El 4 de marzo de 1882 fue declarado el templo de Santa Engracia de Zaragoza Monumento Nacional, reconociendo su historia y su significado
a la hora de recuperar ese momento martirial que sufrió la ciudad de Caesar Augusta en los siglos III y IV de nuestra era. El poeta Aurelio Clemente en el himno IV de su Peristephanon, alude a dieciocho víctimas inmoladas, reducida cifra que antiguas y piadosas tradiciones elevan a unas diecisiete mil y por ello pasaron a ser conocidos comos “los Innumerables mártires”. En lo que respecta a la historia del edificio, saber que sobre el templo paleocristiano se edificó el gótico, por el mecenazgo de Juan II y su hijo Fernando el Católico, y después de volarlo los franceses en los Sitios de Zaragoza se edificó el nuevo templo basilical que conserva la vieja portada renacentista de Gil Morlanes.