Como tengo buenos amigos en Miralbueno, entre los que están la querida familia de Antonio Barcelona, y aprovechando que recuerdo al poeta Fernández Molina, quiero traer un poema suyo que tituló ”Camino a Miralbueno” que publicó en la revista “El fantasma de la glorieta” en diciembre del 2005. Sirva también de recuerdo a ese estupendo distrito zaragozano de Miralbueno, que ha presidido José Luis Calvo.
sobre la orilla de una esperanza.
Arde su oloroso entusiasmo
entre las piernas de una máquina transparente.
Los mejores habían llegado de lejos
cuando estuvieron dormidas las fronteras. El cereal iluminaba el cielo de las sacristías.
La lámpara desde el ventanal
conduce los pasos de algunos transeúntes nostálgicos.
La pena ocultaba el forro de los cortinones,
disminuía a cada instante.
Se levantó un monumento a la luna.
Se colocó la llave entre el fango de alpaca.
Cuando un ronquido a punto estuvo de seccionar al universo por su eje
alegres posecillas iniciaron un cancán
de viruta de espera
y el acordeón recorrió el trayecto de ida y vuelta.
Cuando de madrugada desayunaron los viajeros
portaban tesoros en el lóbulo de la oreja
y sus sinceras sonrisas
estuvieron a punto de rasgar
las cifras impares de aquel almanaque,
de olvidarse de testigos, enfermos, guijarros,
las escaleras tortuosas,
del vino endeble, las piscinas oscuras,
de los compases rotos…
en definitiva, de los trozos de vidrio molturados sobre las aceras
y de la ruta de Miralbueno.»