Día a día

Mosen Regino Alastrué y el Valle de Echo

Hacía una mañana preciosa y en las carreteras –a pesar de que era temprano- ya se veía el trasiego propio del sábado, incluso ya había mucho movimiento en la Panadería de Ayerbe, allí donde se pueden comprar esas buenísimas tortas de calabaza, tan sabrosas y típicas, y por supuesto las torticas de Ayerbe, esas mismas que comprábamos en la estación cuando subía a Sabiñánigo con el Canfranero.

La ruta me llevaba hasta la población de Siresa, hasta el mismo espacio de su iglesia parroquial que es el ámbito en donde nació el condado de Aragón allá por el año 833. Y allí estaba, como siempre y con la amabilidad de siempre, mosen Regino Alastrué Campo que custodia y atiende con mimo y con verdadero sentido evangélico estas tierras que protagonizaron los orígenes de Aragón. Es un placer y un lujo recorrer la iglesia de San Pedro, el viejo monasterio carolingio edificado sobre una iglesia visigótica cuyos restos duermen bajo el suelo de la actual, con este cura de la diócesis de Jaca, licenciado en Derecho Canónico, al que hay que reconocerle su dedicación y su amor por Siresa, por Echo, por Urdués.

En su retina se han construido los últimos años de este peregrinar diocesano en el valle del Aragón, pero a punto de cumplir sus setenta años –ocasión en la que sus parroquianos deberían festejar la alegría de haber podido compartir con él tantas alegrías y tantas tristezas-, seguro que en su corazón todavía queda un rincón entrañable para esos recuerdos de Castiello de Guarga, en tierras mozárabes de Serrablo, en la frontera de tantas culturas y tantos hechos históricos. Y es que su vida ha estado realizada en paisajes con mucha historia, con muchas carga de identidad para esta tierra nuestra, para este país de nuestros mayores.

Por eso, creo que es justo dedicarle unas líneas de reconocimiento por tantas cosas buenas hechas en silencio, máxime cuando él pertenece a ese colectivo de mosenes que han cuidado el patrimonio, que lo han defendido, que han hecho posible que hoy lo podamos disfrutar. Los curas parroquiales, los párrocos de esta diócesis, los mosenes altoaragoneses deben contar –si queremos ser justos- con nuestro reconocimiento. Y después de ver cómo atendía con mimo a los visitantes que entraban en el templo, fue un placer, como colofón de esa visita, el poder fotografiarme con él y además es un honor compartir esa foto de mosen Regino con todos vosotros.