Esta mañana, en el Club Deportivo Helios, he presentado nuestra propuesta para recuperar y adecuar las riberas del río Ebro a su paso por Zaragoza, así como por el resto de ciudades y municipios que atraviesa.
Desde hace miles de años, como ha escrito el mejor conocedor del río que es mi amigo José Ramón Marcuello, el Ebro es el camino que une por el agua a decenas de poblaciones que han crecido junto a sus riberas y que comparten una historia en común en torno a él, siendo el corredor verde más extenso de España, con cientos de kilómetros de vegetación, decenas de ecosistemas diferentes y miles de especies animales y vegetales poblando sus aguas. Y, cómo no, ha sido la principal fuente de riqueza y desarrollo de todo el noreste del país, sobre el que se han construido pequeñas y grandes ciudades, como nuestra Zaragoza.
Por eso, necesitamos recuperarlo como un espacio natural de ocio y disfrute para los ribereños, convirtiéndolo en un elemento de unión de los pueblos y ciudades por los que pasa, desarrollando nuevas sinergias económico-culturales entre ellas y generando una nueva industria turística basada en el deporte, liderando un nuevo proyecto ilusionante.
Un proyecto basado en la recuperación y adecuación de las riberas; en la sensibilización medioambiental de los participantes; en la potenciación del conocimiento del entorno natural; en el fomento de la actividad deportiva y de relaciones humanas, potenciando la dimensión deportiva en torno a la Red de Ciudades del Valle del Ebro; y en el incremento de la actividad económica, creando sinergias entre comunidades autónomas y municipios del corredor del Ebro.
Y, para que cada uno pueda contemplar los rasgos fundamentales de nuestro proyecto, acompaño este post -como es típico en mí- con la presentación que hemos expuesto en Helios: