Oposición constructiva

Belloch contra Zaragoza

Hoy, miércoles 17 de enero, en el Ayuntamiento se ha presentado el Plan Extraordinario de Tráfico, un documento de ocho folios que tiene como finalidad explicar las decisiones que ha tomado una anónima comisión para paralizar las mejoras que se iban a hacer en la ciudad de Zaragoza. Suspender los arreglos de calles, las reformas de las avenidas, dar por aplazadas las mejoras que, además, contaban con presupuesto y que, incluso, en casos como el del Paseo Teruel, estaban ya adjudicadas a contratistas.

La causa de esta paralización de las obras municipales es que el alcalde no quiere que, antes de las elecciones, haya ningún problema en las calles, que no tenga problemas de tráfico, que no se vea que en tres años no ha hecho nada y no ha sabido siquiera gestionar los tiempos de la política municipal. Es una asombrosa solución que, no obstante, querría contrastar con los empresarios preguntándoles que harían ellos con un ejecutivo que no ha cumplido lo prometido, que paraliza las obras prometidas, que está seis meses sin hacer nada y que además tiene el atrevimiento de anunciarlo públicamente.

Pero, si esto es grave, a mi me parece mucho peor que los concejales de la oposición nos hayamos enterado que existe un Plan Extraordinario de Tráfico porque nos lo han pasado los periodistas que han asistido a la rueda de prensa. No se había tratado con la oposición –¿y luego quiere pedir consensos en materia de movilidad?-, ni siquiera se había hablado en la Comisión municipal que es competente en estas materias.

El alcalde, una vez más, se ha posicionado en la más absoluta deslealtad con la institución, en el mayor desprecio a la vida democrática del Ayuntamiento de Zaragoza, y ha ignorado que la oposición tiene derechos que le reconoce la Constitución. Yo no soy un experto en leyes, pero hay una sentencia clarificadora, pues, por esta causa -por no respetar los derechos constitucionales-, falló en contra del alcalde Belloch el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Lo asombroso es que esto le pasara a él, que es Juez y que no dudo que conoce bien estas cosas.

En resumen, el alcalde Belloch ha llegado a intensificar esta postura suya de no querer apostar por Zaragoza, parando las mejoras de sus calles, anteponiendo -a todos los intereses ciudadanos- sus intereses electorales, personales, particulares, como si no le importara más que mantener su sillón y sus prebendas.