Día a día

Sugerencia 73. El Barrio de San Pablo

Me gusta y mucho el hablar de este barrio en el que tengo muy buenos amigos comerciantes, estudiosos, archiveras de la iglesia, y gentes que sacan adelante las asociaciones que trabajan por los demás y por el barrio, de manera silenciosa y ejemplar conviviendo con amargadas que sólo saben protestar para ocultar que no hacen nada de nada y que son una rémora para todos. Bueno, pero esa gente no nos debe ocupar ni un segundo puesto que en este barrio casi todos son de aquellos que apuestan por los demás. Por eso, y seguro que ampliará los datos mi respetada amiga Francha, hoy os hablo de una nueva noticia de este barrio al que dedica tantos afanes el compañero académico Fernando Solsona e ilustres investigadores como el admirado mosen Pedro Calahorra o mi buena amiga la catedrática Carmen Morte. Para el día cinco de abril deben recordar que ocurrió un acontecimiento importante que tuvo lugar hace casi ochocientos años: la confirmación de los privilegios a los pobladores del nuevo barrio de San Pablo en Zaragoza, uno de los barrios nacidos en tiempos de este singular rey y que nacieron como ámbito de vivienda para familias que se dedicaban a la agricultura. El barrio de san Pablo, el primer ensanche del siglo XIII a partir de la puerta del noreste, donde se celebraba el mercado, se acabó convirtiendo en un espacio perfectamente organizado, con calles rectas y organizadas, con casas modernas para su época, con una iglesia que comenzaba a atisbarse como monumental… El barrio de San Pablo se consolida como una unidad económica muy importante. Y todo este reconocimiento de la importancia que estaba llamado a tener este barrio en la historia zaragozana, fue reconocido por el rey Jaime I que, en 1218 confirmó los «fueros» del barrio. Como telón de fondo, el Aragón del momento vive la calamitosa situación de ruina que había dejado el anterior rey, Pedro II, que dejó el estado en la quiebra y sin recursos a un reino que recibía un niño agobiado por todos los poderosos: Jaime I el Conquistador.