El arbolado zaragozano está que no vive, cada noche respira de una angustiosa amenaza que pretende cercenar su vida. Cada mañana encara el día esperando que aparezcan los enviados del alcalde ‘leñador’ para acabar con ellos, para hacer astillas sus ramas llenas de vida, para separarlo de la tierra, para matarlo.
Las gentes de Belloch, las empresas que contratan ellos mismos, se están convirtiendo en un peligro público para esta ciudad pues han decidido acabar con los árboles. Primero la morera que, además, para mayor escándalo, estaba catalogada. Luego los árboles de La Romareda; después los de Echegaray y Caballero; más tarde los del Seminario; posteriormente los de la plaza Carlos V; ayer uno más en Echegaray y Caballero; hoy en cualquier sitio…
Estos concejales socialistas han permitido que tanto las empresas como el señor Gaspar, ‘califa’ de la cooperativa de la Gerencia de Urbanismo, hayan acabado con más de doscientos árboles. Doscientos árboles asesinados. Y con tan brutal atentado ecológico, no he oído ni una palabra de condena al señor gerente de la Expo2008, Jerónimo Blasco, que en la legislatura anterior, como portavoz socialista, bramaba contra cualquier agresión que sufriera un árbol. Palabras que permanecen escritas en los libros de actas de los plenos de este Ayuntamiento.
Tiene mucho que pensar, muchas cartas del árbol que puede releer ahora, muchas críticas que hacer a sus compañeros del partido socialista. Pero, si quiere hacer algo por esta ciudad, lo que debe proponerse es quitarle el hacha al alcalde ‘leñador’, porque directa o indirectamente él es el culpable.