El día 6 de septiembre de 1861 en la Estación del Arrabal se celebraba la gran fiesta que servía para recibir al primer ferrocarril que llegaba a esta ciudad de Zaragoza, presidida por el rey consorte Francisco de Asís. Era el procedente de Barcelona que ponía en marcha una potente línea que había sido creada por real decreto de noviembre de 1852 y por la reina Isabel II, enamorada de los ferrocarriles. Desde aquel día salía de Zaragoza a Monzón, Lérida, Manresa y Barcelona, el ferrocarril que había puesto a la ciudad del Pilar en el mapa de las modernas comunicaciones por los caminos de hierro del tren.