoy, algunos autores se inclinen por vincular la escena a la representación genérica de la violencia, e incluso otros apunten que es el testimonio de alguna pelea entre los canteros que trabajaron en este claustro, lo cierto que es aquí tenemos una muestra de cómo en el siglo XII, allá por 1150, el ser humano era –en algunos momentos– prisionero de su violencia y de su irracionalidad. Y, por supuesto, en el caso de Caín como en el de Ramón Mercader, prisioneros de su fanatismo y su envidia, quizá del acomplejado vivir de los que no saben lo que son los valores que deben imperar en la construcción de un ser humano con mayúscula.

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A los traidores también se les llama Ramón Mercader

El 7 de febrero nació el barcelonés Ramón Mercader del Río Hernández, un militar que sólo pasó a la historia por haber sido el asesino convicto de León Trotsky, al que mató clavándole un piolet en toda la cabeza, en agosto, aprovechando que se acercó a la ventana para leer unos escritos que este traidor le había regalado. Mientras Trostky, en su casa de la ciudad de México estuvo muriéndose, entre espasmos y convulsiones, durante un día entero, el pajarito pasó a ser considerado en Rusia un héroe, quizá por haber asesinado a la persona que había confiado en él. Años después, en 1978, la vida le regaló su muerte con un cáncer vengándose de ese asesino que recordaba divertido el grito que lanzó Trotsky al clavarle –por la espalda- el piolet en todo el cráneo. Un grito que por cierto da nombre a un reciente libro sobre este asunto.

La Historia es siempre certera y por ello debemos apuntar que el nombre de Ramón Mercader ha pasado a ser utilizado para llamar Mercader a aquellos personajes que aprovechan el apoyo y la confianza de sus amigos para traicionarles y asesinarlos políticamente. Y me hizo gracia cuando Carlos Pérez llamó Ramón Mercader a una persona, que no dudó ni un momento en convertirse en un símbolo de la deslealtad ¿o de la traición?… Pero sólo es un asunto curioso, porque cada persona sabe lo que lleva en la mochila. Y lo que lleva -o mejor, lo que no lleva- es lo que le hace actuar de determinada manera. Por eso, es bueno el perdón y la comprensión, capacidad que diferencia a unos de otros y que es más propio de los que llevan la mochila llena de valores, trabajos y esfuerzos.

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R.A.N.B.A. SAN LUIS Mi discurso de Apertura del Año Académico 2010

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«Excelentísimo señor Presidente del Gobierno de Aragón, Excelentísimo señor Alcalde de la ciudad de Zaragoza, Excma. Sra. Consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Excmo. y Rvdmo. Señor Arzobispo de Zaragoza, Excmo. Sr. D. Massimo Marchetti, delegado plenipotenciario del Embajador de Italia ante esta Real Academia, Magnifico señor don Guillermo Colón, príncipe de Melfi y descendiente del Almirante Colón. Ilustres y excelentísimos señores y señoras académicos, Dignísimas Autoridades, Señoras y señores,

En nombre de todos mis compañeros académicos, que componen esta Real Corporación, deseo comenzar agradeciéndoles su voluntad de acompañarnos en esta solemne apertura del Año Académico 2010, con la que se inaugura una andadura en la que esta institución espera ofrecer a la sociedad aragonesa su trabajo y su compromiso con el progreso de las Artes y el acrecentamiento de los saberes de los hombres y mujeres de Aragón.

Por eso, desde esa voluntad de servir a la Cultura aragonesa, saludamos especialmente al presidente del Gobierno de Aragón que, al distinguirnos con su presencia, nos anima a trabajar para que los aragoneses de este nuevo milenio avancen en el saber, en el pensar y en la capacidad de reaccionar críticamente. Por eso, nuestra actividad tiene que responder a las necesidades del momento y al empeño de recordar a la sociedad el sistema de valores sobre el que se sustenta la identidad aragonesa.

En esta tarea queremos ocupar la nueva andadura, que iniciamos desde la gratitud a la importante tarea institucional brillantemente desarrollada por el Excmo. Sr. Don José Pasqual de Quinto, que nos precedió en el cargo y que hoy es nuestro Presidente de Honor. Pero, en esta nueva etapa, desde la fidelidad a nuestra historia, hemos asumido que no podemos seguir de espaldas a la realidad, porque no podemos ignorar que nuestra razón es poner al servicio de esta tierra los saberes y las habilidades que custodia esta Real Corporación en cada uno de sus notables y destacados académicos, cuya brillante trayectoria intelectual es el mejor tesoro de esta institución.

