HERALDO.es | La mujer de Domingo Buesa, candidato del PP a la Alcaldía de Zaragoza, es funcionaria municipal, trabaja en la Gerencia de Urbanismo y reconoce emocionada que lleva “toda la vida” con él. Isabel Oliván afirma que en casa viven las elecciones con “expectación” y que procura aconsejar a Buesa siempre que éste le pide su opinión.
PREGUNTA.- ¿Cómo se conocieron y cuándo surgió el “flechazo”?
RESPUESTA.- El “flechazo” fue algo divertido. Éramos compañeros de carrera y más o menos nos conocíamos, pero un final de curso me acerqué a él, con todo lo grande que es, y le dije “¿es verdad que has sacado cuatro matrículas?” y me contestó que sí. Ese fue nuestro punto de encuentro.
P.- ¿Cuando le conoció sabía de sus inquietudes políticas? ¿Qué le pareció?
R.- Aunque nuestra época de estudiantes estuvo muy politizada, siempre lo intuí y me pareció estupendo, de lo contrario no hubiera salido con él (risas).
P.- ¿Cómo definiría a Domingo Buesa en su faceta de marido y padre?
R.- Domingo es muy buena gente, una persona muy honesta que, a pesar de que puede dedicar poco tiempo a su familia, hace todo lo posible. A veces no cuenta solo la cantidad sino la calidad.
P.- Entonces, a pesar de ser licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Historia, ¿no vive solo para los libros?
R.- No, lo que pasa es que además de ser trabajador tiene una sorprendente capacidad de trabajo que siempre le ha permitido poder compaginar todo. Cuando éramos novios, escribió su primer libro durante los exámenes finales y fue segundo premio nacional. Eso sí, creo que no durmió en una semana o dos.
P.- ¿Cómo viven en casa la campaña electoral?
R.- No es tan complicado como parece. A veces en el trabajo tienes que soportar algunas bromas cuando pasan los coches con la musiquilla del partido e incluso en la oficina y en la clase de mi hija han cantado la melodía, pero es una cosa que si se asume con cierta serenidad tampoco supone ningún problema.
P.- ¿Y el 27-M ?
R.- Hay una expectación lógica, pero creo mucho en la providencia y las cosas ocurren cuando y como deben ocurrir. Además, Domingo se lo merece por todo lo que se ha esforzado.
P.- ¿Cómo llevan las tareas del hogar durante estas fechas?
R.- Como hemos hecho hasta ahora. Domingo ha llevado siempre muchas actividades. Antes de entrar en la DGA montaba exposiciones, daba conferencias, escribía libros, hacía programas de radio e incluso realizó algún guión de televisión, pero siempre hemos podido compaginar todo.
P.- ¿Qué le dice su marido cuando llega a casa después de un intenso día de actos? ¿Llega cansado?
R.- Cuando se llevan tantos años juntos no hace falta decir nada, se entiende todo. Lógicamente llega cansado, pero no solo estos días, porque lleva año y medio trabajando de 18 a 20 horas diarias entre lo que está en la sede, en el Ayuntamiento, en casa, etc.
P.- ¿Suele acudir a los actos oficiales de su marido?
R.- Procuro ir a la mayoría de ellos, aunque tengo un horario laboral que cumplir, sin olvidar mi condición de madre de familia.
P.- ¿Cómo apoya a su marido durante la campaña y cómo lo hará el 27-M?
R.- Lo apoyo plenamente, como he hecho siempre. Espero poder pasar el día de la votación con él, soy vocal suplente en un colegio electoral y confío en que no tenga que «suplir» al vocal titular y pueda estar el mayor tiempo posible a su lado.
P.- ¿Cambiará mucho la vida en su casa si Buesa sale elegido alcalde?
R.- Sustancialmente creo que no. Cambia lo que uno quiere que cambie.
P.- ¿En las comidas habla mucho del proyecto del metro?
R.- (Risas) Habla del metro, pero intentamos que ese rato sea de vida familiar. Soy la crítica más dura de mi marido, en el mejor sentido de la palabra. Soy discreta, pero me pide que le diga mi opinión sobre muchas cosas y creo que tengo una labor importante porque a veces los políticos pierden un poco el contacto con la tierra, por lo que soy el “enlace” de mi marido y procuro seguir siéndolo.
P.- ¿Suele leer su blog?
R.- Reconozco que no mucho. A veces una amiga del trabajo se lo lee y me imprime algunos textos y veo cosas que me emocionan.
P.- ¿Nunca le ha dejado ningún comentario?
R.- No, porque si tengo que comentarle algo se lo digo cara a cara (risas). Me gusta mirar a los ojos.