Día a día

LA SAGRADA COLUMNA DEL PILAR

Estamos en la víspera de la celebración de la fiesta de NUESTRA SEÑORA DEL PILAR, un momento en el que los aragoneses nos sentimos intimamente unidos a esta devoción secular que hunde sus raíces en los orígenes cristianos de esta tierra. Una devoción vinculada a esa Columna, a la que popularmente llaman Pilar, que se besa desde el siglo XIV arrodillándose ante ella. Esa Sagrada Columna de jaspe, romana, de 1,70 metros de altura y 24 centímetros de diámetro, se ha convertido en el simbolo y testimonio de la presencia de María de Nazaret a orillas del Ebro y la referencia de esta devoción que sustenta esa hermosa imagen de Nuestra Señora del siglo XV, hecha por el imaginero de Daroca Juan de la Huerta, según investigaciones de mi buena amiga la doctora Lacarra. Esa Sagrada Columna nos recuerda a la que guiaba al pueblo de Israel cuando marchó al desierto, esa que nos cuenta el Éxodo que era columna de nube por el día y columna de fuego por la noche. Como dice la inscripción que está en el suelo de la bandeja de la Plaza del Pilar: «Tenemos como guía una Columna que jamás faltó a su pueblo ni de día ni de noche». Y además nunca ha sido movida de sitio.