Oposición constructiva

El metro del alcalde Belloch viene de París

Me van a perdonar el titulo, pero es que este asunto me causa cierta sensación de tomadura de pelo. Les diré cuatro ideas que hay que recordar cuando el alcalde Belloch presenta su metro, su línea de metro 1, que irá desde la Estación de Delicias a la de Miraflores.

1º. En diciembre de 2006, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento, donde sólo están los socialistas y sus dueños los de Chunta, decide aprobar el Plan Intermodal de Transporte de Zaragoza donde no se habla nunca de ese metro de Belloch, ni de ninguna red de metro como apuesta para la movilidad zaragozana.

2º. Los mismos asistentes, en el punto siguiente, aprueban el comenzar a hacer los estudios para la línea de metro 1, que irá justo por donde el documento anterior del Plan Intermodal dice que irán los cercanías. Es decir, el documento anterior habla de cercanías y este nuevo documento de metro.

3º. Hoy, concluyendo el mes de febrero, presentan la propuesta de hacer los estudios -otra cosa no harán, pero estudiar estudian mucho- para convertir el túnel del cercanías en túnel del minimetro de Belloch. La parodia vuelve a servirse con una comicidad extrema: no se sabe quién financia, no se sabe qué harán estos señores tan oscuros con los cercanías, no se sabe a quien quieren engañar…

4º. Si los documentos oficiales del Gobierno de España, de Aragón y del propio Ayuntamiento hablan de cercanías y no del metro de Belloch, ¿qué debemos pensar cuando se nos presenta el metro que no se recoge en ningún sitio?. Pero, además, si ese metro es la apuesta de Belloch, ¿porqué no tiene financiación en los presupuestos municipales ni aparece en ellos?

A mi me parece que, como no sabe qué presentar como apuestas importantes para hacer de Zaragoza un espacio moderno y como se da cuenta que no va a ningún sitio con su tren cha-cha, ha decidido lanzarse a la piscina para engañar al ciudadano con una línea 1 del metro, del minimetro que poco importa que explique que va desde París a Laos, por citar alguna ciudad con glamour y divisas. La verdad es que no va de ningún sitio a ningún sitio pero, mientras tanto, paga estudios y estudios con los que engañar. Por cierto, los paga con dinero público.