Día a día

TODOS LOS SANTOS

Hoy quiero compartir con vosotros un espacio de intimidad, de sentimiento.

Por eso recupero una vieja fotografía y hablamos del día si me lo permitís y si acaso os apetece. Y lo hacemos porque ya ha amanecido en el cementerio de Buerba. El cálido sol del Pirineo se cuela por la vieja puerta que ya no encierra nada, por esa puerta que se abre a los recuerdos, a los sabores y a los olores de siempre. La hierba lo inunda todo mientras se prepara para el invierno que se asoma tras el pico del valle vecino.

¡Cuántos amores y cuántos desamores guardan las gotas del rocío madrugador en este viejo cementerio que casi nadie visita!