Como decía, al plantearse la moción que recordaba los setenta y cinco años que han pasado desde la conquista del voto para las mujeres, se recordó a una zaragozana ilustre que conviene hacer más presente hoy. Y, por eso, he querido completar la nota con un post que les proponga dedicar unos minutos a reflexionar sobre la obra de esta mujer que -entre 1749 y 1833- escribió el “Discurso en defensa del talento de las mujeres y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean los hombres”, publicado en 1786, o su tan importante como poco conocido “Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres”, publicado en 1790.
La personalidad de esta mujer está dentro de ese mundo ilustrado, de esa concepción del siglo XVIII, de esa sensación de que era necesario poner en marcha nuevos modos de entenderlo y de construirlo. Y su presencia en el ámbito de la Ilustración está compartiendo méritos con figuras como Jean Jacques Rousseau, Manuel Kant o John Locke, pues todos ellos -incluida la zaragozana- escriben y proponen los puntos de partida de un análisis serio de la salud y de los cuidados de los niños, de la necesidad de educar a las mujeres, de la conveniencia de avanzar en la igualdad de mujeres y hombres.
Es asombroso leer cómo Josefa Amar reprueba el uso inexperto de las medicinas, con un lenguaje moderno que dice que “No siempre se cura uno con lo que se curó otro, porque las enfermedades tienen diversas causas, y el discernirlas toca a los que han estudiado”. Incluso es curioso saber que esta zaragozana recomendaba madrugar mucho, por un lado para aprovechar el aire fresco y limpio de la mañana y, por el otro, para utilizar el tiempo. Pero es mucho más impresionante saber que, en pleno siglo XVIII, escribió para una sociedad en manos de los hombres “que si las mujeres tuvieran la misma educación que los hombres, harían tanto o más que éstos”.
Razón no le faltaba y por eso es justo que la recordemos, que tengamos noticia de que en el pasado hubo mujeres de Zaragoza reivindicando el papel de la mujer. Y si quieren bucear un poco más en sus textos les pongo unas frases de su defensa del talento de las mujeres:
“…No contentos los hombres con haberse reservado los empleos, las honras, las utilidades, en una palabra, todo lo que pueden animar su aplicación y desvelo, han despojado a las mugeres hasta de la complacencia que resulta de tener un entendimiento ilustrado. Nacen y se crían en la ignorancia absoluta: aquéllos las desprecian por esta causa, ellas llegan a persuadirse que no son capaces de otra cosa y como si tubieran el talento en las manos, no cultivan otras habilidades que las que pueden desempeñar con estas…”