Han sentado muy mal en las filas del socialismo el debate interno, el análisis y la reflexión respetuosa que hemos hecho en el seno del Partido Popular sobre el tema del agua y la necesidad de contemplar en nuestro programa las aspiraciones de los españoles, sean de donde sean y siempre partiendo del consenso democrático y del respeto a los territorios que componen esta España que llevamos todos en el alma. Les ha puesto cardiacos que en nuestro programa nacional no vaya la palabra trasvase y que definitivamente allí no aparezca el proyecto del Trasvase del Ebro. Los ha puesto cardiacos en el levante español y les ha puesto al borde del infarto en Aragón, la comunidad en la que hay partidos sin discurso cuya única arma electoral ha sido últimamente acusar al PP de ser un partido insolidario con Aragón y traicionar los intereses de los aragoneses.
El mejor ejemplo de esta clase de políticos es Marcelino Iglesias, que parece que vive en otro planeta, en otro mundo completamente alejado de la realidad de los aragoneses, alejado de los problemas que nos preocupan como la escasez de plazas en las guarderías públicas, sin preocupación alguna por las altas hipotecas o la subida de los alimentos. Iglesias prefiere hablar de humo, de un trasvase del Ebro que es irrealizable porque no hay agua. Prefiere hablar de imposibles a hacer o que debería hacer, que es presentarse en La Moncloa y reclamarle a Zapatero que, aunque aquí no haya elecciones autonómicas, pague a Aragón los 500 millones de euros de la deuda histórica igual de rápido que se los ha pagado a la Junta de Andalucía. Por cierto, fue un buen momento para hacerlo aquel mitin en Teruel donde ZP pasó de puntillas, ¿por qué nadie dijo nada entonces? No era conveniente, igual se molestaba el señor presidente.
Mientras tanto, ha quedado muy clarito que los populares aragoneses ni somos insolidarios ni buscamos otra cosa que el progreso de esta tierra, que es nuestro espacio vital, en el que viven nuestros afiliados, en el que viven nuestros simpatizantes y votantes. Y ha quedado claro que el Partido Popular de España está en la misma línea y que atiende las propuestas que nacen desde el partido en las provincias de Zaragoza, Huesca y Teruel. Nosotros ya hemos resuelto las cosas de forma favorable para Aragón. Ya hemos hecho los deberes.
Ahora les queda a los socialistas aragoneses el tremendo trabajo de lograr que les hagan caso sus compañeros de partido (y su socio de gobierno) y dejen de defender ese trasvase del que tanto le gusta hablar al presidente Iglesias (¿le han oído hablar alguna vez de otra cosa?). Mientras trabaja para que le hagan caso, nosotros seguiremos explicando nuestras propuestas y trabajando por Aragón.