Hace unos días, decidimos asistir a una de las visitas teatralizadas que ha montado el Museo Diocesano de Barbastro y de las que nos habían llegado muy buenas referencias. La comodidad del viaje, aprovechando de la Autovía Mudéjar que impulsó el presidente Santiago Lanzuela, nos acompañó para tomar la decisión y, con unos amigos, nos fuimos la víspera de las fiestas barbastrenses
a visitar el Museo. Vimos la catedral, haciendo tiempo y gozando de las explicaciones acertadas de un joven que se nos ofreció a explicarla gratuitamente, gesto que hay que reconocer y del que lamento no poder recordar cómo se llamaba porque se merece que lo digamos. Sea o no Fernando, que no lo recuerdo, le felicito por su generosidad y amor al Patrimonio.
Y después de esta incursión por el espacio catedralicio, llegamos al Museo y comenzamos una apasionante visita contando con una guía de excepción, María Puértolas, de cuya acertada y sabia mano comenzamos el recorrido. Pero nos acompañaron desde el principio otras personas, del pasado, que se iniciaron con la figura solemne del primer obispo de la diócesis recreada a finales del siglo XVI, por el abad de San Victorián que estuvo sencillamente magnífico, por una pobre mujer que busca ayuda en la habitual enfermedad del mundo moderno, por un obispo dieciochesco y por el pintor Pedro García de Benabarre. El resultado fue magnifico, el rato que pasamos estupendo, el montaje de la ambientación teatral y de los guiones soberbio.
Fue un deleite para todos los que asistimos a la visita, más de cincuenta personas entre los que había muchos niños que la siguieron con intensidad. Hay que felicitar y mucho a los que han hecho posible este proyecto, especialmente no podemos olvidar a ese gran periodista y excepcional actor que es Toño L´Hotellerie, otro desaprovechado en esta ingrata tierra, cuya mano se puede rastrear en los textos y cuya recreación del personaje es magistral. No se lo pierdan porque se equivocarán, esta es una cita que yo les recomiendo encarecidamente. Para animarles les pongo algunas fotos. Ya lo saben: Barbastro les espera y no por lo que no hay -lo que está en Lérida porque el obispo de Lérida así lo quiere- sino por lo que trabaja ese equipo dirigido por Enrique Calvera y Maite López.