Es bien cierto que, desde hace tiempo, confirmé mi asistencia a este primer gran congreso que se celebra en España y en el que se analiza la relevancia de los blogs con el fin de perfilar el futuro de la blogosfera hispana. Y, es bien cierto también, os lo aseguro de corazón, que bajar a Sevilla era abrir un mundo de sensaciones, de recuerdos, de paisajes llenos de encanto y de sabor. Al final, todo contribuía a confirmar mi presencia en esa ciudad hermosa y vital, un escenario urbano atractivo que me permitía poder cumplir con mi compromiso con esta sociedad del conocimiento en la que nos movemos.
Eran dos razones poderosas las que me llevaban a Sevilla, desde el escenario de la reflexión intelectual y desde la fuerza de la vivencia emocional. Y las dos eran razones de fuerza. Pero, como ocurre siempre en la vida, al final las cosas acaban imponiendo su curso a las personas y los avatares de la vida diaria son como cortinas que nos separan de esos paisajes a los que nos atrae la vida. Estoy acabando y saliendo del complicado Debate del Estado de la Ciudad, un pleno que dura dos días y que es clave en la vida política del Ayuntamiento. Con él, mi agenda se ha trastocado totalmente, esa es la razón por la que no puedo acudir a la cita de Sevilla, aunque lo siento en el alma.
Lo siento por la gente que allí va a concentrarse, por los saberes que podía compartir, por las experiencias que podían ser muy útiles a un humilde político municipal, empeñado en compatibilizar la vida diaria de un candidato a alcalde con la diaria obligación de asomarse a este mundo apasionante y hermoso, democrático y universal que es al blogosfera, en ese espacio de la noche donde le quitas horas al sueño para mantener la ilusión de ver amigos y abrir puertas del mundo.
He pedido a Lorenzo Abadía y a Orlando Suárez, dos personas de confianza que están trabajando muy bien en el mundo de las nuevas tecnologías dentro de mi Comité Ejecutivo Provincial, que marcharan a presentar mis disculpas ante todos vosotros y a hablar de este proyecto apegado al suelo, que nació desde mi apuesta por la libertad como valor supremo y como base de la dignidad de las personas. Con ellos, os envío mis mejores deseos y algo de esa tristeza que me inunda el fin de semana por no poder vivir esa luz andaluza, esa sensación de azahar que sueña el invierno recién comenzado.
La Blogosfera merece la pena y para eso estamos trabajando todos, todos bajo esa estela ejemplar que dejan gentes como Enrique Dans, Javier Pedreira, Juan Freire, Pedro J. Canut, Juan Varela, Alberto Díaz, Julio Alonso, Fernando Tricas, Octavio Rojas…, Arsenio y Nacho Escolar o Lourdes Muñoz -diputada del Partido Socialista- con la que me tocaba compartir mesa y debate como concejal del Partido Popular. A Lourdes, mil perdones y espero que podamos compartir, como ocurrió en la Universidad de Madrid, alguna otra mesa de debate sobre esta pasión por abrir cauces de participación a los ciudadanos.
Felicidades, gracias por haber pensado en este humilde candidato a alcalde que cada noche, desde su biblioteca, necesita sentirse miembro de esta gran familia de los blogueros.