Nacido el 20 de septiembre de 1777 este zaragozano, compositor y maestro de capilla de la Seo, fue uno de los grandes compositores de esa España que le tocó vivir el drama de la invasión napoleónica y
además enfrentarse al conflicto entre absolutistas y liberales. Manifestarse cercano a los liberales, contrario al antiguo régimen, le granjeó la enemistad de todos los suyos y el padecer como le negaban las plazas que optaba por oposición. Al final, amargado y machacado por canónigos como los de Oviedo, en 1828 lograba que lo nombraran primer organista del templo compostelano. La salud de Cuéllar se resintió naturalmente de todos estos penosos acontecimientos y, por otra parte, el clima de Galicia no convenía a su temperamento sanguíneo. Amargado, desilusionado, envejecido, terminó melancólicamente sus días en la ciudad del Apóstol, falleciendo prematuramente a la edad de cincuenta y cinco años. Lo más chistoso de todo es que fue perseguido por la misma monarquía que le nombró en 1815 músico honorario de la Real Cámara. Ver para creer.