Para que se vayan preparando, deben saber que primero, cuando atraviesen el maltrecho Puente de Piedra y si tienen algo de suerte (o un patrón algo inexperto), el casco del barco golpeará contra los restos de la solera, sufriendo los primeros momentos de tensión y mareo. Después, tras unos momentos de relajo en el embarcadero del Náutico, comenzará la aventura de verdad. El patrón conectará los motores fuera-borda y su barco emprenderá su camino hacia el recinto de la Expo. Saludarán al Pilar a su izquierda, adelantarán a los piragüistas de Helios a su derecha y… los motores de gasoil que sustituyen a los ecológicos acelerarán a toda potencia para enfrentarse al tramo del río europeo que más dragados ha sufrido en el menor tiempo. Su Ebrobús amarillo peleará contra la corriente para sobrepasar el puente de la Almozara y la Pasarela del Voluntariado, pero será complicado que lo consiga a la primera, incluso a la segunda. Si el Ebro baja fuerte, habrá hasta cuatro intentos, para finalmente encallar en algún punto del cauce que todavía no haya sido dragado por las ya famosas excavadoras. Será el momento de ponerse rápidamente el chaleco salvavidas y de empezar a rezar, pero no por los pasajeros o por ustedes mismos, sino por los tripulantes del barco, a los que la empresa obligará a lanzarse al agua para que empujen desde abajo al navío y sacarlo así del atolladero como si de un coche se tratase. No se preocupen porque, con toda probabilidad, tendrán un final feliz y llegarán al recinto de la Expo. Les habrá costado más de hora y media, pero habrán disfrutado de la nueva plaza temática de la Expo “Agua Extrema sobre el Ebro”.
Suena a chiste, a película de comedia, pero es la triste realidad de un proyecto (el de navegabilidad del Ebro) que está siendo el hazmerreír de todos, un proyecto que naufragó desde el primer día por culpa de unos gestores que se han olvidado de lo más importante: el Ebro merece un respeto y no todo vale para surcar sus aguas. Ahora el río nos pasará la factura.“Agua extrema” sobre el Ebro
Sabrán los visitantes de la Expo que una de las atracciones más solicitadas del recinto (para la que cada mañana se agotan los fast-pass en apenas unos minutos) es la de la plaza temática Agua Extrema. Allí, con ayuda de las nuevas tecnologías visuales y sonoras, se recrea la lucha del hombre contra algunos fenómenos naturales como los tsunamis o los huracanes. Y merece la pena, sin duda, disfrutar de unos minutos de diversión pasados por agua y por viento, en compañía de los más pequeños de la familia.
Pero si quieren vivir una “aventura extrema” de verdad, les haré una recomendación para este fin de semana: dense una vuelta por el Ebro subidos en los barquitos que remontan, o mejor dicho, intentan remontar el río desde Vadorrey hasta la Expo. Por tan sólo 14 euros, vivirán una experiencia inolvidable con indescriptibles sensaciones.