Día a día

Hoy despedimos el año 2009

Como dice una buena amiga, ¡que deprisa pasan los años!. Y tiene razón puesto que aún recordamos el inicio de este año que despedimos esta noche como si fuera ayer. Por ello, la única reflexión que me viene a las manos es la de aconsejar que es muy conveniente que nos planteemos la vida en función de las gentes que amamos, de aquellos a los que queremos, de esos que saben apreciar el gesto cercano y la sonrisa entrañable. Los demás, hay que dejarlos en paralelo, esperando que caminen en la paz de Dios para que sobre ellos pueda ejercer Su influencia como lo hizo con Saulo de Tarso, el gran Pablo, si ese es el designio del Señor.

Felicidad para todos los momentos de este año que iniciaremos pronto, salud para poder gozar de la felicidad y amigos para poder compartir la salud. Y, sobre todo, que no haya un momento sin sonrisa, sin la mano tendida para ayudar, sin la comprensión en los labios. Ese será el mejor agua que nos ayudará a andar las jornadas de un nuevo calendario.

Y para desearos lo mejor, me gustaría recordar la figura del papa Silvestre I, el santo que hoy festeja el calendario y que nos trae a la memoria un hombre santo que vivió en la Roma del siglo IV, la del Edicto de Milán que permitía a los cristianos predicar su religión a la luz del día. Y una curiosidad, este hombre, que murió el 31 de diciembre del año 335, fue el que instituyó oficialmente el Domingo como día del Señor y fiesta para los cristianos.