Hoy es 22 de enero y Huesca conmemora al copatrón de la ciudad, a san Vicente mártir, un diácono de Zaragoza que nacido en la capital altoaragonesa en el siglo III de nuestra Era acabó siendo martirizado en Valencia de donde es el santo principal.
Pero no voy a hablar de la historia de este santo, uno de los más importantes de la España romana, puesto que la página de una parroquia bilbaína de Abando, dedicada a este santo oscense, incluye una serie de textos explicativos sobre la historia de este diácono singular, entre ellos uno muy concreto del académico y director del Museo de Zaragoza, Miguel Beltrán Lloris, a los que remito.
Ahora sólo quiero recordar que son momentos de fiesta en la capital oscense, que hay un intenso programa que ayer incluyó la tradicional hoguera, con degustación de patatas, longaniza y churros, culminada con la colección de fuegos artificiales a cargo de la Pirotecnia Oscense, y la conferencia de esa destacada historiadora de lo diocesano, Maria Antonia Buisán, sobre “San Vicente bajo las aguas y el simbolismo de la barca” impartida en ese magnífico centro de Ibercaja que dirige con tanto acierto Julia Lera.
Hoy, han podido disfrutar en la noche de esa ronda al santo por la costanilla de Lastanosa, y todavía pueden acercarse a la Misa solemne de la ciudad y seguro que podrán hacer visitas guiadas por los lugares vicentinos de Huesca, además de una ruta teatralizada que recuerda al santo. Como ven tienen muchas cosas para acercarse a Huesca y disfrutar de esta hermosa ciudad aragonesa. Buenas fiestas amigos.