Día a día

Ramiro I de Aragón

Es bueno que hoy, día de la Constitución española, de esa Carta Magna en la que se basa nuestra convivencia, tengamos en esta tierra aragonesa un recuerdo cariñoso para nuestros primeros reyes; para aquellos monarcas guerreros del siglo XI que acometieron la tarea de construir pueblos, caminos, puentes, iglesias, campos, rutas comerciales y una capital para ordenar el nuevo estado.

Y, en especial, para Ramiro I de Aragón, hijo del pamplonés Sancho el Mayor, descendiente directo de los condes aragoneses, primer rey de esta monarquía pirenaica que acometió el diseño de un nuevo mundo. Aunque es cierto que sería su hijo, el rey Sancho Ramírez, el verdadero creador de este estado, no cabe duda que nuestro recuerdo hoy debe ir a ese infante pamplonés, conde aragonés y rey de Aragón que inauguró la dinastía en el otoño de 1036.

Y, para ponerle imagen, nada mejor que esta miniatura de un documento conservado en los archivos jacetanos y que –aunque es del siglo XIII- nos puede dar una entrañable ventana al pasado, no exenta de arcaísmo en esta imagen coloreada recientemente por Escarlati. En ellas, Ramiro está sentado en el trono y ante él su hijo Sancho Ramírez. Pero de estos monarcas volveremos a hablar.