Manteniendo el espíritu ilustrado de nuestros fundadores, queremos ser una academia del siglo XXI, que apueste por los nuevos lenguajes y tecnologías, aportándoles el compromiso con la veracidad que debe presidir nuestra actuación. Que contribuya a que los creadores aragoneses –para los que pedimos comprensión y apoyo- puedan sentirse embajadores de una cultura que ha dado a la Humanidad grandes figuras en todos los campos del saber y del hacer. En una palabra, esta Real Academia está dispuesta a dar una respuesta firme a las demandas culturales de nuestro tiempo, colaborando con aquellas instituciones que necesiten nuestro apoyo y trabajando –de manera coordinada y leal- con nuestra querida Universidad y con las demás reales corporaciones hermanas que atienden los saberes de Medicina, Ciencias y Jurisprudencia, a cuyos presidentes saludo con afecto.

Pero en esta tarea no queremos ir solos. Necesitamos la cercanía del Gobierno de Aragón y el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, puesto que no hace falta recordar a nuestro Alcalde, al que manifestamos nuestra gratitud por su presencia, que estamos fuertemente vinculados a esta ciudad por un Real Decreto de Carlos IV, por la voluntad del conde de Aranda y por la normativa residencia de sus académicos. De esos académicos que le aseguro desean servir con ilusión a ese mundo pujante y valioso que componen los artistas y los intelectuales zaragozanos. Esta Casa aspira a que los zaragozanos la sientan como algo suyo, pero sobre todo desea que nuestra ciudad y su Ayuntamiento sientan el apoyo permanente de esta Real Corporación para todas aquellas empresas culturales que beneficien a Zaragoza. Una tarea en la que vamos a dar el primer paso, ofreciendo nuestra institución para poner en marcha las actividades de lo que será el año 2018, el IX Centenario de la conversión de Zaragoza en la capital de Aragón.

A partir de este momento, todos los aragoneses deben saber que esta Real Academia, por la historia la primera institución cultural de la Comunidad, quiere convertirse en la primera institución cultural también por su actividad y sus trabajos. Volveremos a apostar por colaborar en la enseñanza de las destrezas como hizo nuestra bicentenaria Escuela de Dibujo para Goya. Volveremos a recuperar nuestra labor de asesorar y aportar criterios razonados y objetivos allí donde la pasión anule la razón, donde impere el sinsentido. Y todos comenzaremos a cumplir esa deuda moral con la sociedad generando ciclos y actos en los que consolidemos un poco más la identidad aragonesa, nuestro amor a lo nuestro que sólo puede nacer del conocimiento.

Por eso, para ahondar en lo nuestro hemos invitado a la investigadora doña Marisa Azuara, una turolense que domina la precisión de la palabra y tiene la rectitud de criterio del investigador. Cuando entraba en contacto con Colón por su condición de discípula del ilustre catedrático don Manuel Ballesteros, no podía intuir que su trabajo en archivos italianos, portugueses y españoles, la acabaría convirtiendo en la mujer que resolviera una de las mayores incógnitas de la historia. Tras años de estudio y colaboración con universidades como Siena y Roma, con grandes especialistas como el profesor italiano doctor Mario Ascheti que nos honra con su presencia, hoy quiere compartir con nosotros que Colón es hijo de una aragonesa y, con ello, hacernos sentir partícipes una vez más de la ampliación del mundo conocido, de esa universalidad tan aragonesa.

Es tiempo pues de dar la palabra a nuestra historiadora invitada y es también el momento de dejar constancia que esta Real Academia, que hoy inicia una nueva andadura bajo mi presidencia, quiere manifestar públicamente su empeño en trabajar generosa y lealmente por este Viejo Reino de Aragón que tiene, en sus manos, muchas capacidades y a sus espaldas una rica andadura humana que es capaz de convertir los mejores sueños en realidad. A partir de ahora, los hombres y mujeres que componemos esta Real Academia vamos a dejar los discursos grandilocuentes y vamos a empeñarnos en trabajar, codo con codo, con todos los que hagan posible un futuro mejor para esta tierra.

Y en ese espíritu, me cabe el alto honor de proceder a la apertura del año académico 2010. Con la ilusión que nace de ser el primero que compete a una nueva Junta de Gobierno elegida por esta Real Corporación y nombrada por el Ministro de Educación del Gobierno de España. Desde el espíritu de libertad que inspiró las Reales Academias, en el deseo de que podamos mantener la necesaria serenidad en nuestras decisiones y asesoramientos. Y, sobre todo, desde el compromiso de todos los académicos por realizar actividades que den respuestas a los diversos campos de la acción cultural, declaro abierto el Curso 2010.

He dicho».