El Ayuntamiento de Zaragoza está llevando a cabo un grave atentado ecológico, la tala salvaje de cientos de árboles durante las últimas semanas. Comenzó cortando sin previo aviso la morera centenaria de San José, el mismo mes de junio en el que este ejemplar salía fotografiado en el calendario que había elaborado el Gobierno municipal para 2006 con los mejores ejemplares arbóreos con los que cuenta la ciudad. Después continuaron con la tala de más de un centenar de árboles en la plaza Eduardo Ibarra, con varios ejemplares que se han caído literalmente con las obras de Echegaray y Caballero y, estos últimos días, nos encontramos con que se han vuelto a cargar de un plumazo los árboles que les molestaban junto al Semanario. ¿Dónde ha quedado la sensibilidad medioambiental de PSOE y CHA a la hora de destruir, que no trasplantar, nuestra escasa masa forestal? En el caso de Eduardo Ibarra y Seminario, la destrucción no responde más que al capricho personal del señor Gaspar, un atentado ecológico del que es directo responsable el alcalde Belloch, que no ha mostrado ninguna sensibilidad por trasladar y transplantar estos árboles que se encontraban en perfecto estado de conservación. Un atentado que se realizó a golpe de palas excavadoras con deleite y falta de sensibilidad.
Este es el talante de un Gobierno que tala sin compasión. Quiero recordar también el negro episodio de la calle Verónica, donde amenazaron con cortar los plataneros que dan al Teatro Romano, porque los pájaros que anidan en sus ramas ensuciaban el yacimiento. Una poda salvaje que evitamos los concejales del Partido Popular comunicándole a la concejal de Parques y Jardines que íbamos a ponernos junto a los árboles para defenderlos.
Ante esta sinrazón, sólo la oposición y los vecinos hemos mostrado nuestra más enérgica repulsa. También, y es de agradecer, Emilie Kuczynska, de la Asociación Naturalista y Ecologista de Aragón (ANSAR), se manifestó en contra de tan lamentables actuaciones. Pero, yo me pregunto, ¿dónde están ahora el resto de los grupos ecologistas?, ¿no tienen nada que decir? ¿Por qué no hemos escuchado sus voces estos días? ¿Dónde están las huestes de Chunta que venían a salvar esta ciudad de los salvajes destructores del patrimonio natural? ¿Han sido corrompidas por el poder o están ocultas y avergonzadas de lo que hacen sus áulicos representantes en Gerencia?
Ante su silencio cómplice y amparador del asesinato de los árboles, hay que decir con firmeza que se están equivocando y que son responsables. Y hay que recordarles que nuestro compromiso con la ciudad va mucho más allá. Apostamos por un pacto verde que potencie el medioambiente en toda la ciudad. Apostamos por un mañana en el que nadie pueda tomar decisiones como las que ha tomado el tandem Belloch-Gaspar. Unos taladores con mucho talante.