Hoy, 17 de diciembre, se cumplen veintidós años de la muerte, en Estados Unidos, de la primera mujer que fue elegida para sentarse entre los académicos de la Academia Francesa. Me refiero a la poetisa, autora de teatro y novelista, Marguerite Yourcenar, nacida en Bruselas en 1903 y que ha pasado a la historia de la literatura por algunas obras entre las que hay que recordar sus “Memorias de Adriano”, escritas en 1951 y pendientes de ser llevadas al cine. Esta obra, el gran éxito de la autora, es una Epístola que Adriano escribe a su primo Marco Aurelio, su sucesor, y en la que le participa sus reflexiones acerca de sus triunfos militares, en torno a su interés por la música y la poesía, y, especialmente, sobre su pasión por Antinoo. Esa melancolía del mundo antiguo aflora en estas páginas y nos lleva al centro del mundo romano, al espacio más íntimo de un hombre poderoso que tuvo en sus manos el destino del mundo conocido. Pero, sobre todo, nos lleva al centro del sentimiento de un hombre culto luchando contra su mundo.