El señor Gaspar, concejal de CHA y responsable del urbanismo zaragozano -por cesión y abandono del alcalde Belloch-, acaba de anunciar a bombo y platillo que va a poner en marcha una línea de tranvía. Este capricho personal, que provocará en esta ciudad grandes problemas, ha esperado a presentarlo –rompiendo el consenso- cuando se han agotado tres años de legislatura, a nueve meses de las elecciones, y sin importarle cómo empantanará a la corporación próxima, pues lo que le guía es imponer su criterio divino, por sentirse en posesión de la verdad, al más puro estilo mesiánico.
Este gesto electoral del protegido del alcalde Belloch, quien incluso ha puesto en marcha operaciones contrarias a las promesas electorales de los socialistas, hoy en patético silencio ante su sometimiento a CHA, será un error más de este teniente de alcalde de urbanismo que puede pasar a la historia más lamentable por cosas múltiples. Y comienzo a señalarlas.
1º. EL GRAN FRACASO DEL CONCEJAL. Tiene paralizada la construcción de su estadio de la Romareda, puesto que los jueces ven que no cumple la ley, que el procedimiento es sospechosamente poco legal y que atenta a espacios como el sanitario o el parque. Un capricho con el que este señor tiene atascada a la ciudad con más de setenta millones de euros.
2º. EL VERGONZOSO CAPRICHO DEL CONCEJAL. Pagó casi seis millones de euros para que la zona del seminario, en la que iban sus funcionarios –en un gesto para sentirse el alcalde de la ciudad-, estuviera acabado el 1 de mayo. Hoy está sin acabar y quiere trasladar a los funcionarios, para que trabajen bajo las grúas, sin cascos y en condiciones que no resisten el cumplimiento de los derechos de los trabajadores. Tampoco le importó ponerlos en riesgo con los forjados fallando.
3º. EL DESCONOCIMIENTO DEL CONCEJAL. El aparcamiento de la plaza Eduardo Ibarra, junto a donde quería poner su capricho particular de la Romareda, hay que moverlo hasta 13 metros y volver a situarlo, cambiando entradas, para evitar destrozar algunos colectores y no poner en peligro los edificios de la zona del Rogelios, las viviendas frente al Auditorio y la residencia de ancianos. Ahora hay que cambiar lo que hizo aprobar a Belloch en la junta de gobierno, donde convirtió al alcalde en el responsable de la mala gestión urbanística.
4º. EL DESTROZO ECOLÓGICO DEL CONCEJAL. No hace falta hablar mucho, puesto que todos los ciudadanos conocen las aficiones de ‘leñador’ que tiene este responsable de urbanismo, que consintió que destrozaran –delante de sus ojos- decenas y decenas de los árboles de la Romareda con palas excavadoras. Más de cien árboles cayeron como preámbulo a los que mandó arrancar de la zona del Seminario de Casablanca, seguramente para ampliar la vista desde su despacho, desde la sede de su imperio ubicada en el antiguo seminario diocesano.
Y esto sólo es el principio…