Día a día

Soñando soluciones al visitar las orillas del Ebro

Hace unos días, ante la amenaza de la crecida del río Ebro, fui a visitar la zona de Juslibol acompañando a nuestro alcalde Miguel Velilla. Antes de la visita, de llegar hasta los paisajes del Galacho, tuvimos un primer encuentro con algunos labradores del barrio zaragozano. Nos plantearon sus preocupaciones, sus miedos y sus aspiraciones. Fue interesante oírles hablar de este espacio agrícola que tiene Zaragoza, oírles plantear la necesidad de tomarse en serio estas cuestiones pero, sobre todo, lo que fue importante es oírles y compartir sus preocupaciones.

Me acompañaban algunos de los miembros de la candidatura del Partido Popular al Ayuntamiento de Zaragoza, algunos que precisamente están especializados en el medio natural, o se han destacado por contribuir a la salvación de este paisaje humanizado de las huertas que es el testimonio de una cultura y de una sociedad. Con ellos, vimos el paisaje, valoramos los datos que nos daban desde Confederación, y visitamos los caminos del Galacho, donde nos cruzamos con muchas personas que habían optado por la bicicleta, para ver cómo se estaba comportando el río y poder compartir esos momentos con nuestro alcalde de Juslibol. Y, al final, pudimos volver a recuperar el debate con algunos empresarios de Juslibol que se acercaron a nuestro encuentro con los agricultores.

Al caer la tarde, nos acercamos a la orilla para poder ver la zona del Azud y contemplar la fuerza con la que iba el río. Esa misma fuerza la pude comprobar el pasado jueves, cuando por la mañana nos acercamos al Puente de Piedra para seguir viendo cómo venía este río que vertebra la ciudad y personaliza nuestra historia. Allí pudimos ver cómo estaban unos periodistas catalanes filmando las aguas, preguntando tendenciosamente… Lo que nos hizo pensar que bien pudieran explicar a todos que si estuvieran hechos el embalse de Biscarrués y el recrecimiento de Yesa esa escena del río desbordado sería muy difícil de filmar.

Sería un problema creado para ellos que no tendrían imágenes que comentar tendenciosamente, pero sería un problema resuelto para nosotros que al final podríamos ver que esta tierra disponía de los recursos hídricos que necesita en justicia. Y esto hay que decirlo con rotundidad para que los que tienen la culpa aguanten el palo, para que los que evitan controlar los recursos luego no jueguen a doble baraja encabezando manifestaciones, pues ellos son los culpables de lo que pasa en esta tierra que también sufre problemas como la falta de abastecimiento a Huesca el pasado verano. Y, por cierto, entonces no los oyeron los vecinos y vecinas que pasaron malos momentos. Ni los vieron, ni los cataron.