Este mes debemos también un recuerdo entrañable al primer rey de Aragón, Ramiro I, hijo del poderoso Sancho el Mayor de Pamplona y padre del prestigiado rey Sancho Ramírez de Aragón. En medio de los dos, este pobre montañés que lo pasó mal pero que supo consolidar una herencia para que sus sucesores pudieran construir el poderoso reino de Aragón. Por eso, en marzo recordamos su muerte en el cerco de Graus el 8 de marzo de 1064. Fue asesinado por un soldado árabe, llamado Sadada, que hablaba romance y que, acercándose al real de Ramiro I disfrazado de cristiano, le clavó una lanza entre los ojos, aprovechando que estaba con la visera de la armadura levantada.