Día a día

La recuperación del río Ebro

Cada comunidad humana ha ido adquiriendo, a lo largo de los siglos, una forma peculiar de entender el mundo que le rodea, una forma diferenciada de construir el mundo de los afectos y de los miedos, una forma singular que los une y los define como cultura. Y cuando estudiamos estos modos de vivir juntos, de vivir esa relación dramática con el paisaje, siempre nos encontramos con unos rasgos característicos entre los cuales hay un tratamiento singular del agua, una presencia permanente del agua. Por eso, este año la UNESCO ha celebrado, el 22 de marzo, el día mundial del agua bajo el lema “Agua y Cultura”.

Y esta idea nos debe hacer reflexionar sobre la vinculación del agua a los modos peculiares de la civilización aragonesa. Las jotas, las músicas, el templo del Pilar a espaldas del Ebro, los conjuros contra las tormentas, la inmersión de las personas, la bendición con agua de los campos, las leyendas de los ríos y puentes, las navatas…, son algunas de las abundantes muestras de esa relación entre el agua y la cultura aragonesa.

Una vinculación que en Zaragoza cobra protagonismo en el río Ebro, que determinó la fundación de la ciudad romana y que es la asignatura suspendida de esta ciudad. Una asignatura que parece que tampoco vamos a aprobar con nota, puesto que ahora, cuando se nos había anunciado a bombo y platillo la recuperación de sus riberas, vuelven a surgir las dudas y nos asusta la posibilidad de que todo esto se quede en un lavado de cara. Esto si que sería una tragedia, una muestra más de que el gobierno de Belloch es nefasto para esta ciudad de Zaragoza. Sería tirar por la borda la ocasión de convertir el río Ebro en la gran calle de la ciudad, sería no entender el futuro…

Zaragoza necesita reencontrarse con el río, el centro de su vida histórica. Y por eso debemos exigir al equipo de gobierno PSOE – CHA que sea serio y que cumpla con este proyecto. La verdad es que tenemos dudas, máxime cuando recordamos que la presentación de este proyecto se hizo mintiendo a la prensa, a la que se llevó a Madrid alegando que se firmaba este Plan de riberas con la ministra Narbona aunque la realidad es que el Plan se firmó tres meses después. Como vemos, viva el respeto a los ciudadanos y la lealtad a la vida democrática.

El trágico problema es que este alcalde y su equipo nos han mentido muchas veces, demasiadas, e incluso les ha gustado.