Escribo estas notas en el silencio de la noche de Reyes, contemplando por el ventanal las luces de colores que todavía iluminan la calle, oyendo a los últimos viandantes que la recorren riendo y hablando, y a alguna sirena que rompe la paz de la noche.
El cielo está gris pero luminoso, como si no quisiera dejar de iluminar ese recorrido de los Reyes Magos que van de casa en casa dejando regalos y abriendo el tarro de las ilusiones. Es ese mismo cielo que cuando yo era pequeño, allá en los Pirineos, nos contaba mi madre que era el que iluminaba a la Sagrada Familia, que recorría los pueblos buscando cobijo y calentándose con el humo de las chimeneas. Es la noche de Reyes, la noche de Melchor, de Gaspar y de Baltasar.
Es la noche de los regalos, la noche en la que los niños esperan sus premios, la noche en la que los mayores esperamos una muestra de afecto. Es una noche llena de magia, una noche encantadora, que entre todos tenemos que ir llenando de contenido para que no concluya nunca, como si fuera ese árbol del anuncio que crece iluminado mientras dura la ilusión de los que lo ven. A estas horas de la noche, mientras recojo los últimos folios que he escrito de mi último libro que algún día espero poder terminar, pienso en que en esta noche de Reyes lo importante no es tener lo que recibes sino el saber lo que has dado.
Por eso, yo os propongo que –a partir de esta santa noche que llena el mundo de nuestros hijos- todos nos convirtamos en ayudantes de los Reyes Magos y vayamos regalando una sonrisa, un afecto, una caricia, una ayuda, una colaboración, un silencio cómplice, una palabra animadora…, todos los días de este año 2008 que ya ha comenzado a andar. Lo importante es que sepamos hacer que esta noche no concluya durante los próximos doce meses. Tu palabra, tu mirada, tu gesto y tu sonrisa son buenos regalos. Y, además, son gratis porque las cosas más valiosas no pueden comprarse con dinero.
Por cierto, si queréis leer una bonito relato sobre los Reyes Magos os recomiendo que acudáis a este blog madrileño, lo vais a disfrutar.
Feliz madrugada de Reyes, que yo me voy a empezar ese estupendo bizcocho en forma de abeto que me ha regalado Pilar, que yo creo que además de ser la niña más guapa de la calle Mayor, es la niña de Zaragoza que más sabe de Fluvi.