Estamos iniciando diciembre. No quiero dejarme llevar de mis sentimientos, mucho más en este momento en que me inunda la tristeza y la indignación de tener que volver a vivir un nuevo atentado terrorista. Tengo que manifestar mi dolor porque cada vez que ETA mata, nos mata un poco a todos, porque hoy todos somos la familia de esas dos personas que han vivido la barbarie de unos asesinos vulgares y crueles.
Y, con todo el respeto del mundo, conviene recordar ahora que ese atentado se ha hecho contra unos miembros de la Guardia Civil que estaban intentando apresar a los asesinos. Razón por la cual sería muy difícil de explicar luego que esos asesinos deben ser tratados con deferencia y hay que plegarse a sus intereses. Los asesinos deben de estar en la cárcel y, además, todos debemos trabajar porque así sea.
Esta tarde, en la concentración en la Plaza España, así lo hemos manifestado públicamente.