Es bueno recordar a aquellos que se han ido a la eternidad, sobre todo para evitar que mueran definitamente porque la muerte sólo es compañera del olvido. Por eso, en este viernes santo quiero recordar a uno de los zaragozanos que más ha hecho por la Semana Santa. Domingo Figueras permanece en nuestro cariño, con su talante entrañable y su medalla de la ciudad. No hace falta decir más, es el momento de sonreir recordando su grandez humana y su generosidad.