Antes de que concluya este viernes, 16 de abril de 2010, os querría recordar que celebramos la festividad de santa Engracia y que esta celebración no coincide en todos los lugares de España, puesto que las Engracias de Segovia la celebran el 26 de octubre y en Badajoz el 13 de febrero. Estamos hablando de una santa que nació en tierras portuguesas, en Braga, en el seno de una familia cristiana y que fue pedida en matrimonio por un jefe militar de la Galia Narbonense. Para ello, era preciso que la novia fuese a Narbona para celebrar los desposorios y que fuese acompañada por su tío Lupercio, con dieciséis caballeros más y una criada. Pero, durante el viaje comprobó las consecuencias de la violenta persecución romana contra los cristianos, por lo que se enfrentó al gobernador romano en Zaragoza y éste, al descubrir que era cristiana, la encarceló y la sometió a crueles martirios. Los describen con detalle los hagiógrafos: “le sacaron el hígado y le cortaron un pecho, de manera que se le veía el corazón. Luego la llevaron a rastras y para rematarla le atravesaron la cabeza con un clavo. Los dieciséis caballeros y la criada que formaban su comitiva fueron decapitados. En Zaragoza se edificó una cripta para albergar el sepulcro de la santa, y sobre ella una iglesia. El martirio de santa Engracia adquirió una especial relevancia al estar inscrito en el contexto de los que la tradición llamó los Innumerables Mártires de Zaragoza”.