El pasado viernes, día 16 de marzo, después del pleno extraordinario para debatir el Plan Intermodal del Transporte, celebramos en el Ayuntamiento un segundo pleno extraordinario para imponer sendas medallas de plata de la ciudad a dos personas que han dedicado su vida a Zaragoza, a construir ciudad, a servir a los intereses generales de la ciudad, a colocar Zaragoza en el mundo. Fue un acto emotivo, en el que pudimos oír las voces entrecortadas de dos personas que abrían sus recuerdos, las voces de agradecimiento de dos funcionarios municipales que han contribuido decididamente a la historia reciente de la ciudad.
Augusto García Hegardt, como indicó el Teniente de alcalde don Carlos Pérez en una rigurosa y cuidada biografía, ha estado al frente de los bomberos de Zaragoza desde el año 1978, viviendo muy dolorosos momentos, trabajando para mejorar la normativa, convirtiendo a los bomberos zaragozanos en una brillante referencia y ejemplo para muchas ciudades europeas.
Corita Viamonte López, cuya biografía me tocó hacer por haber tenido el honor de ser el juez instructor de esa concesión, es quizás la mujer que nos recuerda estampas tan zaragozanas como la de las Majorettes que llevaron el nombre de la ciudad a tantas partes del mundo. Pero, además, Corita es una referencia inevitable para hablar del mundo de la música y del espectáculo en la Zaragoza del siglo XX, un aspecto muy importante que recordé en mi intervención (ver en pdf) por ser un perfil desconocido y entrañable. Y llegando a estos extremos, lo más importante será quizás facilitar la lectura de esa reflexión que hice sobre el significado de Corita en la vida cultural zaragozana, una reflexión en la que quedan ampliamente justificados todos los méritos de esta “Violetera del Cierzo”, como me gusta llamarla recordando a Raquel Meller.
En todo caso, hay que felicitar a estos dos vecinos de Zaragoza que han recibido el reconocimiento de la ciudad a la que han servido con lealtad, cariño y eficacia.