En el último pleno del Ayuntamiento, ayer viernes 30 de julio, todos pudimos ver cómo Chunta no quiso apoyar una moción conjunta -presentada por el Partido Popular y transaccionada en una conjunta del Partido Popular, el Partido Aragonés y el Partido Socialista- que reconocía el gran trabajo realizado por todos los partidos en la reforma del Estatuto de Autonomía, se comprometía a difundir los valores de consenso y lealtad constitucional que han presidido el proceso y pedía a las Cortes Generales -donde reside la soberanía de España- que intentaran reproducir este consenso por lo menos entre los partidos votantes del Estatuto (PSOE, PP, PAR e IU).
Lo más triste fue oir a la portavoz de Chunta anunciarnos que, como consideraban que no era el texto que ellos querían, trabajarían en Madrid con otros partidos -nacionalistas- para que el Congreso no aprobara lo que habían decidido democráticamente las Cortes aragonesas y aprobaran -con otros apoyos- reformas que no se aprobaron en las Cortes aragonesas. Es decir, Chunta no es leal con el parlamento aragonés y quiere que no sirva para nada lo hecho aquí. Lo único que no deben olvidar es que eso que hacen es una total deslealtad hacia las Cortes aragonesas, donde reside nuestra representación. Aragón es de los aragoneses, no es un huerto privado de ellos. Y ya era hora de que quedara claro que ellos no quieren lo mejor para los aragoneses, sólo quieren que se haga lo que ellos quieren, lo que ellos desean como dueños de la verdad y la historia. Estar en posesión de la verdad es muy peligroso, es el camino hacia el autoritarismo que ha teñido de desgracias tantas tierras de Europa.
De todas formas, lo más grave es que Chunta no reconoce la autoridad moral y legal del Parlamento aragonés, en el cual su representante no quiso dar la mano a nuestro Presidente, al presidente de todos los aragoneses, en un acto que prefiero no calificar.