El modelo de ciudad que yo quiero para Zaragoza, basado en la creatividad, en el cosmopolitismo, en la revolución digital, en la glocalización, en la participación, y en conseguir un entorno más habitable y saludable, es un gran reto con el que quiero llevar a todos los zaragozanos a la vanguardia de las ciudades del siglo XXI.
Todas estas cuestiones, de alguna manera, aparecen igualmente en el nuevo concepto que ha lanzado la asociación europea de investigación urbana, desde un doble enfoque municipal y universitario, para el congreso de Glasgow, en septiembre de 2007, sobre la tesis de la ciudad vital.
La ciudad vital es la ciudad europea en un segundo renacimiento provocado por la innovación, la creatividad, la apertura a la globalización, la arquitectura distintiva, pero también la ciudad vivible por un medio ambiente de alta calidad, un transporte urbano eficiente o un medio saludable; además, la ciudad vital es aquella cuya prosperidad es directamente proporcional a su riqueza social, a una ciudad tolerante, al dinamismo de la sociedad civil.
Es por ello que me reconforta enormemente y me tranquiliza el haber acertado con un modelo de ciudad para Zaragoza que, unos meses antes a la convocatoria del congreso de Glasgow, ha señalado las principales estrategias de una ciudad ejemplar en el mundo actual
Sin dudarlo, nuestro modelo de ciudad está en perfecta sintonía con el que será elevado a la categoría de modelo de ciudad europea el año que viene.
Desde ahora, me comprometo para concretar que ese modelo de ciudad, basado en la libertad y en la vanguardia, se desarrolle en unas medidas que hagan posible una vida mejor a los zaragozanos en la década vital (2008-2018) que entre todos vamos a tener la ocasión de construir.